Fey
| Nombre completo | María Fernanda Blásquez Gil |
|---|---|
| Descripción | Cantante mexicana |
| Fecha de nacimiento | 21-07-1973 |
| Lugar de nacimiento | |
| Nacionalidad | México |
| Ocupaciones | cantante, artista discográfico |
| Géneros | pop, pop latino, pop rock, eurodance |
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María Fernanda Blásquez Gil nació en la capital mexicana un 21 de julio de 1973 y, desde sus primeros compases, la música ocupó un lugar central en su vida. Con una crianza marcada por la mezcla de culturas y una familia dedicada al arte, su historia se gestó entre escenarios, clases de canto y un deseo que, a fuerza de perseverancia, la llevaría a convertirse en una figura icónica del pop latino y de la escena electrónica. Este relato reconstruye su recorrido con una mirada inédita, centrada en los hitos que forjaron su identidad artística y personal, sin perder de vista el contexto que rodeó cada etapa.
María Fernanda Blásquez Gil nació en la capital mexicana un 21 de julio de 1973 y, desde sus primeros compases, la música ocupó un lugar central en su vida. Con una crianza marcada por la mezcla de culturas y una familia dedicada al arte, su historia se gestó entre escenarios, clases de canto y un deseo que, a fuerza de perseverancia, la llevaría a convertirse en una figura icónica del pop latino y de la escena electrónica. Este relato reconstruye su recorrido con una mirada inédita, centrada en los hitos que forjaron su identidad artística y personal, sin perder de vista el contexto que rodeó cada etapa.
Primeros años
1973-1994: Primeros años e inicios artísticos
Su nombre completo refleja una genealogía musical que ya apuntaba maneras desde la cuna. La madre, Josefina Gil, originaria de Argentina y naturalizada mexicana, se desempeñó como cantante profesional, mientras que el padre, Fernando Blázquez, llegó desde España buscando oportunidades como bajista.
La familia se unió en México, y aunque Fey pasó gran parte de su vida en este país, hubo un breve periodo de infancia que la llevó a fines de vivir en España, experiencias que dejarían huellas en su visión del mundo y de la música. En el clan también figura un hermano menor, Francisco, conocido como Paco, que compartía la curiosidad por los ritmos y las canciones con la futura estrella.
Sus primeros acercamientos a la escena televisiva llegaron cuando tenía apenas diez años. En un programa de la televisión abierta, interpretó un tema de Ednita Nazario junto a otro vocalista, una actuación que, sin saberlo, sembró las semillas de una carrera que estaría escrita con pasos firmes y audaces.
La separación de sus padres marcó una etapa crucial en su adolescencia. Lejos de rendirse ante la desintegración familiar, Fey encontró refugio y motor creativo en su tía Noemí Gil, quien supo ver en la joven un don que debía cultivarse. Noemí la alentó a perseguir su vocación y, en secreto, la respaldó para que siguiera tomando clases de canto y baile sin que sus progenitores fueran conscientes del día a día de su formación.
El salto a la escena como corista ocurrió cuando Noemí y Gloria Gil decidieron incluirla en el grupo como corista. Con apenas 16 años, Fey subió a un escenario secundario para interpretar un tema de Ednita Nazario ante un público exigente en un local nocturno de la ciudad. La sorpresa llegó cuando la propia artista invitada la elogió al terminar la presentación, un indicio claro de que su talento tenía la seguridad suficiente como para avanzar.
La conexión con Mauri Stern aparece en este tramo como una mezcla de apoyo emocional y guía artística. Mauri, entonces integrante de Magneto, forjó una relación con Fey y, a su vez, influyó decisivamente en su proceso de consolidación profesional. Este vínculo terminaría por convertirse en un componente importante de su debut discográfico, en un periodo en que la joven cantante empezaba a entender las dinámicas del negocio musical.
El inicio de una carrera grabada culminó a finales de 1994, cuando Fey selló un pacto con Mauri y Toño Berumen para grabar su primer disco. En aquel momento, Notitas Musicales publicó un reportaje de tres páginas que marcó formalmente el arranque de su trayectoria como artista emergente. En esa pieza se presentaba a Fey como la nueva voz que se proponía a dejar huella en la música popular, con el significado suficiente para impulsar su presencia en mercados más amplios.
Las tensiones del mundo artístico no tardaron en aflorar: Fey reveló años después que la relación con Mauri tenía un perfil privado que nadie debía conocer, y que, en gran medida, el éxito comercial se convirtió en una responsabilidad agotadora que distanció a ambos de su historia sentimental. Con el tiempo, esa tensión se transformó en una lección sobre las dinámicas de la industria y la necesidad de preservar la autenticidad personal en medio de la mercadotecnia.
Carrera artística
1995-1998: Fey, Tierna la noche y la Fey-manía
La oportunidad con Sony Music México llegó en un momento clave: Fey firmó con la filial mexicana de la gigante discográfica para lanzar su primer álbum tras una larga gestación. En ese viaje, la cantante viajó a varias latitudes europeas para registrar las ideas que luego serían la base de su sonido debut.
El disco de estreno llevó por título Fey y apareció en la escena musical con una propuesta marcada por la fusión de industrial y electro pop. En días cortos, el proyecto consiguió un reconocimiento inmediato: un certificado de oro que, en poco tiempo, se convirtió en platino gracias a la fuerte demanda del público. Entre los temas que definieron ese año, destacaron canciones que se convirtieron en himnos de la época, como Media naranja, Gatos en el balcón y Me enamoro de ti, acompañadas por una balada dinámica llamada La noche se mueve.
La gira de presentación llevó a Fey a recorrer escenarios relevantes de México, incluyendo el emblemático Teatro Metropólitan, donde su propuesta encontró un espacio perfecto para consolidar su vínculo con el público. La acogida fue tal que la producción decidió lanzar múltiples ediciones del disco para ampliar su alcance y adaptar su sonido a distintos mercados y gustos.
La estética y la proyección pública marcó un hito: el atuendo de Fey se convirtió en un referente de moda entre jóvenes y adolescentes, con un estilo que mezclaba prendas de líneas rectas y elementos llamativos para las coreografías de sus presentaciones. A esa imagen se sumó una estética de maquillaje sobrio y un enfoque coreográfico que fortalecieron su identidad como artista de pop-dance.
Edad y percepción mediática fue un componente aún más mediático: la estrategia de mercadotecnia impulsó que Fey se presentara ante el público con una edad que, en realidad, no coincidía con la real. Aunque dio la impresión de ser una joven más joven de lo que era, ello fortaleció su aura de promesa juvenil en una industria que valoraba ese perfil de artista emergente.
Tierna la noche sucedió a ese éxito inicial, a finales de 1996, y representó un giro más introspectivo en su repertorio. Las letras exploraban vivencias personales y la experiencia acumulada en el primer tramo de su carrera. El álbum recibió certificaciones de oro en México en un tiempo récord y sus sencillos lograron una presencia constante en las listas de radio y televisión de la región.
Un impacto masivo se expandió más allá de su país: la gira de Tierna la noche llevó a Fey a escenarios de Estados Unidos y Sudamérica, consolidando una presencia internacional que dejó huella en ecosistemas musicales diversos. La crítica y el público coincidieron en valorar la capacidad de la artista para mantener una energía escénica sostenida durante largas jornadas de conciertos, a veces agotadoras, pero siempre exitosas.
Reconocimientos y estatus no tardaron en aparecer: la prensa y la industria reconocieron a Fey como una de las promesas más consistentes de la década, y Billboard la distinguió con reconocimientos que reflejaron su liderazgo entre las artistas latinas emergentes. Su reputación creció en paralelo a una base de admiradores que no dejaba de crecer, fomentando una verdadera Fey-manía en la región.
La consolidación internacional se materializó en una gira que superó las 180 presentaciones y que recorrió México, Estados Unidos y varios países de América Latina, con algunas incursiones en Europa. En relación con el álbum, Sony lanzó ediciones regionales para Brasil y Estados Unidos, ampliando así el impacto de su música con versiones adaptadas a otros idiomas y públicos, lo que refuerza la magnitud de su debut.
1998-2000: El color de los sueños y Éxitos
El color de los sueños representó una exploración sonora que mezcló estilos y ritmos de forma novedosa para la artista. El proyecto se presentó con una novedosa estrategia de portadas en colores distintos y un formato especial que recreaba un efecto visual cuando la persona movía el estuche del CD, una maniobra de diseño orientada a capturar la atención del público. En ese disco, Fey apostó por una paleta de influencias electrónicas y modelos rítmicos que pedían una escucha atenta, con baladas que mantenían su sello pop.
Nunca faltaron grandes sencillos que se ubicaron en las listas de popularidad: Ni tú ni nadie se convirtió en un hit que trasciende fronteras, seguido de otros temas que se mantuvieron en el top de las radios latinas y que, a su vez, cruzaron el Atlántico para resonar en mercados específicos de Estados Unidos y España.
La gira y la exposición continuaron expandiendo su presencia en México y en el extranjero, con presentaciones que consolidaron su estatus como una de las voces más destacadas de su generación. Las ventas reflejaron el fenómeno: el álbum se acercó a cifras cercanas al millón de copias a nivel nacional y logró un alcance cercano a la cúspide en distintos escenarios de la industria discográfica.
Reconocimientos de prestigio llegaron de la mano de una plataforma internacional: la revista Billboard la premió como una de las mejores artistas latinas, consolidando su proyección y fortaleciendo su relación con un público que ya la consideraba parte de la élite de la música en español. Este periodo también consolidó su estatus como figura de referencia para las nuevas generaciones que buscaban una propuesta pop con tintes experimentales.
Éxitos y consolidación se completaron con el reconocimiento de ventas diamante en México, una marca que subrayó el alcance y la durabilidad de su proyecto. Su propuesta sonora, que ya se distinguía por su identidad electrónica, dejó una huella perdurable en la escena musical de la región y marcó una etapa de madurez artística para Fey.
2002-2003: Vértigo y su salida de Sony
El regreso con una visión propia llegó en 2002, cuando Fey reapareció con Vértigo, un álbum en el que participó plenamente en la concepción, desde las letras hasta las bases y texturas sonoras. Se trató de una apuesta audaz que llevó su sonido a terrenos más oscuros y experimentales, alejándose de la estética previa para abrazar una electrónica más marcada y una producción de corte industrial.
Un proyecto ambicioso que se grabó entre Europa y Estados Unidos, con estancias creativas en sitios como España, Washington y London, y con una inversión notable que hacía de este lanzamiento uno de los más costosos en la historia de la música mexicana. Vértigo se presentó como un trabajo doble, con versiones en español e inglés, y fue producido por Robert Jazayerí, con Epic Records en la escena internacional y Sony Music para la difusión regional.
La recepción fue elogiosa entre crítica, público y seguidores, que aplaudían su pulso futurista y la exploración de sonidos electrónicos y sintetizados. Sin embargo, a partir de ese periodo, su trayectoria empezó a verse marcada por una mayor irregularidad en la promoción y en la continuidad de los lanzamientos, un fenómeno que la industria atribuyó a una serie de decisiones y cambios de management.
La producción detallada reveló que el disco nació en un proceso de escritura en inglés que luego fue traducido al castellano con ajustes realizados por Fey y su equipo. Se contrató a un equipo de gestión internacional y, para su circulación en América Latina, se designó a un líder de management distinto al periodo anterior, marcando un punto de inflexión respecto a la etapa inicial de su carrera.
El contenido musical fue considerado por la crítica como una de las exploraciones más audaces de Fey, con textos que trataban la autosuperación y el fortalecimiento personal, y con una identidad sonora que oscilaba entre el techno, el electro y una estética más industrial. Pese a la aprobación de muchos, el álbum no logró sostener el mismo ritmo de ventas que sus trabajos previos, lo que llevó a transformaciones en la manera de promocionarlo a nivel internacional.
La gestión y el cambio de casa discográfica se volvieron un eje central de su historia a inicios de la década siguiente. Después de una serie de desencuentros y ajustes estratégicos, Sony decidió desvincularse de la artista en 2003, abriendo paso a nuevas alianzas y a un periodo de reorganización que influiría en sus proyectos posteriores.
2004-2007: La fuerza del destino, Faltan lunas y Best Of Fey
Un nuevo camino discográfico tomó forma cuando Fey firmó con EMI Music México, casa que le permitió explorar una propuesta distinta y, en 2004, presentar La fuerza del destino, un tributo al grupo Mecano que entrelazaba influencias electroacústicas con un toque retro y arreglos que evocaban la classicidad de aquella agrupación española.
La consagración en el repertorio de Mecano dio lugar a un sonido que se movía entre la nostalgia y la modernidad, y el álbum recibió elogios por su tratamiento de las melodías y por la sensibilidad con la que se abordaron las canciones homenajeadas. El primer sencillo, La fuerza del destino, marcó el regreso de Fey a las listas de radio y, a la vez, su regreso al centro de atención de una escena que la esperaba con curiosidad.
El segundo sencillo, Barco a Venus, escaló posiciones en México y se convirtió en una de las favoritas de los DJs, consolidando su presencia en clubes y festivales. Este periodo también le otorgó reconocimientos por ventas de oro y platino, incluso en un contexto de fuerte piratería en su país, subrayando la resiliencia de su proyecto.
Colaboraciones y homenaje a Selena surgieron durante estas fechas, cuando participó en un homenaje a Selena junto a Aleks Syntek, con la interpretación de Donde quiera que estés. La promoción de este material se extendió a países de Estados Unidos y Latinoamérica, consolidando su presencia internacional y consolidando su estatus como una intérprete capaz de transitar entre estilos y audiencias.
Antologías y compilados formaron parte de la estrategia de marketing de esa etapa, con un segundo recopilatorio internacional que reunía diecinueve sencillos y dos temas exclusivos, además de un DVD con los mejores videos. Este periodo marcó una etapa de reencuentro con el repertorio clásico y un replanteamiento de la marca Fey para un público global.
Best Of Fey cerró esa fase: un disco que fusionaba música de La Fuerza del destino y Faltan lunas, con una presentación cuidada y una introducción de dos temas nuevos. La salida de EMI coincidió con la gestación de un nuevo proyecto, Dulce Tentación, y el fallecimiento de su madre, un golpe personal que retrasó el progreso en la producción de su siguiente trabajo.
2008-2011: Un paso a la independencia con Dulce tentación
La búsqueda de una vía propia llevó a Fey a explorar rutas de promoción más allá de las grandes casas discográficas. En 2008, se asoció con Mantequilla Records y creó una filial dedicada a su carrera llamada Mi Rey Music, con el concurso de su hermano Paco Blázquez para trabajar en varias piezas nuevas.
Primeras señales de su nueva era emergieron a fines de 2008, cuando arremetió con la canción Cicatrices, generando gran expectativa en la industria y entre sus fans. La promoción de ese material siguió con paso firme, y a inicios de 2009 presentó Lentamente como primer sencillo oficial del nuevo proyecto.
El despegue comercial se dio gracias a la respuesta de los markets mexicanos y de otros países de la región, con un fuerte desempeño en listas y un acompañamiento audiovisual que reforzó la presencia de Fey en un formato más directo y personal. La versión Deluxe de Dulce Tentación incluyó remixes y contenidos exclusivos que reforzaron el valor del lanzamiento para coleccionistas y seguidores.
Provócame y conflictos de industria marcaron otra arista de ese periodo: un quiebre entre Fey y Mantequilla Records en medio de la promoción, lo que derivó en filtración de material y un proceso de reacomodo que impulsó su independencia creativa. Aun así, el tema logró cruzar fronteras y posicionarse en listas de Billboard y de otras cartografías musicales, consolidando una identidad propia.
Elephant Music nació como su propia plataforma de distribución y producción, una señal clara de que la artista estaba dispuesta a controlar más aspectos de su carrera. Con este paso, Dulce Tentación encontró su propio camino, y Fey inauguró una etapa marcada por la autogestión y una visión más madura de su trayectoria.
La gira y el impacto acompañaron ese periodo de transición: la Sweet Temptation Tour llevó su música a clubes y escenarios de Estados Unidos y México, y se anticipaban presentaciones en Sudamérica. El proyecto demandó una logística compleja y un replanteamiento de su imagen para conectarse con nuevas audiencias sin perder la esencia que la había hecho famosa.
2008-2011: Un paso a la independencia con Dulce tentación (continuación)
El respaldo de una nueva red se consolidó cuando Fey apostó por una distribución más híbrida, combinando plataformas digitales con formatos físicos y paquetes promocionales que ofrecían mercancía exclusiva y contenidos audiovisuales. Este enfoque fue una de las claves para mantener la relevancia en un ecosistema musical que empezaba a migrar hacia la distribución digital y la venta directa.
Los logros en el mercado digital se vieron reflejados en la venta de copias y en la presencia de sencillos claves que fueron tomando terreno en distintas regiones. Dulce Tentación fortaleció la marca personal y dejó una huella de resiliencia creativa ante un entorno comercial cada vez más competitivo y cambiante.
La culminación de esta etapa se dio con la incursión en proyectos paralelos y la consolidación de su sello propio, que permitió ampliar las colaboraciones y la exploración de nuevos estilos dentro de un paraguas de libertad artística. Fey pudo, finalmente, orientarse a un formato de producción más íntimo, sin abandonar la calidad y la ambición que le habían valido reconocimiento internacional.
2012-2013: Su regreso a Sony, Primera Fila y Todo Lo Que Soy
El reencuentro con la gran casa discográfica se dio a comienzos de 2012 cuando Fey volvió a firmar con Sony Music México, un movimiento que simbolizó un regreso a una estructura que le había dado firmeza en sus primeras fases. Con esa alianza, decidió registrar una nueva propuesta en el formato conocido como Primera Fila, orientado a grabar en vivo y con una composición de repertorio que mezclaba clásicos y novedades.
Frío, el primer sencillo de ese ciclo, se presentó en el verano de 2012 y dejó claro que la artista seguía siendo capaz de conectar con su público a través de interpretaciones potentes y arreglos contemporáneos. El video musical llegó poco después, y la gira de presentación de la propuesta comenzó a tomar forma en distintos recintos de México.
Primera Fila se materializó en un evento de grabación celebrado ante más de 600 espectadores en los Estudios Interlomas, y el proyecto se convirtió en una experiencia audiovisual que combinaba el CD con un DVD para enriquecer la experiencia del oyente y del seguidor más fiel. A finales de julio apareció el primer sencillo y, durante octubre, fue publicado el álbum completo en formato físico y digital.
El regreso de la gira y la escenografía llevó a Fey a retomar presentaciones en el país y, con el apoyo de Sony, a planificar una ruta de conciertos que la situó como una de las figuras más consistentes de la escena pop en español. Acompañó la época una batería de actuaciones en la televisión y en otros medios, que reforzaron su presencia sin abandonar la intimidad de un formato más acústico y cercano.
Más allá del ángulo doméstico el proyecto recibió también revelaciones sobre una internacionalización gradual, con la distribución de su material en mercados angloparlantes y la exploración de variantes de interpretación que permitieron ampliar su alcance sin perder la identidad central de su voz y su lírica.
2014-2019: Regreso al medio independiente, 9.0 American Tour, 90's Pop Tour y Desnuda Tour
La ruta hacia la independencia creativa continuó con un nuevo giro: Fey regresó a un formato más autónomo, fundando su propio timón artístico sin perder la demanda de una producción de alta calidad. En 2014 actuó como jurado en la tercera temporada de Bailando por un sueño, compartiendo escenario con Carlos Baute y demostrando que su presencia en la televisión podía ir de la mano con una carrera musical en permanente evolución.
Dancing Queens representó una ocasión especial: un tributo a ABBA que reunió a varias cantantes femeninas para reinterpretar los grandes éxitos de la banda sueca. En esa entrega Fey aportó su voz a Super Trouper, vinculando su herencia pop con un formato coral que mostró su versatilidad para asumir colaboraciones y explorar nuevos horizontes interpretativos.
Proyectos y singles en clave independiente siguieron apareciendo con continuidad: No me acostumbro, un tema que consolidó su incursión en el club y su voluntad de explorar sonoridades contemporáneas, y otros lanzamientos que expandieron su catálogo hacia la electrónica y ritmos modernos, como un reflejo de su madurez musical y su interés por este momento de renovación.
9.0 American Tour fue una gira de formato compacto y eficiente que llevó a Fey a escenarios en México y Estados Unidos, con una planificación que combinó espectáculos en recintos de gran afluencia y actuaciones en clubes, dando continuidad a su presencia internacional y a su capacidad para conectar con públicos variados, incluso a través de nuevas plataformas de distribución y promoción.
90's Pop Tour marcó su ingreso en dos temporadas consecutivas como parte de una de las giras más destacadas del reverdecido repertorio de la década de los noventa. Fey se integró al elenco como artista principal en las dos primeras etapas, y volvió como invitada en la tercera, reforzando su estatus dentro de un revival que reunió a varias voces que consolidaron una memoria colectiva de aquella década.
Desnuda Tour llevó su espectáculo a la Arena Ciudad de México y a otros recintos de gran capacidad, con una producción que alcanzó un alto grado de complejidad y un enfoque escénico que combinó luces, video y arreglos actualizados de sus canciones más representativas. La gira se extendió hacia 2019, dejando claro que Fey sigue siendo una fuerza capaz de reinventarse sin perder la esencia de su propuesta.
2020-presente: Más sencillos unitarios, gira por Estados Unidos y celebración de 30 años de carrera
El contexto global de 2020 obligó a reinventar la forma de hacer música y de presentarla ante el público. En ese año, Fey participó en un proyecto coral de alcance solidario, Color Esperanza / Sólo Le Pido a Dios (Versión México), destinado a apoyar esfuerzos frente a la pandemia de COVID-19, junto a una constelación de artistas latinos. Este gesto mostró una Fey comprometida con la ciudadanía y con una misión social además de artística.
Colaboraciones y apuestas digitales continuaron en el año siguiente, con The Perfect Song, un tema presentado junto al célebre DJ Paul Oakenfold, que confirmó su interés por cruzar fronteras entre géneros y generaciones. Sus presentaciones en formato virtual, a través de plataformas digitales, permitieron mantener un canal de comunicación abierto con su público en un periodo en el que la distancia física era la norma.
Consolidación de hitos y celebraciones la donez de su trayectoria se consolidó con la conmemoración de 30 años en la música, un hito que se celebró con el lanzamiento de un espectáculo en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México. La gira Hits Tour se planteó como una ruta que recorrería varias ciudades de México y otros países de América, con el objetivo de rendir homenaje a tres décadas de carrera y de legado artístico.
Reinvención y planes venideros incluyeron la promesa de regrabar temas emblemáticos en colaboraciones con artistas de distintas generaciones, en un nuevo álbum que, según sus declaraciones, estaría listo para 2025. Este paso sugiere una continuidad en su proceso creativo y una voluntad de dialogar con nuevas voces sin perder la identidad de Fey.
Estilo e influencias
Estilo
La huella del pop juvenil acompañó los primeros pasos de Fey, que se proyectó como una intérprete orientada a un público joven en una época en que el pop-dance se volvía un lenguaje de moda. Su propuesta inicial combinaba melodías pegajosas con coreografías fáciles de imitar, y su presencia en el escenario se convirtió en una seña de identidad para una generación de oyentes que buscaba una figura fresca y enérgica.
La mixtura de estilos llevó su música hacia horizontes donde el pop se fusionaba con danzas y ritmos electrónicos, un terreno en el que Fey defendió una atmósfera de discoteca europea que estaba marcando tendencia en ese momento. Esa orientación fue decisiva para convertirla en una de las pioneras del electro pop en la región, con una firma sonora que la distinguía del resto de sus contemporáneos.
El salto hacia lo oscuro y lo experimental se produjo con Vértigo, que exploró texturas más densas y una actitud sonoramente más arriesgada. En ese álbum, la cantante abrió su espectro vocal y se aventuró en arreglos que desafiaban las convenciones del pop tradicional, encontrando influencias en la electrónica inglesa y en corrientes industriales que le aportaron un carácter más cosmopolita.
Influencias y resonancias críticas fueron tan diversas como notables: Björk dejó su marca en la sensibilidad de Fey para abrazar una estética electrónica más libre; Madonna fue citada por algunos críticos como una referencia en la contundencia de su entrega y en la capacidad de reinvención; Mecano, en un homenaje, se mantuvo como un eje afectivo y artístico que Fey reversionó con la empatía y el respeto que merecía. A la vez, Fey se inspiró en la cultura oriental y en una frescura visual que incorporó elementos de Taichí y un vestuario que evocaba un cruce entre lo moderno y lo exótico.
El escenario latinoamericano la reconoció como una de las voces que abrió el camino a una década de experimentación sonora dentro del pop, un testimonio de su capacidad para adaptar su lenguaje sin perder su identidad. A lo largo de su carrera, su interpretación ha sido descrita como una mezcla entre melodía atractiva y atmósferas electrónicas que, juntas, definieron una corriente estética que muchos siguieron.
Vida personal
Relaciones que marcaron su vida privada arrancaron con una relación con Mauri Stern, integrante de Magneto, que se mantuvo en la intimidad durante años y terminó en 2002. Posteriormente, la artista contrajo matrimonio con Stern en 2004, un compromiso que fue parte de una etapa de su vida caracterizada por cambios personales y profesionales a la vez.
El clan familiar y el matrimonio se reconfiguraron cuando Fey se vinculó sentimentalmente con el empresario Federico Traeger en 2003. Esta relación llevó a un matrimonio al año siguiente, que se vio afectado por diferencias que culminaron en una separación en 2007. En ese periodo también surgieron escenas públicas que, sin ser determinantes para su carrera, compartieron su ribete humano con una audiencia amplia.
La vida personal continuó con la relación con el empresario Alonso Orozco Soberón, con quien contrajo matrimonio en 2010 tras un noviazgo que ya había dejado entrever las nuevas prioridades de la artista. En 2011 nació su primera hija, Isabella, un regalo que consolidó un nuevo capítulo en su vida familiar.
Procesos y decisiones alrededor de la vida sentimental de Fey estuvieron marcados por una búsqueda de equilibrio, y su separación de Orozco se hizo efectiva en 2014. El desenlace, que fue comunicado de manera cordial, permitió a Fey centrarse aún más en su oficio y en la construcción de un proyecto musical que continuara siendo relevante y dinámico para su público.
Reside en la actualidad en México, con una trayectoria que también le ha hecho mirar hacia distintos horizontes internacionales en ocasiones, manteniendo su vínculo con España como una parte de su infancia que dejó una impronta estética y musical. Esta diversidad de experiencias ha nutrido su capacidad para entender a la audiencia desde distintas perspectivas culturales.
Discografía
- 1995: Fey
- 1996: Tierna la noche
- 1998: El color de los sueños
- 2002: Vértigo
- 2004: La fuerza del destino (Tributo Mecano)
- 2006: Faltan lunas
- 2009: Dulce tentación
- 2012: Primera fila: Fey
- 2017: 90's Pop Tour
- 2018: 90's Pop Tour, Vol. 2
Programas de televisión
- En los zapatos de Fey (2018): como ella misma.
- Bailando por un sueño (2014): como jurado principal.
- Atrévete a soñar (2009): como ella misma.
- Confidente de secundaria (1996): como ella misma.