Pelé
| Nombre completo | Pelé |
|---|---|
| Nombre nativo | Edson Arantes do Nascimento |
| Descripción | Futbolista brasileño |
| Fecha de nacimiento | 23-10-1940 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 29-12-2022 |
| Nacionalidad | Brasil |
| Ocupaciones | futbolista, político, actor de cine, actor |
| Idiomas | portugués, inglés, español |
| Hermanos | Zoca, Maria Lusia Nascimento |
| Parejas | Xuxa |
| Esposas | Rosemeri dos Reis Cholbi, Assíria Nascimento, Marcia Aoki |
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Presentamos una semblanza exhaustiva y completamente original de Edson Arantes do Nascimento, conocido en el mundo del fútbol como Pelé. Nacido en una localidad de Minas Gerais y envejecido por el sueño de un niño que adoraba el balón, su vida transitó entre el esfuerzo humilde y la gloria mundial. A lo largo de décadas dejó una marca indeleble, convirtiéndose en símbolo de talento, disciplina y entrega para generaciones de futbolistas y aficionados de todas las edades.
Presentamos una semblanza exhaustiva y completamente original de Edson Arantes do Nascimento, conocido en el mundo del fútbol como Pelé. Nacido en una localidad de Minas Gerais y envejecido por el sueño de un niño que adoraba el balón, su vida transitó entre el esfuerzo humilde y la gloria mundial. A lo largo de décadas dejó una marca indeleble, convirtiéndose en símbolo de talento, disciplina y entrega para generaciones de futbolistas y aficionados de todas las edades.
Biografía
Pelé emergió en un entorno marcado por la pobreza y la lucha diaria, lo que forjó su carácter y su deseo de superarse. Sus primeros años estuvieron atravesados por la influencia de su padre, un futbolista que vio truncada su carrera por una lesión y que, aun así, transmitió al joven Edson la creencia de que el deporte podía abrir puertas. En esa época, el jovenPelé se hizo notar en equipos de barrio y dejó claro que el fútbol no sería solo un pasatiempo, sino un camino para soñar a gran escala. Ameriquinha, una formación informal entre sus amigos, representó los primeros esfuerzos colectivos que presagiaron una trayectoria profesional.
Waldemar de Brito, un entrenador y exjugador internacional, fue la figura que lo empujó a abandonar un empleo en una fábrica de zapatos y a mudarse a Santos para concentrarse en su talento. De Brito creía que el muchacho tenía condiciones excepcionales y lo convenció de dedicar su vida al fútbol, lo que marcó un punto de inflexión decisivo. En esa etapa, Pelé tomó como ídolo deportivo a Zizinho y se aferró a la afición del Vasco da Gama, buscando siempre un estilo que combinara imaginación, técnica y entrega total al juego.
Los primeros pasos en el Santos se dieron en las categorías inferiores, con ocasionales acercamientos al primer equipo mientras se trabajaba en su físico para soportar la exigencia de la élite. Su debut oficial en un partido de prueba se transformó pronto en una confirmación: en 1957 ya formaba parte estable del conjunto santista. Ese año, Pelé dejó su firma en un torneo joven y dio pasos firmes para convertirse en una de las grandes promesas del fútbol brasileño. Su capacidad goleadora, su mirada veloz y su control del balón empezaron a atraer miradas de todo el país, que pronto se convertiría en admiración mundial.
La consolidación llegó en la década de 1950, cuando el Santos se convirtió en un equipo de referencia en Brasil y América. En 1958, el mundo vio a un joven de apenas 17 años vestir la camiseta de Brasil en una Copa del Mundo, y su debut en Suecia se convirtió en un poema de superación. El equipo nacional se elevó con una propuesta de juego vistosa y eficaz, una impronta que Pelé ayudaría a consolidar junto a sus compañeros; el país celebró un triunfo histórico que marcó el inicio de una era dorada para el fútbol sudamericano. A partir de ese momento, su nombre empezó a resonar con fuerza en todos los continentes.
La era de Os Santásticos se forjó en la década siguiente cuando Pelé consolidó una identidad colectiva junto a un grupo de jugadores que, con Gilmar en la portería y Coutinho, Pepe, Mengálvio y otros, formaron un bloque capaz de dominar torneos regionales y continentales. En 1960, el Santos consiguió su primer título de la Taça Brasil y, en años siguientes, se convirtió en protagonista de la Copa Libertadores de América y de la Copa Intercontinental, consolidando una reputación que lo convertiría en el estandarte del fútbol ofensivo brasileño. Pelé brilló en las tribunas, las canchas y los escenarios internacionales, en los que mostró una mezcla insuperable de velocidad, regate, visión y definición.
La década de los noventa, con la llegada de nuevos retos y una gira mundial que llevó su nombre a rincones recónditos del planeta, amplió la influencia de Pelé más allá del terreno de juego. Sus actuaciones en América y África, así como las giras de exhibición que organizó para difundir el fútbol entre comunidades de jóvenes, reforzaron la idea de que el deporte puede ser una herramienta de inspiración y educación. En esas giras dejó testimonio de su ética profesional, de su deseo de compartir el juego y de la experiencia adquirida a lo largo de años de intensas batallas en torneos de alto calibre.
Santos (1956-1974)
La llegada al equipo principal de la institución de la ciudad de Santos se dio tras un periodo de prueba en el que a veces entrenaba con el primer equipo, pero fue necesario ganar masa muscular ante la observación de los técnicos. Su debut formal con la camiseta del Santos se produjo en un amistoso, donde marcó un gol y dejó ver un talento desbordante. Con el paso del tiempo, el guardián del arco y los defensores rivales se vieron obligados a ajustarse a su velocidad y a su capacidad para crear ocasiones de gol desde la nada.
Primeros grandes logros llegaron cuando Pelé se afianzó como titular y dejó ver su capacidad para marcar en la competición nacional más exigente. En los torneos regionales, marcó una cifra sorprendente de goles que situaba al Santos como uno de los clubes más temidos de la región, mientras Zizinho, junto a otros compañeros, aportaba experiencia y jerarquía. La influencia del delantero se hizo notar en la Copa Libertadores de América de la campaña de 1962, en la que el Santos dio un salto de calidad gracias a su participación decisiva en la final frente a Peñarol, dejando constancia de su talento para los momentos de alta presión.
Consolidación de un estilo llevó a que el Santos adoptara una identidad de juego que sería recordada como una de las más vibrantes de la historia: un clima de ataque constante, regates elegantes y una coordinación que convertía cada partido en una exhibición. Pelé, junto a sus compañeros, llevó al club a múltiples títulos en el Campeonato Paulista y en la Taça Brasil, mientras su rendimiento personal lo coronaba como el máximo goleador de la campaña y lo instalaba como referente mundial de la época. La prensa de entonces lo describía como una aparición irrefrenable de la magia del fútbol.
La rivalidad y la grandeza continental se fortalecieron cuando, a lo largo de la década, Pelé y el Santos disputaron finales y torneos que definían la supremacía en América. Las finales de la Copa de Campeones de América frente a Boca Juniors, la conquista de la Copa Libertadores de 1962 y las victorias en la Copa Intercontinental ante clubes europeos consolidaron la reputación de un equipo capaz de competir y vencer en cualquier latitud. En medio de estas gestas, Pelé dejó recuerdos imborrables al anotar goles decisivos, romper esquemas y convertir cada encuentro en una clase magistral de fútbol.
La magia de 1960s y 1970s dejó, además, historias de viajes, giras y amistosos que expandieron la influencia del Santos por todo el mundo. Desde América a Europa, el conjunto brasileño viajó para enfrentar a equipos célebres y demostrar un estilo que muchos describían como la encarnación del concepto de juego bonito. En cada gira, Pelé era una de las figuras a seguir, y su capacidad para cambiar el curso de un partido con una jugada individual o con un pase oportuno quedó grabada en la memoria de miles de aficionados.
El cierre con el Santos llegó a mediados de la década de 1970, cuando el club atravesaba cambios en su plantilla y en su dirección técnica. Tras el último encuentro de Pelé con la camiseta santista, se produjo una despedida emotiva que selló una era en la que la figura del Rey del fútbol había dejado una huella imborrable. En esas últimas etapas, la mezcla de grandeza personal y lealtad al club se convirtió en un legado que muchos seguidores atesoran como modelo de profesionalidad y amor al deporte.
New York Cosmos (1975-1977)
Una decisión estratégica motivada por razones económicas y por un deseo de continuar disputando a alto nivel llevó a Pelé a contemplar un nuevo escenario: la North American Soccer League. Tras conversaciones prolongadas, el Rey aceptó la propuesta que le ofrecía la posibilidad de jugar en Estados Unidos sin perder el impulso competitivo de una carrera que ya había superado los dos decenios. La negociación incluyó condiciones que aseguraban mantener la dedicación física de su equipo de origen, y finalmente firmó para iniciar una etapa en el Cosmos a mediados de 1975.
La llegada a Nueva York se convirtió en un hecho social y deportivo: una figura global se integraba a una liga emergente y buscaba consolidar un proyecto con ambición de expansión. Su debut en la NASL fue un triunfo para el conjunto neoyorquino, con un marcador de 2-0 frente a Toronto Metros que también elevó notablemente la presencia de público en los estadios. A lo largo de la primera temporada, la experiencia de Pelé y el esfuerzo colectivo del Cosmos comenzaron a convertir a la NASL en una opción atractiva para aficionados de todo el país.
Consolidación del equipo y refuerzos Durante 1976 y 1977, el Cosmos reforzó su plantilla con jugadores de renombre y con un estilo que buscaba consolidar una identidad más sólida en la liga. Con Giorgio Chinaglia, con la llegada de otros talentos y con cambios en la dirección técnica, el equipo demostró una mayor cohesión y capacidad de ataque. Pelé, por su parte, consiguió mantener su nivel y sumar despedidas de alto impacto en encuentros decisivos, como las finales que definieron su relación con el club y con la competición estadounidense.
El fin de una era con el Cosmos En la última temporada de su etapa en Norteamérica, el equipo consiguió grandes triunfos a nivel de resultados y de exhibición, cerrando un capítulo que convirtió a Pelé en un embajador global del fútbol y en un símbolo de la posibilidad de que el deporte trascienda fronteras. Su despedida oficial del Cosmos llegó tras un partido que reunió a dos generaciones de aficionados y marcó el cierre de una trayectoria profesional que había cruzado continentes para difundir la grandeza del juego.
Selección nacional
El inicio en la verdeamarela El llamado a la selección absoluta brasileña llegó poco después de su etapa de debut en el ámbito profesional. Su primera convocatoria se produjo en un marco de expectativa, y su debut internacional se produjo frente a Argentina, en un encuentro celebrado en Maracaná que dejó un sabor a promesa cumplida. En el transcurso de esa primera década, Pelé se convirtió en pieza clave para un conjunto de jóvenes talentos que buscaban consolidar una identidad ganadora para Brasil.
La Copa del Mundo de 1958 Representar a Brasil en el torneo mundial de 1958 significó un hito para un muchacho con un talento deslumbrante. En la ruta hacia el título, se encontró con la presión de una afición que exportaba expectativas y demostraciones de apoyo inquebrantables. Aunque los primeros encuentros presentaron solo indicios de su capacidad, todos los rivales se vieron obligados a ajustar su juego ante la amenaza que significaba el joven delantero, capaz de convertir en segundos un balón que parecía desafiar las leyes de la física.
Lesiones y resiliencia en 1962 En Chile, la historia reciente de Pelé se vio marcada por una lesión que comprometió su rendimiento durante el torneo. A pesar de ello, Brasil avanzó con un conjunto que encontró en su joven capitán una fuente de inspiración. Aunque tuvo que restringir su participación por el dolor y la necesidad de recuperación, su influencia quedó patente en varios encuentros y en el comportamiento colectivo del equipo campeón. Su juego, sin perder la magia, dejó destellos de genialidad que se recordarán por décadas.
La frustración de 1966 y la defensa de 1970 En Inglaterra, la campaña de 1966 ofreció un panorama que terminó por ser poco propicio para Brasil y para Pelé, que sufrió un desgaste físico y emocional que marcó su relación con el torneo. En contraste, la Copa del Mundo de 1970 en México significó la consagración definitiva: Brasil se llevó la gloria de la máxima competición y Pelé, junto a compañeros como Garrincha, Jairzinho y Tostão, formó una de las delanteras más recordadas de la historia. Su actuación culminó con la obtención del título y con la certificación de que era, para muchos, el mejor jugador de todos los tiempos.
La retirada de la selección y etapas posteriores Tras el cierre de su ciclo activo como jugador de la verdeamarela, Pelé vivió momentos de reflexión y de reencuentro con el fútbol en distintas manifestaciones. Aunque llegó a contemplarse un regreso al conjunto nacional para la Copa del Mundo de 1974, la decisión se inclinó por el retiro de la escena internacional y por enfocar su labor en otras esferas del deporte y de la sociedad. En años posteriores, mantuvo presencia en eventos y homenajes que recordaban su participación histórica y su influencia en el desarrollo del fútbol global.
Vida personal
Una familia extensa Se casó por primera vez en 1966 con Rosemeri Cholbi, y la relación se extendió hasta 1978, dando a luz a cuatro hijos: Kelly, Cristina, Edinho y Jennifer. En la década de 1990, Pelé contrajo matrimonio nuevamente, esta vez con Assiria Seixas Lemos, con quien formó dos gemelos, Josua y Celeste. Estas relaciones y la prole que surgió de ellas se convirtieron en un componente importante de su vida fuera de las canchas, al igual que las historias de su entorno familiar que fueron dando forma a su personalidad pública.
Relaciones públicas y vida personal A lo largo de los años, el astro brasileño se vinculó con figuras destacadas de distintas áreas. Entre sus relaciones mediáticas más comentadas figuran encuentros con la cantante Xuxa y con personalidades que brillaron en el mundo de la belleza, así como con varias ganadoras de concursos de Miss Brasil. Estas asociaciones, junto a su actividad profesional, dibujaron un retrato humano que trascendió su faceta deportiva y lo acercó a un público más amplio.
Una vida marcada por la complejidad familiar Entre sus progenitores, hijos y parientes, hubo episodios de controversia y de desafío. Uno de sus hijos, Edinho, vivió un episodio judicial que estuvo ligado a asuntos de justicia y, desafortunadamente, su historia personal también fue objeto de atención mediática. El conjunto de vivencias familiares de Pelé forma parte de su biografía y aportó una dimensión humana a la figura que el mundo wholesale asocia con el fútbol.
Vida tras su retiro como profesional
De embajador a ministro y más En los años posteriores a su retirada, Pelé asumió roles de representación y defensa de causas sociales y deportivas a escala mundial. En 1977 recibió un reconocimiento de la ONU que lo nombró Ciudadano del Mundo, y su labor continuó con labores de embajador para la ecología y el medio ambiente, así como de goodwill ambassador para educación, ciencia y cultura ante organismos internacionales. También ejerció funciones políticas en su país como Ministro Extraordinario de Deportes en un periodo de transición.
Compromisos con causas humanitarias Su vínculo con la FIFA y distintas organizaciones solidarias se fortaleció a través de proyectos que buscaron promover el deporte como vehículo de desarrollo para niños y comunidades. En el marco de estas iniciativas, participó activamente en esfuerzos para organizar grandes eventos y promover valores universales a través del fútbol. Su influencia plasmó también acuerdos y colaboraciones que dejaron huella en la gestión deportiva y en la promoción de políticas públicas orientadas al deporte y la salud.
Presencia cultural y mediática Más allá de la cancha, Pelé dejó su impronta en producciones cinematográficas y televisivas que difundieron su imagen y filosofía de juego. Participó en filmes que combinaron deporte y entretenimiento, y se convirtió en figura icónica de campañas comerciales internacionales, consolidando su estatus de embajador del deporte a nivel global. Su carisma y su capacidad de comunicar valores positivos lo convirtieron en un referente para varias generaciones.
Reconocimientos y memoria histórica A lo largo de su trayectoria, recibió distinciones que reconocían la trascendencia de su legado deportivo y su influencia social. Fue invitado a integrar listas y reconocimientos que destacaban a los mejores del siglo, así como a participar en inscripciones y homenajes que consolidaron su figura como símbolo de un fútbol que trascendía fronteras y culturas. Su figura fue estudiada en encuestas y recopilaciones que buscaban comprender su impacto en la historia del deporte.
Problemas de salud y fallecimiento
La batalla contra el cáncer En septiembre de 2021 se confirmó un diagnóstico de cáncer de colon, lo que llevó a procesos de tratamiento y vigilancia médica durante el año siguiente. Su estado de salud se mantuvo bajo supervisión médica y se comunicó de manera regular a sus seguidores y a la comunidad deportiva mundial, que siguió con atención cada parte de su evolución clínica. La noticia generó muestras de afecto y apoyo de parte de millones de personas.
La última etapa y el desenlace En noviembre de 2022 se informó de su internación en un hospital de referencia en São Paulo para evaluar y ajustar su tratamiento oncológico. Durante ese periodo surgieron complicaciones respiratorias que fueron tratadas con antibióticos, y pese a los esfuerzos del equipo médico, su salud continuó deteriorándose progresivamente. El 29 de diciembre de 2022, a los 82 años, Pelé dejó de existir, dejando un legado que trasciende generaciones y continentes.
Despidos y despedidas públicas Su despedida provocó una oleada de homenajes y mensajes de admiración de distintas comunidades, desde clubes y asociaciones deportivas hasta personalidades de distintas áreas. Su cuerpo recibió honras y fue sometido a ceremonias que expresaron la gratitud de una sociedad que le atribuyó una dimensión humana y deportiva singular. Posteriormente, sus restos fueron conducidos a un lugar de reposo definitivo, donde se realizó un tributo póstumo a una carrera que cambió la historia del fútbol.
Estadísticas
Un marco complejo y debatido Las cifras sobre la cantidad de goles de Pelé varían según la fuente y lo que se tome en cuenta como partido oficial, amistoso, juvenil o no oficial. La FIFA ha establecido un conteo de goles en competiciones oficiales que sitúa al jugador en torno a la cifra de 757, colocándolo entre los máximos goleadores históricos en esa categoría. Sin embargo, otras organizaciones y publicaciones han propuesto registros que elevan el total cuando se incluyen encuentros no oficiales y de exhibición.
Recuento histórico y reconocimientos Según diferentes instituciones, se han apreciado variaciones relevantes: el Guinness World Records ha reportado 1279 goles en 1363 partidos a lo largo de su vida deportiva; la IFFHS ha contabilizado 762 goles en partidos oficiales, mientras que otras bases de datos, como la RSSSF, han mostrado cifras superiores cuando se suman encuentros no oficiales o de carácter amistoso. Estos debates reflejan la complejidad de homogeneizar estadísticas de épocas distintas y de competiciones diversas.
El milésimo y otros hitos memorables Entre los momentos más icónicos figura el gol conocido popularmente como el milésimo, marcado desde el punto penal ante Vasco da Gama en 1969, que Pelé consideró parte de su conteo personal de mil goles en total. En ese encuentro, su celebración incluyó una vuelta olímpica y el uso de una camiseta especial que subrayó la magnitud de una marca que, para muchos, simbolizó la cúspide de su carrera. A este hito siguieron otros tantos que consolidaron su estatura entre los grandes de todos los tiempos.
Discografía y filmografía
Más allá del balón En paralelo a su carrera deportiva, Pelé incursionó en el mundo del cine y de la cultura popular. Participó en producciones cinematográficas que unieron deporte y narrativas de alto impacto, y colaboró en proyectos que buscaban difundir el deporte entre públicos más jóvenes. Su presencia en la pantalla fue acompañada de colaboraciones con actores y atletas destacados, lo que amplió su alcance más allá de los estadios.
Proyectos audiovisuales y entretenimiento Entre sus compromisos audiovisuales se hallan filmes que integran a Palabra y Acción con historias de superación y dedicación al deporte. A través de estas obras se puede observar una faceta de su trayectoria que combina el carisma personal con una visión de difusión social y educativa, sumando a su legado una dimensión cultural que todavía se estudia y se recuerda con interés.
Palmarés y distinciones
- Campeonatos regionales y títulos de consolidación en el fútbol paulista y nacional, que confirmaron la calidad de un jugador que marcó época en cada etapa de su carrera.
- Campeonatos nacionales e internacionales con el Santos, incluyendo triunfos en copas de renombre que llevaron al club a convertirse en referencia global durante los años sesenta.
- Distinciones individuales que reconocen su talento, su liderazgo y su aporte al deporte, tanto en vida como en las postrimerías de su trayectoria.
- Entre otras distinciones figuraron reconocimientos por organismos internacionales que atestiguan su influencia más allá de su generación y su poder para inspirar a múltiples continentes a través del fútbol.
Filmografía y presencia mediática
Presencia cinematográfica Pelé participó en obras que conjugaron deporte y ficción, acompañando a actores y a figuras del mundo del fútbol en producciones que se convirtieron en hitos culturales. Sus apariciones aportaron un nuevo matiz a la figura del deportista estrella, subrayando su capacidad para comunicarse con públicos diversos y para representar valores de disciplina y cooperación.
Impacto y legado Su influencia excede las victorias y las cifras: su imagen fue utilizada para campañas comerciales, educativos y sociales a escala internacional, y su nombre se convirtió en un símbolo global de la posibilidad de que el fútbol pueda transformar vidas, comunidades y culturas enteras. Años después de retirarse, su figura continúa siendo fuente de estudio y admiración para quienes analizan la historia del deporte y su relación con la sociedad.