Alberto Urdaneta
| Nombre completo | Alberto Urdaneta |
|---|---|
| Descripción | Polímata y militar colombiano. Fundador del diario Papel Periódico Ilustrado |
| Fecha de nacimiento | 30-11-1844 |
| Fecha de fallecimiento | 30-11-1886 |
| Ocupaciones | poeta |
| Idiomas | español |
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Alberto Urdaneta Urdaneta nació en Bogotá el 29 de mayo de 1845 y su vida transcurrió enmarcada por la actividad cultural, educativa y militar de una Colombia en pleno siglo XIX. Apodado “El arquitecto de Cota” y conocido también como el “Artista-soldado”, su trayectoria fue tan amplia como diversa: artista plástico, periodista, escritor, catedrático, empresario, mecenas y agricultor, con una vinculaciòn activa al Partido Conservador. Aun con una vida breve, dejó una huella cohesiva que conectó arte, didáctica y periodismo en una nación en formación.
Alberto Urdaneta Urdaneta nació en Bogotá el 29 de mayo de 1845 y su vida transcurrió enmarcada por la actividad cultural, educativa y militar de una Colombia en pleno siglo XIX. Apodado “El arquitecto de Cota” y conocido también como el “Artista-soldado”, su trayectoria fue tan amplia como diversa: artista plástico, periodista, escritor, catedrático, empresario, mecenas y agricultor, con una vinculaciòn activa al Partido Conservador. Aun con una vida breve, dejó una huella cohesiva que conectó arte, didáctica y periodismo en una nación en formación.
Biografía
Desde sus primeros años, Urdaneta formó parte de una familia aristocrática vinculada al ámbito militar y diplomático, con raíces que cruzaban las fronteras de Venezuela y Uruguay. Su juventud transcurrió en un entorno de privilegio y compromiso cívico, lo que allanó su latera trayectoria como creador polifacético. Su nombre se fue relacionando con proyectos que abrazaron tanto la plástica como la cultura escrita y la educación formal, configurando un perfil singular dentro de la escena colombiana de entonces.
Formación y primeras actividades
Inició sus estudios alrededor de 1852 bajo la tutela de religiosos jesuitas, primero en un instituto dirigido por un docente destacado y luego en un seminario jesuita en la ciudad. Durante esa etapa, entabló amistad con jóvenes que compartirían el mismo impulso intelectual. Al terminar el programa escolar, se vinculó a una academia de artes, donde recibió lecciones de pintura y se expuso a distintas corrientes técnicas que ampliarían su visión artística.
Con apenas veinte años, viajó a París para profundizar en las ciencias agrarias y ganaderas, interesándose por las prácticas de Normandía y el manejo de rebaños en ese contexto europeo. Paralelamente, estudió pintura con maestros reconocidos y luego se dejó seducir por nuevas rutas culturales que lo condujeron hacia España en una etapa posterior de su formación. En ese periodo, la curiosidad de Urdaneta por la estética y la representación se fortaleció, preparándolo para un cruce de saberes que marcaría su porvenir creativo.
De regreso a Colombia, junto a colegas y con la experiencia francesa como faro, comenzó a forjar su perfil público en el periodismo agrícola. En 1868 fundó un periódico agrícola junto a dos colaboradores cercanos, y allí dio a conocer los aprendizajes adquiridos en Europa, al tiempo que difundió técnicas para la gestión de sus haciendas, entre ellas la de Bonavista, heredada de su padre. En esas mismas fechas inició un proceso de transformación del paisaje y de la arquitectura rural de sus entornos cercanos.
Guerra de las escuelas y exilio en Francia
En la década de 1870, la confrontación política llevó a la figura de Urdaneta a involucrarse en las dinámicas de la guerra conservadora, lo que culminó en su captura y traslado a instalaciones militares del gobierno. A partir de ese episodio, el joven artista-sabio fue obligado a dejar el país, buscando refugio en París, donde consolidó una nueva etapa de su trayectoria intelectual. Durante su exilio, continuó cultivando su capacidad de dibujar y planificar, mientras sus ideas de paciencia y creatividad encontraban una vía de expresión más amplia.
La élite conservadora bogotana, de la que formaban parte numerosos jóvenes de alto linaje, se había organizado en un movimiento que respondía a las tensiones de la época y que lo llevó a colaborar con distintos liderazgos, algunos de los cuales tenían afinidad con otros grupos políticos. En ese marco, Urdaneta fundó, al regresar a su país tras la liberación de la etapa de conflicto, un nuevo diario que servía como plataforma para la crítica y la sátira política, con ilustraciones firmadas por él mismo y homenaje a un estilo de periodismo que combinaba notas, caricaturas y opinión. Aunque recibió diversas represalias oficiales, su labor periodística resultó influyente y, en ocasiones, provocó respuestas irónicas del poder. Aun así, la vida le ofreció una oportunidad de ampliar su radio de acción cultural y artística a través de otros proyectos editoriales y educativos.
Con la perspectiva que da la experiencia de dos orbes, París y Bogotá, desarrolló una visión que combinaría el periodismo crítico con una trayectoria gráfica de gran alcance. Durante el periplo europeo, participó también en exposiciones y encuentros culturales que fortalecieron su disciplina y su oficio de dibujante, al tiempo que cultivaba una red de amistades con otros creadores y pensadores que aportaron a su concepción de la cultura como un proyecto comunitario y educativo.
Con el retorno a Colombia en la segunda mitad de la década, consolidó una serie de iniciativas que reavivaron el interés por la práctica gráfica y la edición de proyectos culturales comprometidos con la ciudadanía. En ese periodo, quedaría grabado en su memoria y en su obra el asombro ante la capacidad de la imagen para comunicar ideas políticas, sociales y estéticas, incluso cuando la coyuntura lo ponía en tensión con el poder establecido.
Regreso a Colombia
El retorno definitivo a su tierra natal se produjo hacia 1880, cuando trajo consigo un consolidado equipo de grabadores y un espíritu emprendedor que buscaba profesionalizar las artes gráficas. Entre los afines, destacó la presencia de Antonio Rodríguez, un grabador español que trabajaba en París y que se sumó para fundar una escuela de grabado en madera. Este emprendimiento se desplazó desde una vivienda particular hacia un claustro histórico, marcando el inicio de un programa académico que integraría talleres, técnica y pedagogía para las futuras generaciones de artistas bogotanos.
Además, en ese periodo, Urdaneta se encargó de la elaboración de una obra conmemorativa dedicada a la Rebelión de los Comuneros, ilustrando un volumen que recopilaba las vivencias y el aprendizaje de aquel episodio histórico. Su interés por el patrimonio y la memoria histórica de su país se volvió foco de investigación y divulgación, nutriendo su vocación de recopilador y educador.
Papel Periódico Ilustrado (PPI)
La principal empresa de Urdaneta fue la creación de una cabecera llamada Papel Periódico Ilustrado, proyecto que arrancó en 1881 y que reunió a destacadas plumas y grabadores del país para impulsar un periodismo cultural de alta calidad. En esa red de colaboradores figuraron figuras como Alfredo Greñas, Jorge Crane, Julio Flores y Ricardo Moros Urbina, entre otros. Este proyecto editorial fue considerado por la crítica contemporánea como uno de los hitos más significativos del siglo XIX para la vida intelectual de Colombia, al encauzar debates y promover una cultura visual de gran resonancia.
La revista se organizó con secciones variadas, desde Historia y Ciencias hasta Literatura, Bellas artes y Agricultura, pasando por crónicas de Santa Fe y temas Contemporáneos, entre otros. Su primer número apareció en agosto de 1881 y su publicación se mantuvo mes a mes durante un tramo que se extendió hasta la primavera de 1888, cuando la coyuntura y la salud del fundador comenzaron a condicionar su continuidad. Aunque su ciclo editorial culminó, la riqueza de su aporte dejó huella indeleble en la historia de la prensa cultural de Colombia.
Otras actividades
Durante 1881, Urdaneta combinó la docencia en la Escuela de Grabado con la cátedra de artes en la Escuela de Literatura y la enseñanza de derecho en la Universidad Nacional, ampliando su influencia pedagógica en el país. Su reconocimiento se coronó con su aceptación como miembro de la Academia Colombiana de Historia, en reconocimiento a su labor y a la singularidad de sus aportes. colaboró en la organización de homenajes y eventos académicos que promovían la cultura y la memoria histórica de Colombia. En este periodo también emprendió una alianza con el fotógrafo Julio Racines para desarrollar la empresa de fotografía Rancines y Cía, una de las primeras firmas de esa disciplina en el país. Su labor visual y técnica como fotógrafo fue ampliamente valorada, y sus registros gráficos se convirtieron en un testimonio documental de la época.
El año 1884 marcó un momento de consolidación en su carrera cuando el gobierno formalizó su presencia en el escalafón militar, asignándole funciones en la reserva y envolviéndolo en operaciones en Guaduas y Villeta para hacer frente a la disidencia. En ese contexto, también ejerció como fiscal en el proceso que involucró a un grupo de oficiales vinculados a intentos contra el presidente conservador de la época, Rafael Núñez. Estas tareas le otorgaron una visión amplia de la relación entre cultura, poder y derecho, que luego se reflejaría en su obra educativa y periodística.
Academia de Bellas Artes de Colombia
El 20 de julio de 1886, con el apoyo público del presidente Núñez, Urdaneta fundó la Escuela Nacional de Bellas Artes de Colombia, asumiendo el cargo de primer director y de docente habitual. Este centro pretendía fusionar las distintas corrientes artísticas en un único polo de formación y promover la integración entre música, escultura, ornamentación y arquitectura junto con la enseñanza que ya ofrecía la Academia Vásquez. Entre sus maestros se contaron influyentes figuras como Mariano Santamaría, César Sighinolfi y Pantaleón Mendoza, además del propio fundador, que se convirtió en motor de un proyecto que buscaba cimentar una tradición académica sostenible.
Para celebrar la fundación del centro, organizó una exposición anual de Bellas Artes que se llevó a cabo entre diciembre de 1886 y febrero de 1887, reuniendo una colección que incluía obras propias, piezas representativas de espacios públicos y religiosas, así como préstamos de colecciones privadas, con un conjunto estimado de alrededor de 1200 obras. Este evento es recordado como una de las muestras más completas y significativas de la historia cultural del país, que mostró la amplitud de su visión pedagógica y curatorial.
Comandancia de las Fuerzas Militares (1886-1887)
El 14 de octubre de 1886, en un contexto de reorganización institucional, el gobierno interino designó a Urdaneta para asumir el cargo de Jefe de Estado Mayor del Ejército en la Primera División, con el grado de General de Brigada, lo que implicaba dirigir de forma general las operaciones militares. Ocupó esa responsabilidad hasta su fallecimiento prematuro, dos años después, cuando la enfermedad impuso su retiro definitivo de la vida pública y militar.
Enfermedad y muerte
En 1887 las dolencias comenzaron a afligir a Urdaneta, lo que le llevó a suspender temporalmente la circulación de su proyecto editorial y a concentrarse en su recuperación. Poco antes de cumplir 42 años, recibió un homenaje de amigos y colegas que le entregaron un libro especial titulado Homenaje de amistad, como muestra de gratitud por su trayectoria. Su deceso ocurrió en Bogotá el 29 de septiembre de 1887, y sus restos fueron depositados en el Cementerio Central, rodeados de seres queridos a quienes él mismo había acompañado en la vida. El gobierno de Núñez decretó honores estatales póstumos para su figura, subrayando su relevancia para la cultura nacional.
Familia
La familia Urdaneta era una de las más distinguibles de la época, con generaciones de militares y diplomáticos que conectaban a Colombia con otros escenarios regionales. Alberto fue el cuarto hijo de José María Urdaneta Camero y Adelaida Urdaneta Girardot; tuvo hermanos como Carlos María, Matilde, Alejandro, Daniel y Margarita. A la memoria de su linaje se sumaron mitos y relaciones que dieron cuerpo a un relato familiar marcado por la influencia de distintas casas y por la cercanía a figuras relevantes de la vida pública.
Por su parte, su madre guardaba lazos con Atanasio Girardot y, en cadena de parentescos, con la familia de Louis Girardot, además de vínculos con Francisco Urdaneta, un militar uruguayo relacionado con la historia de la región. En el clan paterno destacaron también la influencia de parientes que ocuparon cargos de responsabilidad, lo que impregnó a Alberto de un sentido de deber y servicio público que reflejaría en sus múltiples facetas.
En cuanto a su vida afectiva, contrajo matrimonio con Sofía Arboleda Mosquera en 1872; ella falleció prematuramente, dejando sin descendencia a la pareja. Sofía era hija de Julio Arboleda Pombo y, por parentesco, cercana a la familia Pombo y a otros linajes de la élite conservadora y cultural de la época, lo que aumentó el entramado de alianzas que rodearon la trayectoria de Urdaneta.
Obra
La producción de Urdaneta abarcó múltiples lenguas artísticas y formatos culturales, y su huella se extiende más allá de la pintura para dialogar con la gráfica, la literatura y la educación visual. Su camino creativo demuestra una constante búsqueda de nuevos territorios, así como la capacidad de convertir la imaginación en proyectos institucionales que transformaron el paisaje cultural de Colombia. A continuación se sintetizan algunas de las líneas de su trabajo.
Pintura
- The Voluntary (1868) – obra desaparecida.
- La Segadora, El Labrador, El Carretero (creadas antes de 1870).
- El genio de las flores (1872).
- La caridad (sin fecha).
- Dama vestida de blanco (1874).
- Retrato de Ricaurte en San Mateo (sin fecha).
- Retrato de Simón Bolívar (sin fecha).
- Retrato de Sofía Arboleda de Urdaneta (1875) – destruido durante El Bogotazo de 1948.
- Gonzalo Jiménez de Quesada muerto (1875).
- Balboa descubriendo el Mar del Sur (1877).
- Caldas marcha al suplicio (1880).
Grabados y caricaturas
- Matea Bolívar (1883).
- Ecos de mi segunda prisión (1876-1877).
- Ilustraciones de El Mochuelo (1877).
- General Guasca sobre Manuel Briceño (sin fecha).
- El Sapo sobre Ramón Gómez (1880).
- Los genios de la pluma (1877 o 1878).
- Ilustraciones de su libro Centenario de los Comuneros (1881).
- Interior de la clase de dibujo.
- Mochuelos volando en la noche.
- Álbum Personajes nacionales (1881-1887).
- Ilustraciones de Papel Periódico Ilustrado (1881-1887).
- Álbum Caparrapi y Guadas (1885).
- Álbum Cuadernillo de apuntes (1886).
Escritura
- Una excursión a España, dentro de Repertorio Colombiano de Carlos Martínez Silva (1879).
- Centenario de los Comuneros (1881).
- Esjematología del Libertador (1883).
- Lecciones de perspectiva y otros asuntos de dibujo (1886).
Fotografía
- Cascada (sin fecha).
- Fotografía del taller de Alberto Urdaneta (sin fecha).
Prensa
- El Agricultor (1869).
- El Mochuelo (1877).
- Los Andes (1877-1878).
- Papel Periódico Ilustrado (1881-1888).
Arquitectura y escultura
- Hacienda Buenavista.
- Mausoleo de Sofía Arboleda de Urdaneta.
- Tumba de Manuel Briceño.
- Tumba de Juan E. Ulloa.
- Monumento a José María Ponce de León.
- Plaza Central de Cota.
- Plano o Guion de la primera exposición anual de bellas artes (1886).
Legado
La trayectoria de Alberto Urdaneta se asocia a una institucionalización del arte en Colombia, porque su vida estuvo dedicada a forjar espacios de aprendizaje y difusión para nuevas generaciones de creadores, enlazando la teoría con la práctica periodística y editorial de referencia. A través de sus iniciativas consiguió convertir proyectos individuales en estructuras culturales que dejaron una memoria duradera para el conjunto del país.
La imagen de guerrillero con pluma y lápiz, que en su momento simbolizó su compromiso político y su ironía ante la situación del país, se convirtió en un referente que trascendió su época. En la cultura popular de Bogotá y también en textos literarios de la época, su figura fue objeto de glosa por parte de escritores que lo retrataron en clave crítica o laudatoria, según el tono de la obra.
Entre sus aportes, se destaca la consolidación de una red educativa que abarcó la formación de artistas, la edición de una cabecera de calidad y la creación de galerías y espacios de exposición que promovían la revelación de talentos, no sólo de él mismo sino de la generación que le siguió. Su convicción de que la cultura podía articularse con la vida cotidiana y con la política dejó una impronta que se manifestó en la continuidad de proyectos como Papel Periódico Ilustrado, que mantuvo viva la conversación cultural hasta su cierre tras el fallecimiento del fundador.
Con el paso de los años, algunas de sus obras y archivos fueron conservados en museos y centros de Colombia, y la Biblioteca Nacional de Colombia impulsó exposiciones para rescatar su legado gráfico, demostrando que su labor de grabador, dibujante y periodista tenía dimensiones que iban más allá de una biografía individual. En ese sentido, la memoria de Urdaneta perdura en su capacidad para integrar arte, historia y educación en una visión de país que buscaba comprenderse a través de imágenes, textos y experiencias compartidas.
En el imaginario colectivo, el barrio de Soacha conserva una memoria vinculada con su figura, denominado popularmente El Mochuelo, en referencia a los encuentros del grupo violento de 1876 que compartió con sus compañeros. A la vez, su nombre se sitúa en una constelación de personalidades que influyeron en la vida cultural de Colombia entre las décadas de 1860 y 1880, cuando la nación buscaba consolidarse como un estado moderno que valoraba la creatividad y la ciudadanía crítica. Su legado, en suma, es un ejercicio de memoria que invita a releer la historia de las artes y del periodismo en clave educativa y cívica.
Entre 2021 y 2022, la Biblioteca Nacional de Colombia organizó una exhibición titulada Imágenes ocultas: dibujos, grabados y acuarelas en sus colecciones, donde se mostraron grabados y acuarelas de Urdaneta, acercando a las nuevas generaciones una lectura de su producción gráfica. Paralelamente, varias de sus obras forman parte del acervo del Museo Nacional de Colombia, garantizando que su obra siga siendo fuente de estudio, reflexión y admiración para historiadores, artistas y lectores.