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Daniel Florencio O'Leary

Nombre completo Daniel Florencio O'Leary
Descripción General irlandés y ayudante de campo bajo Simón Bolívar
Fecha de nacimiento 14-02-1801
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 24-02-1854
Nacionalidad Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda
Ocupaciones diplomático, militar
Idiomas español
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En una época marcada por las guerras de independencia y la consolidación de nuevas naciones, emergió un hombre de raíces irlandesas que dedicó su vida a las causas libertarias y a la defensa de la unidad regional. Su trayectoria combinó combates, mandatos y una labor diplomática que atravesó varios continentes. Este retrato se centra en Daniel Florencio O'Leary Burke, un militar y político que nació en Cork en 1801 y que dejó su estela en la historia de Venezuela y de la Gran Colombia, hasta su deceso en Bogotá en 1854.

Daniel Florencio O'Leary — Imagen principal

En una época marcada por las guerras de independencia y la consolidación de nuevas naciones, emergió un hombre de raíces irlandesas que dedicó su vida a las causas libertarias y a la defensa de la unidad regional. Su trayectoria combinó combates, mandatos y una labor diplomática que atravesó varios continentes. Este retrato se centra en Daniel Florencio O'Leary Burke, un militar y político que nació en Cork en 1801 y que dejó su estela en la historia de Venezuela y de la Gran Colombia, hasta su deceso en Bogotá en 1854.

Biografía

Inicios

Hijo de Jeremiah O'Leary y Catherine Burke, O'Leary vino al mundo en Cork cuando aún resonaban los ecos de las guerras napoleónicas y la agitación continental. A los diecisiete años emprendió la deriva hacia el continente americano, atraído por la promesa de un destino ligado a la independencia. En la región de Angostura, dentro del cuerpo de Húsares Rojos y bajo las órdenes de un coronel, recibió la primera impronta de su vocación militar. Más adelante, fue destinado al frente de Apure, al lado de José Antonio Páez, lo que le permitió ganar experiencia y estrechar lazos con las tropas patriotas.

Carrera militar

Con el rango de teniente participó el 27 de marzo de 1819 en la acción conocida como La Gamarra, y actuó como adjunto del Estado Mayor de la división de José Antonio Anzoátegui y del escuadrón de Dragones de la Guardia. En ese momento fue donde conoció de cerca a Simón Bolívar, quien pronto lo promovió a capitán y lo involucró en las campañas de la región de Apure. Junto a las fuerzas independentistas cruzó los Andes y recibió una herida en la frente durante la batalla conocida como Pantano de Vargas. Su desempeño le valió el envío a la clandestina línea de mando que intensificó su relación con Bolívar y consolidó su confianza en la dirección libertadora.

En lo siguiente, desempeñó funciones clave: fue primer ayudante de Antonio José de Anzoátegui luego de la batalla de Boyacá y pasó a comandar parte del Estado Mayor de la división. El Libertador lo designó consejero cercano y, el 17 de septiembre de 1819, le otorgó el cargo de edecán, consolidando su cercanía con Bolívar y su papel en las futuras maniobras estratégicas de la independencia.

Entre 1820 y 1821 participó activamente en las negociaciones de armisticio y en la regularización del conflicto frente a Pablo Morillo. En la campaña austral, sus acciones en la batalla de Pichincha impulsaron su ascenso al rango de teniente coronel, bajo el mando de Antonio José de Sucre, en ese periodo decisivo para el proceso libertador de la región. Cuando se creó Bolivia, Bolívar elevó a O'Leary al grado de coronel, reconocimiento que acompañó su compromiso con la idea panamericanista que conducía a forjar concertaciones entre las nuevas repúblicas.

Acompañó a Bolívar a lo largo de las gestiones intervenidas para la integración de las naciones y participó en las deliberaciones que llevaron al llamado Congreso Anfictiónico de Panamá, promovido por el Libertador para trazar bases comunes de cooperación y defensa regional.

Relación personal y familia

En 1827 contrajo matrimonio con Soledad Soublette, hermana del general Carlos Soublette, con quien procreó nueve hijos. Este lazo matrimonial fortaleció los lazos entre las distintas familias que emergían en la nueva geografía republicana y consolidó una red de amistades y alianzas que influían en los conflictos internos y en las misiones diplomáticas de la época.

Un diplomático en tiempos de conflicto

En calidad de emisario de paz designado por Bolívar, O'Leary transitó por Guayaquil buscando abrir canales para la salida diplomática con las autoridades peruanas y con los gobiernos de la región. Sus gestiones lo llevaron a conversar con Juan José Flores y Tomás de Heres, mientras esperaba un salvoconducto que no llegaba. El 26 de octubre presentó su renuncia a la misión, pero Bolívar le pidió continuar buscando un acuerdo pese a que no fue admitido como comisionado de paz.

Ante el bloqueo de Guayaquil, tomó la iniciativa de dirigir baterías, redactar proclamas y escribir en la prensa, siempre desde la defensa de la unidad de la Gran Colombia y de la figura del Libertador. Su papel dejó constancia de su dedicación a la causa y de su capacidad para combinar acción militar con un activismo comunicacional que defendía el proyecto bolivariano.

En 1829 se trasladó a Cuenca para apoyar las operaciones contra Perú, junto a Flores, y a finales de ese mes Sucre tomó el mando general. O'Leary encabezó el escuadrón "Cedeño" y participó con denuedo en la Batalla del Portete de Tarqui, destacándose por su valentía y por sostener la carga final. Poco después intervino en el convenio de Girón y recibió el grado de General de Brigada, con elogios que subrayaban su servicio y lealtad al movimiento independentista. Regresó a Quito para reunirse con Bolívar y luego viajó a Bogotá para acompañar el nacimiento de su primera hija.

El 16 de septiembre de 1829 el Consejo de Gobierno le confirió una división de 800 veteranos, incluyendo el Batallón Rifles, para combatir a los revolucionarios de José María Córdova en la región de Antioquia. En El Santuario, a 40 kilómetros de Medellín, se produjo el encuentro decisivo del enfrentamiento: Córdova, con apenas 300 hombres, cayó luchando con su valor acostumbrado. O'Leary, cuya sentencia era firme, lamentó la muerte del rival y lamentó la decisión de designar Gobernador del Chocó a un coronel irlandés que había ejecutado a Córdova, además de emitir decretos que anularon las disposiciones de Córdova y promovieron la amnistía para los alzados. Estas decisiones, prolongadas por la intriga y la pugna política, marcaron un giro que el propio tiempo trataría de mitigar.

Mando, retorno y homenaje

El 15 de enero de 1830 recibió a Bolívar, quien retornaba de Guayaquil; el 20 de ese mes se instaló el Congreso Admirable. A la vez, O'Leary recibió un nombramiento que finalmente no fue ratificado: ministro plenipotenciario ante los Estados Unidos. En ese periodo emprendió una misión conciliadora hacia Cúcuta, donde se unió a Sucre para negociar con Santiago Mariño, representante de Páez, ante el temor de una nueva separación venezolana. El 6 de abril entregó el mando del Batallón Rifles y regresó a Bogotá. En ese periodo nació su segundo hijo, al que dio el nombre de Simón Bolívar, coincidencia que ocurría cuando Bolívar, ya debilitado, había pasado la presidencia a Domingo Caycedo; pocos meses después, Bolívar redactaba su renuncia frente al Congreso.

La enfermedad de la causa bolivariana llevó a que, cuando Bolívar carecía de mando en Santa Fe, O'Leary siguiera al Libertador a través del Caribe. Tras detenerse en Barranquilla para escuchar las noticias, se apresuró a Santa Marta; llegó el 18 de diciembre de 1830, un día después de la muerte de Bolívar, y pudo asistir a sus funerales como un acto de profunda devoción y gratitud hacia quien había sido su guía durante años.

La muerte de Bolívar desató una reacción y una nueva fase de tensión. En Cartagena estalló un movimiento insurreccional liderado por José Ignacio Luque, que fue sofocado, pero se produjo una fricción entre Montilla y otros mandos. En un acto de búsqueda de la paz, Montilla y O'Leary capitularon para asegurar la pacificación el 23 de abril de 1831. Posteriormente, el general viajó a la Jamaica británica, donde se afanó en recoger y ordenar el archivo de Bolívar y, a la par, inició la redacción de sus memorias. Su hijo Simón Bolívar O'Leary publicó ese legado en forma de Memorias del general O’Leary, un testimonio directo de los años de lucha y las decisiones cruciales de la época.

A partir de 1831 emprendió una intensa labor diplomática en el extranjero. En 1834 recibió la responsabilidad de actuar como secretario de Mariano Montilla, encargado de representar a Venezuela en diversos frentes europeos, durante seis años. Desarrolló funciones en España, Francia, Inglaterra y los Estados Pontificios. También ejerció como secretario de Carlos Soublette en las negociaciones para el reconocimiento de la República por España entre 1835 y 1837, y fue testigo del encuentro de Soublette y Pablo Morillo en Galicia en 1835. Durante esa etapa de Europa, aprovechó para visitar a su hermana en Cork.

Últimos años

En 1841 regresó a Venezuela y recibió el encargo de servir como cónsul británico en Caracas y después en Puerto Cabello. Dos años después fue llamado a Bogotá, donde fijó su residencia en la hacienda El Chocho. Por motivos de salud viajó de nuevo a Europa en 1852 y retornó en diciembre de 1853. Su muerte, ocurrida en Bogotá el 24 de febrero de 1854, cerró una trayectoria marcada por la constancia y la devoción a la causa independentista. Sus restos fueron trasladados posteriormente a Caracas y, desde 1882, descansan en el Panteón Nacional de Venezuela, como testimonio de su legado.

Legado

  • Plaza O'Leary en Caracas, un espacio público que rinde homenaje a su memoria y a la vida de la legión de combatientes que acompañaron a Bolívar.
  • En Quito, una calle y una escuela llevan su nombre, en reconocimiento a su papel durante la etapa libertadora y en las gestiones que siguieron a la independencia.
  • En Barinas, Venezuela, existe una institución educativa que honra su apellido y su vínculo con la historia regional.
  • En San Fernando de Apure se mantiene el Liceo Bolivariano Daniel O'Leary, situado en una encrucijada de avenidas que simboliza la integración de las regiones.
  • En Bogotá existe un busto dedicado a su memoria en la zona de Teusaquillo, recordatorio urbano de su vida y obra.
  • En Caracas se reconoce oficialmente el Primer Batallón del Ejército O'Leary, símbolo de la presencia de su legado en las Fuerzas Republicanas.

Memorias

El mayor legado intelectual de O'Leary son sus memorias, que recogieron fragmentos de sus diarios y experiencias durante las campañas en las que participó. Estas notas, compiladas y publicadas por su descendencia, ofrecen una visión directa de las decisiones estratégicas, las tensiones políticas y las impresiones personales de un actor clave en los inicios de la historia republicana de la región. Su testimonio se conserva como una fuente valiosa para entender la dinámica de la época y la influencia de Bolívar en las trayectorias de sus colaboradores más cercanos.