Adolphe Thiers
| Nombre completo | Marie-Joseph-Louis-Adolphe Thiers |
|---|---|
| Nombre nativo | Adolphe Thiers |
| Descripción | 2.º Presidente de la República Francesa |
| Fecha de nacimiento | 14-04-1797 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 03-09-1877 |
| Nacionalidad | Francia |
| Ocupaciones | abogado, político, periodista, historiador, escritor |
| Grupos | Academia Francesa, Academia de Ciencias de Hungría, Académie des sciences morales et politiques, Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias, Sociedad de la Historia de Francia, Academia de Ciencias de Turín |
| Idiomas | francés |
| Esposas | Élise Thiers |
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Louis Adolphe Thiers, figura cardinal de la historia política y cultural de Francia, emergió como historiador y estadista en un siglo de transformaciones profundas. Nacido en Marsella el 15 de abril de 1797 y fallecido en Saint-Germain-en-Laye el 3 de septiembre de 1877, ocupó en varias etapas cargos de primera magnitud. Fue primer ministro en numerosas ocasiones durante la Monarquía de Julio, y tras la caída del Segundo Imperio articuló la transición hacia la Tercera República, ejerciendo como presidente provisional y dando la continuidad necesaria a la nación. Su existencia estuvo marcada por la combinación de labor intelectual, actividad parlamentaria y decisiones que moldearon el rumbo de Francia en años clave.
Louis Adolphe Thiers, figura cardinal de la historia política y cultural de Francia, emergió como historiador y estadista en un siglo de transformaciones profundas. Nacido en Marsella el 15 de abril de 1797 y fallecido en Saint-Germain-en-Laye el 3 de septiembre de 1877, ocupó en varias etapas cargos de primera magnitud. Fue primer ministro en numerosas ocasiones durante la Monarquía de Julio, y tras la caída del Segundo Imperio articuló la transición hacia la Tercera República, ejerciendo como presidente provisional y dando la continuidad necesaria a la nación. Su existencia estuvo marcada por la combinación de labor intelectual, actividad parlamentaria y decisiones que moldearon el rumbo de Francia en años clave.
Biografía
El lugar de nacimiento fue Marsella, y desde sus primeros años la historia familiar de Thiers se presentaba con un tono favorablemente ambicioso. Se decía de su familia, con una sonrisa de grandeza, que había caído en la pobreza a raíz de la Revolución; sin embargo, la memoria biográfica inicial sugiere que el padre desempeñó un oficio modesto de cerrajería, lo que contrasta con las aspiraciones del joven thymers. Formó su educación en el Liceo local y luego se trasladó a Aix-en-Provence para estudiar derecho, donde germinó una amistad duradera con el futuro historiador François Mignet.
En lugar de abrazar plenamente la jurisprudencia, Thiers encontró en la literatura un refugio y una vocación; obtuvo un galardón académico en Aix por una disertación dedicada al marqués de Luc de Clapiers y, tras ello, se trasladó a París en el otoño de 1821 para colaborar como redactor del diario Constitutional. En esa etapa inicial consolidó su reputación a través de recopilaciones de artículos publicados, entre los que destacó un trabajo sobre la Cámara de Diputados de 1822 y otro sobre una travesía por los Pirineos. Gracias a la singular generosidad de un editor, sumergió sus finanzas en la seguridad necesaria para continuar escribiendo.
A partir de entonces, Thiers logró encauzar su presencia en la esfera liberal parisina y dio forma a lo que sería su obra más célebre: la Histoire de la révolution française. Este proyecto lo consagró como literato y le abrió puertas para navegar en la vida política. Los dos primeros volúmenes aparecieron en 1823 y, cuatro años más tarde, los dos últimos completaron una década de trabajo histórico.
En 1833 recibió un honor relevante al ser incorporado a la Académie française, consolidando su estatura entre las letras y la política. Su vida de escritor y polemista se vería interrumpida por episodios de gran trascendencia política que definirían el siglo. Thiers cerró su vida en 1877, dejando tras de sí un legado complejamente entrelazado entre la historiografía y la acción pública.
Trayectoria política
La monarquía de julio
Durante un tramo de su trayectoria pareció que Thiers abrazaría plenamente el oficio de escritor y no la arena institucional. No obstante, la llegada al poder de Jules de Polignac en agosto de 1829 movió sus planes, y a comienzos de 1830, en alianza con otros ilustres pensadores, dio origen a un diario de oposición llamado El Nacional, que recibía el amparo de Talleyrand y pretendía ejercer presión desde la prensa contra los excesos reabiertos de la autoridad real.
La respuesta de Carlos X ante las Ordenanzas de Saint-Cloud, que suprimían la libertad de prensa y consolidaban una Constitución afín a la reacción, desencadenó una crisis que Thiers apartó de la mera denuncia para convertirla en una movilización visible. En un texto de réplica publicado el 27 de julio, denunció que el gobierno había dejado de ser legítimo y sostuvo que la resistencia sería la vía legítima para que Francia decidiera el alcance de esa resistencia. A pesar de la confiscación temporal del periódico y del acoso estatal, la fuerza de la opinión pública empujó hacia la caída del monarca. Thiers no buscaba la república como fin en sí mismo, sino un régimen más liberal bajo una nueva corona; su candidato fue Luis Felipe de Orleans, a quien se acercó personalmente para insistir en su presencia en París, asegurando así la apertura de la Monarquía de julio el 30 de julio.
Al inicio del nuevo periodo dinástico, Thiers obtuvo una banca de diputado por Aix, pero apenas un puesto menor en el Ministerio de Hacienda. Tras la salida de su mentor, Jacques Laffitte, su trayectoria dio un giro hacia la derecha y, tras los disturbios de junio de 1832, fue nombrado ministro del Interior. A lo largo de cuatro años ocupó distintas carteras y llegó a presidir el Consejo de Ministros, iniciando una larga y áspera confrontación con François Guizot.
La rebelión de los trabajadores textiles en Lyon, que estalló en la primavera de 1834, no solo fue aplastada con rigor sino que se extendió a la capital y obligó al ministro del Interior a ordenar a la policía y al ejército disparar contra quienes abriesen fuego. Thiers llevó la dirección de la represión junto al prefecto de policía, y el episodio culminó el 14 de abril cuando las fuerzas leales a la autoridad entraron en una vivienda desde la que se dispararon disparos y se liquidó a todos los ocupantes. Los juicios contra los insurgentes ocuparon la escena durante todo el año, pero el orden quedó afianzado.
En el tramo final de 1836, Thiers ocupaba el Ministerio de Asuntos Exteriores y, como era de costumbre, aspiraba a llevar a cabo una política activa en España que no se materializó. Tras un viaje a Italia, en 1838 inició una campaña constante de oposición en el terreno parlamentario, y en marzo de 1840 asumió de nuevo la jefatura del gobierno y la cartera de Exteriores. Su postura respecto a Mehmet Ali y la intervención en Oriente llevó a Francia al borde de una conflagración con otras potencias, un episodio que terminó con su cese. A partir de ese momento dejó la vida pública durante varios años para entregarse a la redacción de la Histoire du Consulat et de l'Empire, cuyo primer volumen apareció en 1845.
Aún en el Parlamento, sus intervenciones fueron menguando, y no fue hasta principios de 1846 cuando volvió a activar su carrera como líder del bloque de oposición de centro-izquierda. Sin embargo, el mosaico político de esa época terminó por disgregarse cuando la revolución de 1848 estalló, y Thiers aceptó formar un gabinete de emergencia demandado por el rey, pero ante la caída de la monarquía y la marcha de los hechos, dimitió poco después.
La Segunda República y el Segundo Imperio
Bajo la Segunda República Francesa, Thiers adoptó la postura de un republicano conservador, lo que generó críticas por su apoyo a Luis Napoleón Bonaparte como presidente. En uno de los debates, sostuvo un duelo con un joven diputado llamado Bixio; fue detenido durante el golpe de Estado, encarcelado en Mazas y obligado a salir de Francia. En el periodo posterior, ese verano, quedó marcado por la noticia de la muerte de su adversario en París, un hecho que resonó en los ambientes políticos. A partir de entonces, su actividad pública decayó y dedicó la mayor parte de su tiempo a la labor historiográfica centrada en el periodo del Consulado y del Imperio.
En 1863 regresó a la escena política al ser elegido por un distrito de París y, a lo largo de los siguientes siete años, se convirtió en la voz principal de un segmento antiimperial dentro de la cámara; su figura era vista como una de las más temibles opositoras al régimen imperial. A la vez, denunció las empresas en el extranjero y aludió a la degradación del prestigio nacional, articulando el sentimiento que alimentaría la Guerra contra Prusia en 1870.
El colapso del Imperio y la Comuna de París
Hasta 1870, Thiers fue uno de los impulsores de la guerra franco-prusiana, pero las derrotas sucesivas cambiaron su discurso y, cuando la situación parecía irremediable, se apartó de inmediato de la lógica belicista. Este giro le concedió una posición políticamente favorable tras la derrota de Francia, al marginarlo de la responsabilidad directa en el hundimiento, a pesar de que gran parte de su trayectoria había estado orientada a empujar al país hacia un conflicto bélico. Se propuso distanciarse del Gobierno de Defensa Nacional para facilitar una salida que no arrastrara a la nación a la capitulación total.
A finales de septiembre inició una serie de gestiones por diferentes cortes europeas en busca de apoyo o al menos de un mediador eficaz. El intento fue fallido, y el veredicto fue que debía alcanzarse un armisticio directo con el líder prusiano Otto von Bismarck. Con la firma del armisticio, Thiers irrumpió de manera triunfal y se convocaron elecciones nacionales para definir el nuevo orden institucional. Recibió la designación de chef du pouvoir exécutif de la République en representación de la República, un estatus que se sostuvo hasta que se resolvieran las cuestiones institucionales. En marzo de 1871 la paz fue aceptada con una amplia mayoría en la Asamblea, y la tarea de consolidar la paz quedó en manos de las autoridades electas.
En mayo de ese mismo año, Thiers envió tropas francesas —con el respaldo de las fuerzas alemanas— para sofocar la Comuna de París, un episodio trágico que dejó entre 10.000 y 30.000 trabajadores muertos en las calles y miles de detenidos; miles más fueron exiliados de por vida. El episodio marcó un punto de inflexión definitivo en la historia de la capital y de la joven república, que buscaba definir su legitimidad frente a los recuerdos de la revuelta y el nuevo marco institucional.
La Tercera República
El 30 de agosto, Thiers fue designado presidente provisional de la república aún no plenamente declarada, una responsabilidad que aceptó con la convicción de guiar al país hacia un marco institucional sólido. Su personalidad, enérgica y a veces inflexible, dejó una marca indeleble en la reconstrucción de Francia y, al mismo tiempo, despertó una oposición contundente que cuestionaba sus métodos y su estilo de gobierno. Proteccionista de oficio, defendía un modelo que favorecía la industria nacional frente al libre comercio que otros ministros defendían con vehemencia.
Entre las discusiones de la época, se destacó el debate sobre el servicio militar: Thiers respaldaba una versión prolongada, mientras que quienes defendían una conscripción amplia y corta provocaban tensiones internas que tensaron la relación con sus ministros y aliados. Sus rasgos personales, su oratoria directa y su capacidad para asumir posiciones firmes le ganaron admiración y, a la vez, una resistencia sostenida entre quienes deseaban un presidente con un perfil más conservador de la institución.
En enero de 1872, Thiers llegó a ofrecer formalmente su dimisión; sin embargo, su salida fue rechazada y continuó en el cargo, rodeado de un abanico de partidos que miraban hacia el pasado y hacia el futuro a la vez. Sus colaboradores más fieles, como Charles de Rémusat, Barthelemy Saint-Hilaire y Jules Simon, eran figuras representativas de círculos que consideraban imprescindible mantener la continuidad institucional frente a las turbulencias del momento.
El año siguiente, 1873, estuvo dominado por la confrontación entre el ejecutivo y la oposición, que buscaba redefinir los poderes del presidente. A la vista de las enmiendas constitucionales, se discutió la necesidad de recortar atribuciones del jefe del Estado y, en especial, de reducir el peso del Ejecutivo frente al Parlamento. El ambiente político recibió un duro golpe en la primavera, cuando una elección contestada en París dio la victoria a Barodet, un líder de la oposición, lo que precipitó la disolución y la necesidad de reorganizar el gabinete el 20 de mayo.
En un contexto de creciente erosión de apoyo, Thiers presentó su renuncia tras un voto de censura del parlamento; su dimisión fue aceptada, y Patrice MacMahon asumió como presidente provisional, cerrando así un ciclo y abriendo la etapa en la que la Tercera República consolidaría su presencia en la vida nacional.