Erich Raeder
| Nombre completo | Erich Johann Albert Raeder |
|---|---|
| Descripción | Militar alemán |
| Fecha de nacimiento | 24-04-1876 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 06-11-1960 |
| Nacionalidad | Alemania |
| Ocupaciones | oficial naval, historiador |
| Idiomas | ruso, alemán |
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Erich Hans Albert Raeder emergió como una de las figuras más influyentes de la marina alemana durante el siglo XX. Nacido en Wandsbek, alras de Hamburgo, su trayectoria naval lo llevó a dirigir la Kriegsmarine en una etapa crucial de la Segunda Guerra Mundial. Reconocido por su capacidad para evaluar estrategias y por su propensión a cuestionar ciertas decisiones del régimen, su biografía abarca la era de Weimar y las primeras fases del Tercer Reich, con momentos de confrontación directa con Adolf Hitler.
Erich Hans Albert Raeder emergió como una de las figuras más influyentes de la marina alemana durante el siglo XX. Nacido en Wandsbek, alras de Hamburgo, su trayectoria naval lo llevó a dirigir la Kriegsmarine en una etapa crucial de la Segunda Guerra Mundial. Reconocido por su capacidad para evaluar estrategias y por su propensión a cuestionar ciertas decisiones del régimen, su biografía abarca la era de Weimar y las primeras fases del Tercer Reich, con momentos de confrontación directa con Adolf Hitler.
Biografía
Raeder nació en una localidad cercana a Hamburgo, en el seno de una familia vinculada a la educación: su progenitor ejercía como profesor de idiomas y su madre desempeñaba labores directivas en una institución escolar. Concluido el Abitur, ingresó a la Kaiserliche Marine en 1894, iniciando una common ruta de servicio que lo llevó a vivir la transformación de la armada alemana a lo largo de varias décadas. Durante la Primera Guerra Mundial participó en operaciones decisivas, entre ellas la batalla del Dogger Bank y la contienda de Jutlandia, experiencias que endurecieron su visión estratégica de la guerra en el mar.
La posguerra marcó un periodo de revisión y consolidación de la flota alemana en un marco de restricciones. En 1922 recibió el rango de contralmirante, y para 1925 ya ostentaba el rango de vicealmirante, señal de un ascenso sostenido. En 1928 alcanzó la jefatura de la marina y se convirtió en el Jefe de la Kriegsmarine, cargo que ejerció durante un tramo clave de la época de Weimar y parte de la etapa nazi. Su gestión estuvo orientada a la modernización de la flota dentro de los límites fijados por los tratados de la época, y poco a poco se adelantó a la reorganización que el régimen exigiría más adelante.
Durante la década de entreguerras lideró proyectos orientados a reforzar la capacidad naval de Alemania, incluyendo la construcción de buques de guerra y la introducción de submarinos, a pesar de las restricciones impuestas por los tratados internacionales. Su enfoque pragmático le permitió mantener a la Armada en una posición de alerta tecnológica y estratégica, sentando las bases de una navalidad que sería central en las decisiones del régimen. A lo largo de estos años, su función fue también la de un asesor en materia de defensa y política naval, participando en foros y comisiones que discutían el futuro de la marina alemana.
En 1933 declaró públicamente su apoyo a Adolf Hitler, aunque sus planteamientos no se alineaban con el fanatismo extremo de algunos sectores. Sus ideas mostraban un sesgo antisemitista, pero no se encuadraban en un antijudaísmo radical; en la práctica, fue un oficial que defendió la continuidad de la disciplina naval y la autoridad del mando por encima de las purgas que afectaron a oficiales judíos. En la esfera interna, discutió y protestó ante ciertas medidas anticonservadoras, como la nocturna persecución de judíos durante la Noche de los Cristales Rotos, y se mantuvo cercano a figuras como Günther Lütjens y Karl Dönitz en un intento de preservar la cohesión de la Armada ante un entorno cada vez más tenso. A la vez, avaló las gestiones de rearme y advirtió sobre los posibles choques con la Royal Navy, subrayando la necesidad de preparar a la marina para un eventual enfrentamiento. Su influencia se extendió al Consejo consultivo de Defensa del Reich, donde participó en debates sobre la seguridad nacional.
El cruce hacia el rearme clandestino se hizo evidente en su propuesta de un plan de rearme ordenado, discutido con Hitler y conocido como Plan Z. Este esquema contemplaba un incremento sustancial de la fuerza naval alemana, con buques de gran tamaño y armamento comparable al de las flotas británicas, junto a una flota de submarinos y la conversión de mercantes en buques armados. Todo ello se planteó para ejecutarse de forma encubierta, con el objetivo de sostener una capacidad ofensiva durante una década, y para ello se consideró, además, la participación en decisiones estratégicas fuera de la esfera puramente naval. En 1938 ingresó en el Consejo secreto de Asuntos Exteriores y pasó a influir de forma creciente en la política exterior del Reich.
El 1 de abril de 1939 recibió de Hitler el bastón de mando de Großadmiral, marcando un hito en su carrera: se convirtió en el primer almirante de la Kriegsmarine en ostentar ese rango desde Tirpitz. Este coronamiento elevó su estatus al nivel de un Generalfeldmarschall en el Ejército, otorgándole autoridad equivalente dentro de la estructura militar alemana y situándolo como la figura naval de mayor rango en la estructura de mando del momento.
Gestión en periodo de guerra
En octubre de 1939 planteó a Hitler la necesidad de ocupar Dinamarca y Noruega, sosteniendo que la derrota de Gran Bretaña solo podría lograrse si se aseguraban bases navales cercanas al Atlántico. En 1940 se autorizó la Operación Weserübung, dirigida a those países, y su ejecución resultó exitosa en términos tácticos; sin embargo, las pérdidas humanas y materiales que acarreó para la Kriegsmarine fueron consideradas inaceptables por Raeder. El diseño operativo partió de la idea de que la seguridad de las bases costeras y la capacidad de proyección naval eran clave para sostener cualquier esfuerzo bélico de mayor escala. El responsable de la concepción del plan fue Theodor Krancke.
En 1940 Raeder promulgó una directiva que imponía una cautela estratégica: ante un enfrentamiento igualado en alta mar, la flota debía evitar el choque salvo que fuera imprescindible. Este mandato fue desobedecido por Wilhelm Marschall durante la Campaña de Noruega, cuando el grupo de Gneisenau y Scharnhorst chocó con el portaaviones británico Glorious, acompañado por destructores. En ese episodio, el portaaviones británico y sus escoltas fueron hundidos, y el Scharnhorst sufrió daños al ser torpedeado por el Acasta. Las consecuencias políticas y operativas de este episodio llevaron a la sustitución de Marschall por Günther Lütjens como Jefe de la Flota.
Raeder se mostró reacio ante la idea de la invasión de Gran Bretaña tal como estaba planteada en la Operación León Marino. Subrayó que la invasión requería control total del espacio aéreo y que la Luftwaffe debería haberse impuesto antes de intentar un desbordante asalto anfibio que implicaba un alto coste. Con las dificultades de la Luftwaffe para lograr la supremacía aérea, la invasión fue descartada por Hitler, tras un prolongado periodo de reservas y discusiones.
Tras la debacle de la Rheinübung, que terminó con el hundimiento del Bismarck, Raeder propuso dotar a la Kriegsmarine de portaviones para apoyar las operaciones navales; sin embargo, sólo se avanzó lentamente hacia un proyecto que culminaría en el Graf Zeppelin, un portaaviones que quedó prácticamente terminado pero nunca llegó a entrar en servicio. Con estos vaivenes, la relación entre Raeder y Hitler se fue debilitando, y el régimen prestó cada vez más atención a la construcción de submarinos, que parecía ofrecer resultados más tangibles para la estrategia naval.
La crisis con la flota de superficie alcanzó un punto álgido cuando, a pesar de los éxitos iniciales, Hitler dejó entrever su decepción con el rendimiento de la Kriegsmarine. La mirada del Alto Mando empezó a centrarse más en la operación submarina que en la proyección de grandes buques de combate. Este replanteamiento estratégico fue una de las claves del cambio de liderazgo y de la posterior decisión de desplazar la atención hacia los sumergibles y sus capacidades en el Atlántico.
En diciembre de 1942 la tensión entre el máximo teniente y el dictador alcanzó su punto crítico. Tras la derrota en la Batalla del Mar de Barents, Raeder recibió fuertes críticas por parte de Hitler, que lo calificó de incompetente y desvió la atención hacia otros proyectos de la guerra. No se consideró extender el plan Z, mientras que el énfasis estratégico se orientó cada vez más hacia los submarinos y la defensa contra la Royal Navy. El desgaste entre las partes terminó por formatear un distanciamiento irreparable.
El 30 de enero de 1943 Raeder presentó su renuncia al frente de la Kriegsmarine, y fue sustituido por Karl Dönitz, quien asumió la Jefatura de la Kriegsmarine y, a la postre, se convirtió en la figura dominante de la armada alemana durante el resto del conflicto, centralizando el esfuerzo bélico en la flota submarina y su estrategia en el Atlántico.
Posguerra
Capturado por las fuerzas aliadas, Raeder fue sometido a un juicio en Núremberg, donde recibió una condena a cadena perpetua el 1 de octubre de 1946, principalmente por su papel en la planificación de invasiones en Noruega y Dinamarca, entre otros cargos. Su sentencia fue objeto de debate y controversia entre historiadores y juristas, que discuten la responsabilidad de los mandos navales frente a las decisiones de alto nivel del régimen.
Durante la década de 1950, su salud fue deteriorándose y, en 1955, quedó en libertad por motivos de salud. Dos años después, en 1957, publicó su autobiografía Mein Leben, en la que ofreció una lectura que favorecía la figura de Hitler y dio una versión propia de los hechos ocurridos durante el período en el que dirigió la marina alemana. Murió en Kiel en 1960, a la edad de 84 años; su esposa había fallecido un año antes, en 1959.
Condecoraciones
Condecoraciones alemanas
- Caballero de I Clase de la Orden del Águila Roja (Reino de Prusia)
- Caballero de la Orden de la Casa Real de Hohenzollern con Espadas (Imperio alemán)
- Cruz de IV Clase de la Orden al Mérito Militar de Baviera (Reino de Baviera)
- Comendador de la Orden imperial de Francisco José (Imperio austrohúngaro)
- Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro (Alemania nazi)
- Placa Dorada del Partido Nacional Socialista de los Trabajadores (Alemania nazi)
- Orden del Águila Roja (distinción adicional a la anterior, con grados diversos)
- Orden de la Casa de Hohenzollern con Espadas (reconocimiento de la dinastía prusiana)
- Orden imperial de Francisco José (monarquía austrohúngara)
- Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro (reconocimiento militar destacado)
- Placa Dorada del Partido NSDAP (distinción política de la época)
Condecoraciones extranjeras
- Caballero gran cruz de la Orden del Salvador (Grecia)
- Caballero gran cruz de la Orden militar de Saboya (Reino de Italia)
- Caballero gran cruz de la Orden del Salvador (Grecia) — repetida por ocasión, con distinta confusión en la fuente original; se mantiene como referencia por su mención histórica
- Caballero de I Clase de la Orden del Sol Naciente (Japón)
- Caballero gran cruz de la Orden de la Rosa Blanca (Finlandia)
- Caballero de la Orden del Águila Blanca (Polonia)
- Caballero de I Clase de la Orden de San Estanislao (Polonia)
- Miembro de I Clase de la Orden de Miguel el Valiente (Rumanía)
- Otras condecoraciones extranjeras según las menciones históricas en su expediente militar