Vidas Icónicas VIDASICÓNICAS

Andrés Reyes y Buitrón

Nombre completo Andrés Reyes y Buitrón
Descripción Político peruano
Fecha de nacimiento 30-12-1780
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 24-07-1856
Nacionalidad Perú
Ocupaciones político, militar
Idiomas español
Sugerencias y correcciones ¿Hay algún error, actualización pendiente o falta alguna biografía?
Ayúdanos a mejorar VidaIcónica escribiéndonos desde la página de contacto.

Josef Andrés Corsino de los Reyes y Buitrón nació en Chancay el 30 de diciembre de 1780 y murió en Lima el 24 de julio de 1856. Su vida refleja la transición entre el Perú colonial y la república que siguió a la independencia, combinando labores de campo con la acción política y militar. Su trayectoria destaca por su compromiso con la causa libertadora, su papel en la reorganización institucional y su liderazgo en momentos decisivos de la naciente democracia peruana.

Andrés Reyes y Buitrón — Imagen principal

Josef Andrés Corsino de los Reyes y Buitrón nació en Chancay el 30 de diciembre de 1780 y murió en Lima el 24 de julio de 1856. Su vida refleja la transición entre el Perú colonial y la república que siguió a la independencia, combinando labores de campo con la acción política y militar. Su trayectoria destaca por su compromiso con la causa libertadora, su papel en la reorganización institucional y su liderazgo en momentos decisivos de la naciente democracia peruana.

Prócer de la Independencia

Hijo de Gaspar de los Reyes Villanueva y Manuela Catalina Buitrón y Solórzano, desde joven se ocupó de la tierra y las labores agrícolas. Sin embargo, al conocerse las expediciones libertadoras que atravesaron el Alto Perú entre 1810 y 1813, su orientación se inclinó hacia la causa patriota. En Supe, el 5 de abril de 1819, respaldó la proclamación de la independencia y, ante la cercanía de la persecución realista, aceptó embarcarse hacia Chile para garantizar su seguridad y continuar la lucha desde el extranjero.

Regresó luego al Perú con una nueva etapa de la campaña libertadora liderada por Cochrane y, al desembarcar en Paita y otros puertos, se convirtió en un parlamento andino ante la población, llamándola a sumarse a la gesta independentista. San Martín lo reconoció con el rango de capitán e incorporó a su expedición, cuya base de operaciones se instaló en Huaura. Su labor de reclutamiento y organización en el norte resultó decisiva para robustecer las fuerzas patriotas durante los años siguientes.

Entre Huacho y otros escenarios del litoral, actuó organizando montoneras que hostigaron a las fuerzas realistas y consolidó la conquista de topografías clave. Participó de la entrada de las tropas patriotas a Lima el 10 de julio de 1821 y estuvo presente durante la proclamación de la Independencia el 28 de julio de ese año. Por su aporte, fue incorporado a la Orden del Sol como benemérito el 12 de noviembre de 1821, y junto a José de San Martín asomó como figura cercana al Protectorado.

Posteriormente recibió el ascenso a teniente coronel y fue nombrado prefecto del departamento de la Costa en 1824. En ese periodo, su labor excedió el combate: se convirtió en un funcionario capaz de articular políticas de seguridad y desarrollo regional, integrando la gestión de un litoral tan dinámico como accidentado y ajeno a la centralización absoluta que buscarían algunos actores de la época.

Presidente del Senado

En 1829 fue elegido senador por el departamento de Lima, integrando el primer Congreso Ordinario y Bicameral de la historia republicana peruana. Su elección para presidir la Cámara alta situó a Reyes como una de las voces centrales del proceso de consolidación constitucional, en una sesión inaugural que se celebró en la sede académica de la Universidad de San Marcos.

En la Mesa Directiva lo acompañaron varias figuras relevantes de la época, entre ellas Nicolás de Araníbar (vicepresidente), José Freyre Rodríguez (secretario propietario) y Luciano María Cano (secretario suplente). La labor de esa mesa consistió en definir las reglas del funcionamiento parlamentario y sentar las bases de la institucionalidad que exigiría la joven república.

El primer tema que enfrentó ese Congreso fue la designación de un presidente y un vicepresidente provisionales, ante la vacante de la presidencia decretada por la crisis institucional que siguió al golpe de Antonio Gutiérrez de la Fuente y al desplazamiento de José de La Mar. Si bien la Constitución Política de 1828 era clara respecto a la investidura, Reyes se negó a aceptar la presidencia de facto, si bien permitió guiar la sesión donde se debatió el asunto. Tras un intenso proceso de deliberación, se acordó nombrar como titulares interinos a Agustín Gamarra y Antonio Gutiérrez de la Fuente, para que ejercieran hasta la renovación por voto popular. En las votaciones subsiguientes, Gamarra obtuvo nuevamente la presidencia, con La Fuente ocupando la vicepresidencia.

En 1831, Reyes fue reelegido para continuar al frente del Senado, reforzando su perfil de líder institucional en un periodo de decisiones y tensiones que marcarían la evolución del poder legislativo.

Encargado del Mando

La condición de presidente del Senado colocó a Reyes ante la responsabilidad de asumir interinamente la dirección del Poder Ejecutivo en circunstancias excepcionales. Ante la expulsión de Antonio Gutiérrez de la Fuente y la ocupación del país por parte de una insurgencia en el sur, asumió el cargo de Encargado del Mando el 18 de abril de 1831, manteniendo la función hasta el 7 de junio y, posteriormente, durante otra etapa, del 29 de junio al 14 de diciembre del mismo año.

Una vez que devolvió el mando a Gamarra y concluyó su periodo como senador, optó por abandonar la actividad pública y retornar a su vida de terrateniente. Su retorno a la esfera privada coincidió con un periodo de reconfiguración política en el país y con la continuidad de su presencia en la órbita económica rural, donde manejó con eficiencia las haciendas de su propiedad en la región norte del litoral.

Entre sus propiedades, destacaba la hacienda Huando, ubicada en el valle de Chancay, que fue símbolo de su faceta de agricultor adinerado y comprometido con las comunidades campesinas de la zona. Este rasgo de su perfil combinó la riqueza personal con la participación en los avatares de una república que buscaba consolidarse tras la independencia.

Descendencia

En su vida familiar, fue viudo de Josefa Echenique y, años después, contrajo segundas nupcias con Antonia Largacha y Del Río el 9 de noviembre de 1842, manteniéndose unido a ella hasta su fallecimiento en 1856. De esa unión surgió Andrea de los Reyes Largacha, quien contrajo matrimonio en 1862 con Waldo Augusto Graña González, enlazando una saga de alianzas que conectaron a varias generaciones con el desarrollo social y económico del país.

Entre los descendientes de Andrea se cuentan personalidades que marcaron el devenir nacional. Francisco Graña de los Reyes y Antonio Graña de los Reyes se destacaron, respectivamente, por su participación en la esfera pública y por su papel en el Club Nacional de Lima durante las primeras décadas del siglo XX; Francisco Graña Garland y Rosa Graña Garland también figuraron en importantes derroteros culturales y empresariales. En la genealogía de la familia aparece José Graña Miró Quesada, así como Hernando Graña Acuña, representantes de un linaje que abrió puertas en el ámbito periodístico, empresarial y constructivo de la nación. En el plano corporativo, varios de sus descendientes protagonizaron la expansión de Graña y Montero, la mayor constructor peruana, consolidando una herencia que trascendió generaciones y sectores económicos.