Agustín Muñoz Grandes
| Nombre completo | Agustín Muñoz Grandes |
|---|---|
| Descripción | Militar español |
| Fecha de nacimiento | 27-01-1896 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 11-07-1970 |
| Nacionalidad | España |
| Ocupaciones | político, militar, oficial militar |
| Grupos | Fuerzas Armadas |
| Idiomas | español |
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Agustín Muñoz Grandes fue un teniente general del ejército español nacido en Carabanchel Bajo a finales del siglo XIX y que dejó una huella compleja en la historia de España durante la Guerra Civil y el régimen deFranco. Su trayectoria abarca desde la guerra del Rif y la creación de una fuerza policial poderosa hasta la dirección de divisiones de combate en territorio europeo y la ocupación de cargos de alto mando en la dictadura. Su figura, admirada por unos y criticada por otros, refleja las tensiones de una época convulsa y decisiva para el país.
Agustín Muñoz Grandes fue un teniente general del ejército español nacido en Carabanchel Bajo a finales del siglo XIX y que dejó una huella compleja en la historia de España durante la Guerra Civil y el régimen deFranco. Su trayectoria abarca desde la guerra del Rif y la creación de una fuerza policial poderosa hasta la dirección de divisiones de combate en territorio europeo y la ocupación de cargos de alto mando en la dictadura. Su figura, admirada por unos y criticada por otros, refleja las tensiones de una época convulsa y decisiva para el país.
Biografía
Carrera militar
Miembro de una familia humilde de la provincia de Madrid, Muñoz Grandes dio sus primeros pasos en la Academia de Infantería de Toledo en 1913, cuando la dirección del centro estaba al frente del coronel José Villalba Riquelme. Tras graduarse, dos años más tarde, se incorporó de inmediato al frente marroquí, donde desarrolló una parte esencial de su carrera. Despunta en 1924 durante la retirada de Xauen, y al año siguiente sufrió una herida grave al recibir un impacto en el pecho en la batalla de Alhucemas. Renunció a la tentación de servir como ayudante del rey Alfonso XIII para permanecer en las filas de la harka, fiel a las duras misiones del Rif.
Con la llegada de la Segunda República, su ascenso continuó, alcanzando el rango de teniente coronel y quedando asignado al Cuerpo de Seguridad. El 23 de septiembre de 1933 fue nombrado primer jefe y artífice del Cuerpo de Seguridad y Asalto, una unidad policial de vanguardia que se convertiría en uno de los pilares del nuevo order militar republicano. Bajo su mando, esa institución se reorganizó y mostró una eficiencia que impactó en la opinión pública de la época. También ejerció como Delegado de Asuntos Indígenas en el Protectorado español de Marruecos, cargo que ocupó entre 1935 y 1936.
Guerra Civil
Al estallar la Guerra Civil, intentó huir inicialmente, pero fue rápidamente detenido y recluido en la cárcel Modelo de Madrid. Su sentencia, inicialmente de nueve años, fue atenuada y finalmente conmutada a dos años y medio. Mediada la contienda por generales como Miaja y Rojo, recibió un indulto parcial y se planteó su incorporación al Ejército Popular de la República; sin embargo, pronto se le situó en la zona sublevada. En Valencia, el 21 de marzo de 1937, se integró al ejército sublevado y, poco después, tomó el mando de la II Brigada Navarra, con la que participó en la batalla de Santander.
En 1938 fue designado comandante de la 150.ª División, unidad que intervino en la ofensiva de Aragón y sostuvo un papel relevante en la lucha frente a las Brigadas Internacionales. Sus tropas avanzaron hasta la Cataluña interior y cruzaron el río Segre, consolidando el avance franquista. Escaló en la jerarquía y asumió la dirección del Cuerpo de Ejército Urgel, con el que se involucró en la campaña de Cataluña y dejó constancia de su capacidad operativa durante la ofensiva que rompió las defensas republicanas en la zona del Segre. Hacia el final del conflicto ya ostentaba el grado de coronel, y, tras la contienda, fue ascendido a general de brigada.
Posguerra
El 9 de agosto de 1939, cuando Franco reorganizó el poder, Muñoz Grandes fue nombrado Secretario general de FET y de las JONS con rango ministerial, sustituyendo a Raimundo Fernández-Cuesta. Aunque era abiertamente antimonárquico, no respondía a un perfil tradicionalista ni falangista y carecía de experiencia previa en la gestión política, lo que sorprendió a muchos. En el Consejo Nacional de FET y de las JONS ocupó el tercer lugar en relevancia, por detrás de Serrano Suñer y Pilar Primo de Rivera, y pronto surgieron fricciones con ambos, así como con Pedro Gamero del Castillo, vicesecretario del partido. Serrano Suñer era considerado la mano fuerte del régimen, y estas dinámicas marcaron los años siguientes.
Poco después asumió nuevos cargos dentro del aparato falangista: Víctor Giménez-Arnau fue puesto al frente de Falange Exterior y Gerardo Salvador Merino pasó a dirigir la Delegación Nacional de Sindicatos. En este periodo, Muñoz Grandes llevó a cabo un intento de reconciliación nacional que buscaba integrar a antiguos partidarios de la República y a elementos del Ejército que no hubieran cometido crímenes graves, contando con la supuesta cooperación de la Falange. El plan no encontró apoyo general en el Consejo de Ministros y, frustrado, terminó presentando su dimisión en marzo de 1940. A partir de ese momento, su papel en el ámbito político fue debilitándose paulatinamente.
Más tarde se le designó comandante de la 22.ª División y jefe de la comandancia militar del Campo de Gibraltar, posición desde la que la atención de los aliados y de la Alemania nazi convergió en su figura. Se rumoreó que, desde aquella posición, contaba con posibles facilidades para la hipotética operación Félix, un plan alemán para tomar Gibraltar, pero la neutralidad española en la Segunda Guerra Mundial impidió que esa ambición se materializara. Su nombre quedó asociado a simpatías por ideas nazis, lo que alimentó su perfil polémico durante esos años.
División Azul
En julio de 1941, tras la invasión de la Unión Soviética, Franco designó a Muñoz Grandes para dirigir a la unidad de voluntarios que acompañaría a las tropas alemanas: la División Azul, conocida también como la 250.ª División de Infantería. Este nombramiento elevó enormemente su notoriedad y lo convirtió en un referente para los simpatizantes de la cooperación hispano-alemana en la guerra contra la URSS. Pronto se celebró una entrevista con Adolf Hitler en el cuartel general de Rastenburg, y Muñoz Grandes recibió la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro con Hojas de Roble por sus acciones en el frente oriental.
Las relaciones entre Franco y Hitler estuvieron marcadas por duplicidades y presiones diplomáticas. Aunque Hitler consideraba a Muñoz Grandes como un posible sustituto de Franco ante un cambio de poder, Franco mantuvo el control y terminó destituyéndolo como jefe de la División Azul. Las presiones de Hitler para mantenerlo en el cargo fueron decisivas, pero finalmente, en diciembre de 1942, Muñoz Grandes dejó la jefatura de la división y fue sustituido por Emilio Esteban-Infantes y Martín, un veterano que compartía menos las ideas más extremas de su antecesor. Tras su retorno a España, fue ascendido a teniente general y asumió la jefatura de la Casa Militar de Franco, un movimiento que, si bien le elevaba en protocolo, le retiraba de la línea de mando directo sobre las tropas.
División Azul (continuación) y repercusiones
En el momento de su regreso, Muñoz Grandes recibió además la Gran Cruz de la Orden Imperial de las Flechas Rojas y la Palma de Plata de Falange, entre otros honores, lo que consolidó su estatus como figura destacada del régimen. Sin embargo, esa investidura no supuso un poder efectivo sobre los efectivos en campaña, ya que el mando de las tropas pasaba a otros mandos, y él quedó relegado a un plano de alta representación. En adelante, su actividad militar directa se restringió a funciones de mando institucional, sin volver a dirigir operaciones de combate.
Tras el conflicto mundial, en 1943 fue nombrado jefe de la Casa Militar de Franco y recibió la Gran Cruz de la Orden Isabel la Católica, la Gran Cruz de San Hermenegildo y la Gran Cruz de Carlos III, entre otros emolumentos. Este periodo consolidó su posición dentro del aparato estatal, aun cuando los límites entre poder político y militar se desdibujaban cada vez más. Con el paso de los años, su influencia se fue orientando más hacia la estructura institucional que hacia el mando en el campo de batalla.
Carrera posterior
Con la deriva de la posguerra, Muñoz Grandes continuó en cargos de alto nivel. Durante varios años ejerció la dirección de la I Región Militar y, en el marco del segundo lustro de la década de 1950, formó parte del equipo que dirigió la política de relaciones con Estados Unidos. En ese periodo, el régimen negoció acuerdos con Washington y llevó a cabo un tercer indulto general, un gesto que mostró la intención de normalizar la coexistencia con una potencia mundial cada vez más crucial para España. En 1957 fue sustituido en el Ministerio del Ejército por un nuevo plan de recambio, y pasó a ocupar el puesto de jefe del Alto Estado Mayor.
En 1962, la figura de Muñoz Grandes alcanzó un nuevo nivel de centralidad cuando Franco lo designó vicepresidente del Gobierno, un cargo sin precedentes desde la institucionalización de la dictadura. Su nombramiento respondía, entre otras cosas, a un contexto de salud del presidente y a la necesidad de una figura de equilibrio en el aparato militar y político. A mediados de la década de 1960, la sucesión interna para ese liderazgo se aceleró y, en 1967, fue sucedido por Carrero Blanco. Muñoz Grandes pasó sus últimos años en funciones de alto rango sin regresar a la actividad operativa de combate. Murió en Madrid en 1970 tras una larga convalecencia causada por una grave insuficiencia cardíaca. Sus funerales fueron de alto protocolo y contaron con representación internacional; fue sepultado en el cementerio de Carabanchel Bajo.
Imputación póstuma
En la década de 2000, la Audiencia Nacional abrió un sumario que involucró a varios altos cargos del franquismo, entre ellos a Muñoz Grandes, en relación con detenciones ilegales y crímenes contra la humanidad cometidos durante la Guerra Civil y el primer franquismo. El expediente señaló que el fallecimiento de Muñoz Grandes se produjo décadas antes de las fechas de imputación, y por ello no llegó a ser procesado. Este trámite, sin embargo, refleja la memoria histórica y la continuidad de las investigaciones sobre el periodo, permitiendo revisar episodios de aquella era desde una óptica judicial y social distinta a la de la época.
Condecoraciones
- Cruz de Hierro de Segunda Clase (8 de septiembre de 1941)
- Cruz de Hierro de Primera Clase (19 de enero de 1942)
- Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro con Hojas de Roble (1942)
- Gran Cruz de la Orden Imperial de las Flechas Rojas (1943)
- Palma de Plata de la Falange (1943)
- Legionario de la Legión al Mérito
- Gran Cruz de la Real Orden de Isabel la Católica
- Gran Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo
- Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III
- Gran Collar de la Orden Imperial del Yugo y las Flechas (1967)
- Gran Collar de la Orden de Cisneros (1970)