Bernard Herrmann
| Nombre completo | Bernard Herrmann |
|---|---|
| Nombre nativo | Bernard Herrmann |
| Descripción | Compositor y director de orquesta estadounidense (1911-1975) |
| Fecha de nacimiento | 29-06-1911 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 24-12-1975 |
| Nacionalidad | Estados Unidos |
| Ocupaciones | compositor, director de orquesta, compositor de bandas sonoras |
| Idiomas | inglés |
| Esposas | Lucille Fletcher |
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Bernard Herrmann fue un compositor estadounidense cuya huella en la música de cine transformó la forma de proyectar emociones en pantalla. Nacido en la Gran Manzana y criado dentro de una familia judía de raíces rusas, su infancia y formación combinaron el rigor académico con una inquietud por explorar sonoridades distintas. Su trayectoria se extendió desde la radio experimental hasta colaborar con grandes cineastas, dejando un legado que hoy se estudia como una referencia de intensidad orquestal.
Bernard Herrmann fue un compositor estadounidense cuya huella en la música de cine transformó la forma de proyectar emociones en pantalla. Nacido en la Gran Manzana y criado dentro de una familia judía de raíces rusas, su infancia y formación combinaron el rigor académico con una inquietud por explorar sonoridades distintas. Su trayectoria se extendió desde la radio experimental hasta colaborar con grandes cineastas, dejando un legado que hoy se estudia como una referencia de intensidad orquestal.
Biografía
Hijo de una familia de clase media con orígenes rusos, Bernard Herrmann vino al mundo en Nueva York con el nombre de Maximilian Herman. Su padre, Abram Dardik, originario de Ucrania y que había cambiado su apellido, contribuía a fomentar la curiosidad musical de su hijo, mientras su madre, Ida Gorenstein, completaba un entorno que valoraba el arte. Desde joven, la música ocupó un lugar central gracias a las visitas a la ópera y a la insistencia familiar en aprender instrumentos, especialmente el violín.
Con apenas trece años, Herrmann ya mostraba talento para la composición, lo que le hizo decidir dedicar su vida a la música. En la universidad, estudió en la Universidad de Nueva York bajo la tutela de Percy Grainger y Philip James, lo que le abrió horizontes hacia técnicas contemporáneas y enfoques innovadores. Paralelamente, amplió su formación en la Juilliard School, y a finales de los años veinte logró forjar una orquesta propia, la New Chamber Orchestra of New York, como prueba de su iniciativa y visión musical.
En 1934 se integró al CBS como director de orquesta, iniciando una etapa de experimentación y apertura estética. En poco tiempo, fue nombrado director musical de la Columbia Workshop, un programa radial de carácter experimental que desbordaba las convenciones de la época. Allí trabajó para crear piezas y arreglos que desafiaban la escucha convencional, y organizó una programación que buscaba presentar obras poco habituales para el público estadounidense. Su labor innovadora le hizo convertirse en una pieza clave de la orquesta de la CBS, que llegó a presentarle al país una cantidad de estrenos desconocidos hasta entonces.
Durante la década de 1940 Herrmann dirigió la CBS Symphony con notable influencia, impulsando intérpretes y obras nuevas que ponían énfasis en resultados poco comunes. Sus transmisiones de radio destacaron por incluir títulos menos habituales: interpretó música de autores poco difundidos y mezcló repertorios antiguos y modernos, a menudo desde enfoques didácticos y sorprendentemente crearivos. David Ewen lo describió como una de las fuerzas más estimulantes en la radio musical de esa época, y maestros de renombre como Stokowski, Barbirolli o Ormandy llegaron a interpretar su propia música de concierto en escenarios consagrados.
En el cine y la radio, su primera gran oportunidad para una partitura cinematográfica llegó con The Devil and Daniel Webster (1941) para William Dieterle, por la que obtuvo su primer y único Óscar a la Mejor BSO en una película dramática. Años después, escribió la atmósfera musical de The Ghost and Mrs. Muir (1947) y, en El día en que la Tierra se detuvo (1951), introdujo el theremín como recurso sonoro destacado. Estas colaboraciones muestran una versatilidad que iría más allá de la imagen en movimiento, conectando con un público ávido de nuevas texturas sonoras.
Entre sus relaciones personales, destaca la unión con Lucille Fletcher, joven secretaria de CBS y aspirante a escritora. Su noviazgo, que empezó en 1934, desembocó en matrimonio en 1939 pese a la resistencia de la familia de Fletcher, que temía por su origen judío y por la personalidad del compositor. Con Fletcher tuvo dos hijas: Dorothy y Wendy. La pareja colaboró en proyectos de radio y otras iniciativas creativas, fortaleciendo una alianza que se mantuvo durante años, incluso cuando la vida personal dio giros complejos. En 1948 se separaron y al año siguiente Herrmann contrajo matrimonio con Lucy Anderson, relación que perduró hasta 1964.
Colaboración con Orson Welles
Durante su tiempo en CBS, Herrmann entabló una estrecha relación profesional con Orson Welles. Compuso o arregló partituras para programas en los que Welles participaba, y trabajaron juntos en espectáculos de radio como Columbia Workshop, Mercury Theatre on the Air y Campbell Playhouse, que abrían las puertas a adaptaciones literarias y cinematográficas para la radio. Herrmann dirigía las presentaciones en vivo, incluida la famosa puesta en escena de La guerra de los mundos, que el público vivió como un suceso real. En esa experiencia radial ya se vislumbraba la concepción de una musicalidad capaz de intensificar la narración mediante recursos sonoros preexistentes y nuevas ideas orquestales.
Con el salto a RKO Pictures, Welles confió a Herrmann la creación de su primera partitura para Citizen Kane (1941), una obra que le valió una candidatura al Óscar a la Mejor Banda Sonora de Película Dramática. compuso la música de The Magnificent Ambersons (1942). En esa segunda experiencia, el estudio intervinó de forma considerable y alteró gran parte de la partitura original, lo que llevó a Herrmann a distanciarse del proyecto y a reclamar que su nombre fuera eliminado de los créditos ante la interferencia editorial. Este episodio marcó una ruptura importante en su relación con la producción cinematográfica de la época, pero no borró su influencia en el sonido del cine que seguiría proyectándose años después.
En la radio de Welles, Herrmann también creó música para The Orson Welles Show (1941-1942), que incluyó piezas como The Hitch-Hiker y Ceilings Unlimited, además de contribuir a The Mercury Summer Theatre on the Air (1946). La figura de Herrmann quedó asociada a una generación que experimentó con las fronteras entre música, locución y dramatización, y Welles lo describió como un miembro muy cercano de la familia creativa. Así se forjaron las bases de una colaboración que amalgamó talento musical y audacia teatral, dejando un rastro de trabajos audaces en la historia de la radio y el cine.
El choque entre ideas y control creativo llevó a Herrmann a rechazar enfoques que distorsionaran su aporte. En particular, su experiencia con La Magnificent Ambersons desembocó en una separación radical cuando se cuestionó la autoría y la presencia del compositor en el crédito final. A pesar de ello, su vínculo con Welles dejó una impronta profunda, al punto de que el propio cineasta lo mencionó como una pieza clave de su equipo creativo, y otros parecieron confirmar la influencia mutua entre ambos en sus trabajos posteriores.
Colaboración con Hitchcock
La relación entre Herrmann y Alfred Hitchcock fue una de las más emblemáticas de la historia del cine. El compositor trabajó en siete largometrajes del director, estableciendo un lenguaje sonoro característico que realzaba la atmósfera de suspense y obsesión. Entre esas colaboraciones destacan títulos como Pero... ¿quién mató a Harry? (1955), Vértigo (1958), North by Northwest (1959), El hombre que sabía demasiado (1956), Psicosis (1960) y Marnie (1964). En cada entrega, la música de Herrmann no solo acompañaba, sino que conducía momentos clave de la narración. Este periodo consolidó una asociación creativa que convirtió al audio en un personaje más de las historias hitchcockianas.
La excepción de Los pájaros (1963) le dio a Herrmann un rol especial: fue reconocido como consultor de sonido, ya que la película no contaba con una banda sonora convencional, sino con efectos sonoros de aves creados electrónicamente. En esa película, la ausencia de música convencional subrayó la importancia de la textura sonora para la atmósfera inquietante. Aunque no componía la banda sonora, su intervención dejó una marca en la manera de entender el sonido en el cine de Hitchcock.
La versión de El hombre que sabía demasiado (1956) mostró que Herrmann podía combinar elementos nuevos y tradicionales. Si bien la partitura principal le pertenecía, algunas piezas célebres de la película —como la canción Que Sera, Sera (Whatever Will Be, Will Be)— no eran creación suya, y la obra musical que acompaña se fusionó con una cantata de tormenta para situar la acción en su momento cumbre. la partitura para la actuación en el Royal Albert Hall se convirtió en una de las escenas icónicas, ya que Herrmann apareció como director de la Orquesta Sinfónica de Londres en esa secuencia. Este episodio simbolizó la plena incorporación del compositor a la experiencia cinematográfica de Hitchcock y su visibilización en pantalla.
La partitura de Vértigo (1958) es, para muchos, una de sus obras maestras. En varias escenas cruciales, Hitchcock permitió que las líneas musicales de Herrmann respiraran y casi dominaran la narrativa visual. Sus motivos temáticos evocan el amor obsesivo, aludiendo de forma sutil al emblemático Liebestod de Tristan e Isolda, de Wagner, para expresar un anhelo doloroso por una figura que, en la imaginación del protagonista, existe solo como imagen. La música se convirtió así en un motor emocional que intensifica la psicología de los personajes y el dramatismo de la historia.
- Psicosis (1960) — la partitura para orquesta de cuerdas, cuyo violín agudo y persistente se convirtió en un símbolo del suspense y la fatalidad.
- Vértigo (1958) — un score que profundiza la obsesión y que se asocia con la narrativa de Hitchcock a nivel casi sinfónico.
- The Man Who Knew Too Much (1956) — una partitura que integra elementos modernos y referencias líricas de la época, con piezas célebres de la película y una introspección musical marcada.
- North by Northwest (1959) — una de las colaboraciones que combina tensión, humor y acción en un paisaje sonoro dinámico.
- Pero... ¿quién mató a Harry? (1955) — una colorida e intensa banda sonora que acompaña el crescendo de la intriga.
- Marnie (1964) — una partitura que acompaña el retrato de la psicología de la protagonista y las tensiones de la narrativa.
La influencia global de Herrmann en su colaboración con Hitchcock dejó una estela de ideas para el cine posterior. Su manera de ensamblar motivos musicales para que acompañen y articulen las emociones de los personajes convirtió cada escena en una experiencia de escucha activa. La singularidad de su enfoque hizo que la música de sus películas fuera recordada no solo por su belleza, sino también por su capacidad de moldear la percepción del espectador ante el suspense y la psicología de los protagonistas.