Ernesto Alterio
| Nombre completo | Ernesto Federico Alterio |
|---|---|
| Descripción | Actor argentino nacionalizado español |
| Fecha de nacimiento | 25-09-1970 |
| Lugar de nacimiento | |
| Nacionalidad | Argentina, España |
| Ocupaciones | actor, actor de televisión, actor de cine |
| Idiomas | español |
| Hermanos | Malena Alterio |
| Esposas | Juana Acosta |
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Ernesto Federico Alterio Bacaicoa nació en Buenos Aires el 25 de septiembre de 1970 y, con el tiempo, obtuvo la ciudadanía española. Su trayectoria artística ha trascendido fronteras, desarrollándose entre Argentina, España y el conjunto de las Américas hispanohablantes. Figura polifacética, su labor abarca cine, teatro y televisión, y está forjada en una historia familiar profundamente ligada a las artes y a las vicisitudes políticas que marcaron a su generación.
Ernesto Federico Alterio Bacaicoa nació en Buenos Aires el 25 de septiembre de 1970 y, con el tiempo, obtuvo la ciudadanía española. Su trayectoria artística ha trascendido fronteras, desarrollándose entre Argentina, España y el conjunto de las Américas hispanohablantes. Figura polifacética, su labor abarca cine, teatro y televisión, y está forjada en una historia familiar profundamente ligada a las artes y a las vicisitudes políticas que marcaron a su generación.
Biografía
Procede de una familia dedicada a las artes: su madre, la psicóloga Modesta Ángela Bacaicoa Destéfano, y su padre, el reconocido actor Héctor Alterio, transmitieron desde temprano el interés por la escena y la interpretación. De origen italiano, sus abuelos provenían de la pequeña localidad de Carpinone, en la región de Molise. En el marco de los años de dictadura y violencia política en Argentina, la familia se vio obligada a abandonar el país y fijó su residencia en España entre 1974 y 1975, cuando Héctor trabajaba en esa época. Más adelante, Ernesto obtendría la nacionalidad española, consolidando su vínculo con ambos mundos.
Con apenas cuatro años ya estaba instalado en Madrid, y el desarraigo del exilio dejó una huella en su identidad artística. Sin perder el nexo con sus raíces argentinas, cultivó sus tradiciones familiares como un modo de anclaje emocional. En esa época inicial combinó estudios de biología con la curiosidad por la historia y la cultura, explorando caminos que más tarde lo acercarían a la actuación. Sus primeras pasiones se fueron transformando a la sombra de la compañía familiar, y él mismo reconoció que terminó optando por el escenario como una vocación que requería de su entrega total.
La decisión definitiva de abrazar la interpretación implicó cambiar de rumbo académico: dejó la biología para sumergirse en la historia y, más tarde, en las artes escénicas. Durante dos años amplió su formación en historia, y luego, impulsado por su padre y por un entorno que valoraba la creatividad, dio el salto al teatro y al cine. En palabras del propio Ernesto, fue un proceso de crecimiento gradual, en el que la música, la fotografía y la memoria histórica convergieron para guiar su interés hacia la actuación.
En 2006 nació su hija Lola, fruto de su relación con la actriz colombiana Juana Acosta. Tras su unión, la pareja se separó y, años después, estableció una relación en 2019 con la cantante y actriz Ella Jazz. Estas experiencias personales han coexistido con una carrera profesional que ha sabido adaptarse a diferentes lugares y formatos, sin perder la mirada íntima que lo define como artista.
Años 1990
Durante la década de los noventa, se formó en artes escénicas bajo la guía de figuras como Cristina Rota y Daniel Sánchez Arévalo, con el respaldo de su padre. En ese periodo iniciante, se unió al colectivo que compartiría sueños teatrales con otros jóvenes como Nathalie Poza, Willy Toledo y Alberto San Juan, dando origen a un proyecto que desembocaría en el grupo Animalario. Con ese elenco atravesaron la creación de la obra Animalario, dando forma a un laboratorio escénico que más tarde se consolidaría como compañía estable.
El grupo se cruzó con Andrés Lima, y la fusión de sus proyectos dio lugar a montajes como Qué te importa que te ame. En 1997 la agrupación adoptó definitivamente el nombre de Animalario, bajo el que siguieron presentando piezas como El fin de los sueños. Este proceso marcó un antes y un después en la carrera teatral de Ernesto, que encontró en el teatro una plataforma para explorar registros variados y un lenguaje propio.
En el inicio de su trayectoria cinematográfica, la aparición de Ernesto en papeles pequeños se fue fortaleciendo a lo largo de 1992, cuando comenzaron a acumularse participaciones en títulos como Mi nombre es sombra, Tengo una casa y otras producciones que le abrieron puertas. Su primer estallido de proyección llegó en 1998 con Los años bárbaros, una película de Fernando Colomo que compartió con Jordi Mollà y Juan Echanove. Ambientada en la posguerra española de 1947, la cinta toma su impulso de la novela Otros hombres de Manuel Lamana y de recuerdos de Nicolás Sánchez-Albornoz, hijo del historiador Claudio Sánchez-Albornoz. Aunque se presenta como comedia dramática, la obra se sumerge en un episodio real: personajes que huyen del Valle de los Caídos hacia un destino incierto.
Con el paso de los años, Colomo repitió la confianza en Alterio para El cuarteto de La Habana, donde interpretó a Walter, un joven que se obsesiona con la música y que, a través de su labor en un club nocturno de jazz, busca satisfacer necesidades afectivas no resueltas. Este film significó para Ernesto la oportunidad de colaborar estrechamente en la creación de diálogos y en algunas escenas, consolidando una relación de trabajo cercana con el director. El proyecto se disputó con la técnica de la steady cam, que marcó una primera experiencia de esa naturaleza para la filmografía del director.
Paralelamente, bajo la tutela de Chus Gutiérrez, Insomnio apuntaló esa tendencia interpretativa y aportó nuevas capas a su presencia en la pantalla. Aquel periodo significó un crecimiento sostenido: Ernesto ya había logrado un reconocimiento creciente y un estilo propio que combinaría intensidad y versatilidad.
Años 2000
En 2000 dio vida a Josean, la pareja de una exmiembro de ETA, en la película Yoyes, dirigida por Helena Taberna. Ese mismo año llevó a escena la obra de Tom Stoppard, Rosencrantz y Guildenstern han muerto, en la que asume el papel de Guildenstern junto a un elenco que incluyó a Juan Diego Botto y Juan Ribó, entre otros. La experiencia teatral se complementó con una interpretación en Buñuel y la mesa del rey Salomón, de Carlos Saura, estrenada en 2001, donde el actor expresó su desconcierto ante el tono de la producción y su interpretación no terminó de satisfacerle plenamente.
En 2002 apareció en Deseo, de Gerardo Vera, interpretando a Julio, un republicano encarcelado que, tras salir en libertad, se enfrenta a una situación sentimental tensa cuando descubre que su esposa mantiene afecto por otro hombre. El reparto reunía a intérpretes de primer orden, como Leonor Watling, Leonardo Sbaraglia, Emilio Gutiérrez Caba, Cecilia Roth, Rosa María Sardá y Norma Aleandro, entre otros. En la misma época, Alterio protagonizó El otro lado de la cama, dirigida por Emilio Martínez-Lázaro, una comedia musical que retomaba la esencia de un cine popular y recibió elogios por su enfoque ligero y emotivo, lo que se plasmó en críticas positivas y en su acento en la taquilla.
El año 2002 también lo encontró cerca de un nuevo éxito con la película El otro lado de la cama, un título que capitalizó el espíritu del musical y que consolidó su estatus como intérprete versátil. Pocos años después, en 2003, el guionista David Serrano de la Peña dio a conocer Días de fútbol, su debut como director, y invitó a Ernesto para encarnar el personaje de Antonio, un hombre que ha dejado atrás su gloria para reinventarse como taxista y que intenta reavivar la vida de su círculo. La película fue nominada a los Premios Goya y a los Fotogramas de Plata, y el actor recibió una candidatura destacada por su interpretación frente a un elenco que incluía a Alberto San Juan, Secun de la Rosa, Pere Ponce y Fernando Tejero. En esa edición, su hermana Malena Alterio presentó el Goya de Honor a su padre, Héctor Alterio, un gesto que subrayó la dimensión sentimental de la familia en el cine español.
El verano de 2003 también dejó su huella en la escena televisiva cuando se estrenó la serie La chica de ayer de Antena 3, en la que interpreta a Samuel Santos, un agente que despierta en 1977 tras un accidente en 2009, lo que le obliga a reencontrarse con sus orígenes para comprenderse a sí mismo. Más adelante, en 2006-2007, volvió a la gran pantalla con trabajos de mayor calado. En el terreno teatral, esa década continuó con proyectos que reforzaron su formación y su capacidad de liderar proyectos complejos.
En 2012 dio un giro significativo desde las tablas y la pantalla hacia una historia que reconocía su origen argentino: Infancia clandestina, dirigida por Benjamín Ávila, en la que interpretó a tío Beto, un integrante de Montoneros. Ambientada en la década de 1970, la película situó a Alterio en un marco que le permitió volver a conectarse con su país natal y con una memoria histórica que ha atravesado su trayectoria.
El año 2020 marcó un nuevo episodio en su itinerario artístico: fue candidato al Premio Max a la mejor interpretación masculina por su papel en la obra Shock 1 (el condor y el puma), dirigida por Andrés Lima, que se estrenó en el Teatro Valle-Inclán, y que giró con éxito por teatros de España. Este reconocimiento subrayó su capacidad para iniciar proyectos de punta en el escenario contemporáneo y para mantener una presencia vigorosa en la escena cultural nacional.
Con Héctor Alterio
La colaboración entre padre e hijo ha sido una constante en la carrera de Ernesto. En 2006 se estrenó Incautos y, poco después, Muertos comunes, dos thrillers en los que Ernesto asumió el papel de Fermín Goyoaga, demostrando una particular habilidad para la intriga y el retrato de personajes complejos. En esa misma etapa, emergieron tres interpretaciones que mostraron su faceta de treintañero indeciso: en El método dio vida a Enrique, un candidato que compite por un puesto clave; en Los 2 lados de la cama encarnó a un hombre al borde del matrimonio, enfrentado a la mentira y a la traición; y en Semen, una historia de amor interpretó a un médico que, en una clínica de fertilidad, toma una decisión que afecta la vida de otros. En este último proyecto, volvió a trabajar junto a su padre, marcando un momento de reencuentro filial frente a las cámaras.
La relación artística entre ambos no se limitó a la pantalla grande. En Entre nosotros, un cortometraje compartido también con Malena Alterio y Mariví Bilbao, padre e hijo repitieron la experiencia de competir por un personaje con profundidad. Igualmente, se sumaron en la serie Vientos de agua, una coproducción hispanoargentina de Telecinco dirigida por Juan José Campanella. En esa historia, José Olaya, un minero asturiano, es interpretado por ambos actores a lo largo de distintas edades: la vida de la familia se traslada a Argentina en 1934, y el propio José debe sostener a su familia mientras su hijo debe buscar trabajo en España ante las crisis que afectan a Asturias. Con esa entrega, padre e hijo sellaron una simbiosis que ha enriquecido sus carreras y su vínculo personal.
La exploración de su identidad nacional se intensificó con Infancia clandestina, que le permitió reconectar con su terruño y proyectar en la ficción un testimonio compartido entre generaciones. Este cruce de experiencias entre África, Europa y América Latina ha sido un rasgo definitorio de su trayectoria y ha convertido su figura en una suerte de puente entre culturas, tradiciones y memorias que forman parte de su quehacer artístico.
Filmografía
- Los años bárbaros (1998) — dirección de Fernando Colomo
- El cuarteto de La Habana (1998) — dirección de Fernando Colomo
- Insomnio (1999) — dirección de Chus Gutiérrez
- Yoyes (2000) — dirección de Helena Taberna
- Deseo (2002) — dirección de Gerardo Vera
- El otro lado de la cama (2002) — dirección de Emilio Martínez-Lázaro
- Días de fútbol (2003) — dirección de David Serrano
- Buñuel y la mesa del rey Salomón (2001) — dirección de Carlos Saura
- Entre nosotros (cortometraje, fecha) — dirección de (colaboración familiar)
- Incautos (2006) — dirección de (cinta de intriga)
- Muertos comunes (2006) — dirección de (thriller)
- El método (2005) — dirección de Fernando S
- Semen, una historia de amor (fecha) — dirección de (cinta romántica)
- Vientos de agua (2006) — dirección de Juan José Campanella
- La chica de ayer (2009) — serie de Antena 3
- Infancia clandestina (2012) — dirección de Benjamín Ávila
- Shock 1 (el condor y el puma) (2020) — dirección de Andrés Lima
Televisión
- La chica de ayer (2009) — Samuel Santos
- Vientos de agua (2006) — José Olaya, padre de familia en emigración
- Otros trabajos televisivos que consolidaron su presencia en la pantalla chica
Teatro
- Rosencrantz y Guildenstern han muerto (2000) — dirección de Cristina Rota
- El fin de los sueños — obra de Animalario
- Animalario — compañía con la que exploró múltiples montajes y sensaciones escénicas
- Shock 1 (el condor y el puma) — obra estrenada en Valle-Inclán, dirigida por Andrés Lima
Premios y nominaciones
Entre reconocimientos y candidaturas, su trayectoria ha sido objeto de valoración en distintas citas del cine y el teatro. En el ámbito cinematográfico, logró una candidatura al Premio Goya como mejor interpretación masculina revelación tras su papel en Los lobos de Washington, una convocatoria que se sumó a las nominaciones de otros proyectos que ya habían consolidado su estatus. En el terreno teatral, su interpretación en Shock 1 le valió la nominación al Premio Max a la mejor actuación, reconocimiento que subraya su solidez en la escena contemporánea y su capacidad para liderar montajes exigentes.