Filippo Turati
| Nombre completo | Filippo Turati |
|---|---|
| Nombre nativo | Filippo Turati |
| Descripción | Político, periodista y criminólogo italiano |
| Fecha de nacimiento | 26-11-1857 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 29-03-1932 |
| Nacionalidad | Reino de Italia |
| Ocupaciones | político, periodista, poeta, criminólogo, sociólogo |
| Idiomas | italiano |
| Parejas | Anna Kulishova |
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Filippo Turati nació en Canzo, Italia, el 26 de noviembre de 1857, y falleció en París el 29 de marzo de 1932. Fue un actor destacado del panorama político, jurídico y periodístico de su tiempo, que conjugó la defensa de las causas populares con una estrategia reformista. Su labor lo sitúa entre los fundadores del movimiento socialista italiano, y su figura marcó la trayectoria de un partido que buscó transformar la sociedad desde la vía institucional y la persuasión cívica.
Filippo Turati nació en Canzo, Italia, el 26 de noviembre de 1857, y falleció en París el 29 de marzo de 1932. Fue un actor destacado del panorama político, jurídico y periodístico de su tiempo, que conjugó la defensa de las causas populares con una estrategia reformista. Su labor lo sitúa entre los fundadores del movimiento socialista italiano, y su figura marcó la trayectoria de un partido que buscó transformar la sociedad desde la vía institucional y la persuasión cívica.
En su juventud frecuentó el Liceo clásico de Ugo Foscolo, en Pavía, y desde temprano colaboró en publicaciones de orientación democrática y radical, alimentando una sensibilidad progresista que sería su signo distintivo. La influencia de ideas marxistas se hizo evidente gracias a su vínculo con episodios de militancia obrera en Milán y a la cercanía con compañeros y compañeras que promovían la emancipación de la clase trabajadora.
En 1886 dio un apoyo explícito al movimiento obrero italiano, y poco después desempeñó un papel decisivo en la creación de una nueva organización en Milán: la Liga Socialista Milanesa, nacida de la experiencia de artesanos y trabajadores que buscaban una vía no dogmática para avanzar. Este impulso desembocó, tres años después, en la gestación de una estructura amplia para las luchas populares: la Liga Socialista Milanesa dio paso a la idea de un cuerpo político mayor, capaz de aglutinar a obreros y campesinos en torno a objetivos compartidos.
Turati fue also el cristalizador de una revista que llevó por título Critica sociale, que dirigió durante más de un cuarto de siglo, desde 1891 hasta 1926. Con esa publicación buscó ofrecer una visión crítica de la realidad social y debatir con otros sectores del movimiento obrero, manteniendo, no obstante, ciertas tensiones internas respecto a la orientación del medio y su relación con otras corrientes socialistas.
En el congreso obrero de Milán de 1892 se dio un paso decisivo: se decidió fundar un periódico de los trabajadores italianos, que nació con el nombre de Lucha de clase. Periodico de los trabajadores italianos, tomando la voz de modo formal la dirección de Camillo Prampolini, aunque, de facto, su impulso fue compartido por Turati y Anna Kulishova. En ese mismo periodo, Turati colaboró con la voz de La Martinella, una publicación vinculada a otros socialistas de la Toscana, aun cuando sus planteamientos no siempre encontraron coincidencias absolutas.
Turati alentó la creación de un órgano unificador que integrara las distintas corrientes populares de Italia: la idea tomó forma en Génova durante 1892, cuando surgió el Partido de los Trabajadores Italianos, que posteriormente evolucionó para convertirse en el Partido Socialista Italiano (PSI) en 1895. Este proyecto agrupaba tendencias reformistas que favoraban usar las herramientas parlamentarias para avanzar las aspiraciones de los trabajadores y las clases populares.
A pesar de los esfuerzos de Francesco Crispi por prohibir la acción de las fuerzas de izquierda, Turati fue elegido diputado en junio de 1896 y adoptó una posición que buscaba abrirse hacia corrientes republicanas mazinianas y radicales, con la intención de dotar al gobierno de un giro más democrático. El 1 de marzo de 1899 fue inhabilitado y arrestado por su supuesta participación en la protesta conocida como la revuelta del estómago en Milán. Fue liberado el 26 de marzo, y tras su liberación volvió a ser reelegido, enfrentando el gobierno con una táctica de obstrucción parlamentaria frente a las políticas de la administración de Luigi Pelloux.
En 1901 adoptó un estilo político caracterizado por un programa mínimo, con amplias reformas parciales que los socialistas reformistas pretendían acordar con fuerzas moderadas o con el propio gobierno. A partir de esa estrategia, Turati respaldó en primer lugar a un gobierno liberal moderado de Giuseppe Zanardelli y, más tarde, a los de Giovanni Giolitti (1903). En 1904 se aprobaron hitos de legislación social que protegían el trabajo femenino y infantil, contemplaban accidentes, invalidez y vejez, establecían comités laborales consultivos y promovían un acercamiento a las cooperativas, entre otros avances.
Sin embargo, la política de Giolitti terminó por favorecer sobre todo a las capas obreras mejor organizadas, lo que provocó que la corriente de izquierda del PSI, encabezada por Arturo Labriola y Enrico Ferri, quedara en desventaja frente a las posiciones reformistas. En el congreso de Bolonia de 1904, esta dinámica se consolidó, y Turati fue reemplazado en algunos frentes por alianzas con sectores integristas liderados por Oddino Morgari. En ese año, Turati asumió la presidencia de la Federación Italiana delle Biblioteche e Università Popolari, una entidad dedicada a promover la cultura entre las clases populares, con sede en Roma.
Durante los años siguientes se convirtió en la figura central del grupo parlamentario del PSI, a menudo más reformista que el propio partido. En aquella etapa retomó interlocuciones privilegiadas con Giolitti, que trataba de incorporar a las emergentes fuerzas de izquierda a su esquema de gobierno. La guerra italo-turca en Libia, iniciada en 1911, acentuó una fractura entre el gobierno giolittiano y el PSI, al fortalecerse las corrientes maximalistas dentro del movimiento socialista.
Turati defendió una postura de intervencionismo tras la derrota de Caporetto en 1917, afirmando que la defensa de la patria en un momento de peligro debía primar sobre la lucha de clases. Después de la Primera Guerra Mundial, con la revolución rusa de 1917 como hito, el PSI se inclinó cada vez más hacia orientaciones revolucionarias, empujando a los reformistas a un segundo plano; en octubre de 1922 Turati fue expulsado del PSI y dejó origen al Partido Socialista Unitario, que compartía con otros dirigentes la crítica a la deriva revolucionaria.
En 1926 Turati se retiró de su domicilio y, tras negársele el pasaporte, optó por abandonar Italia para buscar refugio en Francia. Fue Corsica el primer escenario de su exilio, que luego lo llevó a París, donde llevó a cabo una intensa labor antifascista y participó en la edición de Rinascita socialista, un semanario de la época. En 1930 colaboró con Pietro Nenni para la reunificación del PSI, un intento de recuperar una voz única frente al ascenso del régimen fascista.
Turati se definía como marxista, pero sostenía una lectura no dogmática de la doctrina: la emancipación del proletariado era su objetivo, aunque debía alcanzarse mediante reformas y procesos graduales. Consideraba que cualquier avance capaz de mejorar la vida de los trabajadores tenía valor, incluso si exigía alianzas con actores del mundo económico. El socialismo para él era una guía, no un dogma, y aceptaba la cooperación ocasional con el capitalismo cuando ello facilitaba avances útiles para las mayorías.
Propugnaba un socialismo que rechazaba la idea de un cambio brusco y absoluto. Aunque perseguía la transferencia de los medios de producción a la esfera pública, entendía que la madurez de la clase trabajadora requería tiempo y aprendizaje; la revolución no era, para Turati, la vía inmediata, sino una perspectiva que debía forjarse a través de reformas y una evolución sostenida.
Imaginaba una historia del socialismo como un proceso largo, con mediaciones y racionalidad. La educación de la conciencia de clase y la construcción de solidaridad entre las personas trabajadoras eran tareas centrales del reformismo, que debía preparar a la sociedad para una etapa futura de mayor justicia. En su visión, la madurez del proletariado no podía lograrse de golpe, por lo que la vía electoral y legal debía ser el marco privilegiado de acción.
Si el proletariado no estaba en condiciones, la vía revolucionaria podría resultar contraproducente: el maximalismo, en su interpretación, generaba confrontación sin garantizar mejoras reales y podría desencadenar una devastación económica que afectara a los mismos trabajadores. Turati se configuró, por ello, como un pensador pacifista que rechazaba la violencia como medio para resolver conflictos y, a la vez, se mostró crítico con todo intento de exportar revoluciones ajenas a su contexto histórico y geográfico.
A la hora de analizar el fascismo, Turati lo trató no solo como una amenaza a las libertades, sino como un fenómeno que ponía en disputa el orden mundial. Señaló paralelismos entre fascismo y comunismo en cuanto a su desafío a las bases del parlamentarismo, y defendió la idea de abrir cierto espacio al liberalismo para preservar la libertad cívica y evitar el eclipse de las plazas democráticas.
Estas posiciones se enfrentaron a la corriente conocida como socialfascismo que dominó la línea oficial de la Internacional Comunista durante buena parte de la primera mitad del siglo XX. Turati sostuvo una lectura distinta, que abogaba por una articulación entre derechos democráticos y medidas de progreso social, incluso cuando ello exigía tanteos y compromisos difíciles con otros sectores políticos.
Obras
- Il delitto e la questione sociale. Appunti sulla questione penale, obra colectiva publicada en Milán en 1883, que indaga las relaciones entre delito y estructura social y propone un marco analítico para pensar la justicia desde la perspectiva obrera.
- Lo Stato delinquente, impreso en el ámbito de la administración de la Plebe, Milán 1883, ensayo sobre el estado y la criminalidad desde una mirada crítica a las instituciones.
- Strofe, E. Quadrio, Milán 1883, colección de versos que acompañan su temprano quehacer intelectual.
- Socialismo e scienza. A proposito di un nuovo libro di N. Colajanni, Tip. Fratelli Giorgetti, Como 1884, reflexión sobre la intersección entre pensamiento socialista y ciencia contemporánea.
- Il canto dei lavoratori. Inno del Partito operaio italiano. Poesia di Filippo Turati con musica, Tip. Fantuzzi, Milán 1889, manifestación literaria de la identidad obrera.
- Le 8 ore di lavoro. Sunto stenografico della conferenza pronunciata in Milano nel Teatro della Cannobiana, 1º maggio 1891, Milán 1891, síntesis de una conferencia dedicada a la jornada laboral reducida.
- Questo non fu che il rendiconto, piu o meno fedele, di un discorso d'occasione, 1891, reflexión sobre la retórica política y sus límites.
- Il dovere della resistenza. Agli operai metallurgici di Milano. Seguito dall'Inno dei meccanici di F. Fontana, Uffici della Critica sociale, Milán 1892, pieza que convoca a la resistencia de los trabajadores ante las condiciones de trabajo.
- La moderna lotta di classe, Critica sociale, Milán 1892, análisis de las dinámicas de clase en el cambio social.
- Il canto dei lavoratori. Inno del Partito socialista dei lavoratori italiani. Con musica, Sección del Partido, Zúrich 1893, himno que acompaña la identidad del movimiento.
- Rivolta e rivoluzione, Critica sociale, Milán 1893, estudio sobre las tensiones entre levantamientos y transformaciones sociales.