Gabriel-Julien Ouvrard
| Nombre completo | Gabriel-Julien Ouvrard |
|---|---|
| Nombre nativo | Gabriel-Julien Ouvrard |
| Descripción | French financier (1770-1846) |
| Fecha de nacimiento | 11-10-1770 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 01-10-1846 |
| Nacionalidad | Francia |
| Ocupaciones | financiero, banquero |
| Idiomas | francés |
| Parejas | Teresa Cabarrús |
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Gabriel-Julien Ouvrard nació en Moulins d'Antières, Cugand, Vendée, el 6 de noviembre de 1770, y cerró su vida en Londres durante octubre de 1846. Su biografía expone un ascenso vertiginoso en el mundo de las finanzas francesas, impulsado por una intuición mercantil decididamente audaz que cruzó los umbrales de la Revolución y se proyectó en la época napoleónica. De comerciante de papel a estratega de suministros, su nombre quedó ligado a la memoria de una Francia que buscaba sostén económico en tiempos convulsos.
Gabriel-Julien Ouvrard nació en Moulins d'Antières, Cugand, Vendée, el 6 de noviembre de 1770, y cerró su vida en Londres durante octubre de 1846. Su biografía expone un ascenso vertiginoso en el mundo de las finanzas francesas, impulsado por una intuición mercantil decididamente audaz que cruzó los umbrales de la Revolución y se proyectó en la época napoleónica. De comerciante de papel a estratega de suministros, su nombre quedó ligado a la memoria de una Francia que buscaba sostén económico en tiempos convulsos.
Biografía
La fortuna durante la Revolución
Procedía de una familia de comerciantes de papel; su padre, Olivier Ouvrard, y su madre, Françoise Chardonneau, le ofrecieron una educación comercial que le permitió entrar como empleado en una casa de comercio en Nantes en 1787. Rápidamente se dejó seducir por inversiones arriesgadas y, hacia el cierre del Antiguo Régimen, forjó una alianza con los armadores Baour y Balguerie, conocidos en el ámbito portuario.
A los diecinueve años, absorbió toda la producción de papel de la región de Nantes durante un par de años, convencido de que las convulsiones revolucionarias crearían un caldo de cultivo favorable para la imprenta. Esa operación inicial le reportó, según las crónicas, una ganancia notable de unas 300.000 libras.
Con el advenimiento del Directorio, su riqueza derivó del comercio colonial y del suministro para las fuerzas militares. Controló tres casas comerciales ubicadas en Brest, Nantes y Orleans, administró el banco Gamba, Gay et Compagnie en Amberes y acumuló participaciones relevantes en tres firmas parisinas (Girardot et Cie, Rougemont et Cie, Charlemagne et Cie). se asoció con proveedores de primera línea: Vanlerberghe para el trigo, los hermanos Michel para suministros bélicos, Carvillon des Tillières y Roy para acero y madera.
En 1798 consiguió la adjudicación del abastecimiento general de la Armada por un periodo de seis años, con un contrato valorado en 64 millones de francos oro, suscrito a nombre de su cuñado Blanchard. En aquel entonces poseía varias posesiones señoriales, entre ellas Villandry y Azay-le-Ferron; también era dueño de la Jonchère en Bougival, de Louveciennes, y de otras fincas como Saint-Brice y Clos-Vougeot. Poco después, obtuvo el contrato para dotar de suministros a la flota española estacionada en Brest y, posteriormente, al Ejército de Italia. En 1806 adquirió el Château Raincy tras haberlo alquilado durante años.
Su arresto llegó en enero de 1800 por mandato de Napoleón Bonaparte, entonces Primer Cónsul, pero gracias a la defensa de su abogado Cambacérès, no surgió ninguna irregularidad en sus cuentas. Liberado, participó en el abastecimiento de las fuerzas de Marengo y del contingente británico acantonado en Boulogne-sur-Mer.
Financiador de la epopeya napoleónica
Con el objetivo de canalizar liquidez, se convirtió en uno de los fundadores de los Négociants réunis, junto a Médard Desprez y otros cooperadores. A cambio de anticipos de efectivo, la asociación recibía obligaciones válidas, particularmente subvenciones mensuales que España debía entregar a Francia conforme al tratado de 1803. Los Comerciantes Unidos aspiraban además a obtener de España el monopolio del comercio con Hispanoamérica y pretendían facilitar la repatriación de fondos españoles mantenidos en Cuba, para rentabilizar la liquidez en Europa. Sin embargo, la reanudación de la guerra entre Francia e Inglaterra frenó el tráfico marítimo.
Para generar tesorería, consiguió que el Banco de Francia descontara las letras de cambio entre los miembros de su consorcio. El banco financiaba estos adelantos mediante la emisión de moneda, lo que desencadenó una crisis de confianza en el papel moneda, muy pronto contenida tras la victoria de Austerlitz. A su regreso a París, el 27 de enero de 1806, Napoleón desplazó de su cargo al ministro del Tesoro, Barbé-Marbois, y el Tesoro exigió al financiero la cantidad de 141 millones de francos oro.
Superviviente de una quiebra, Ouvrard atravesó un periodo de estrechez y no logró cancelar el precio de Raincy. En 1809 fue encarcelado en Sainte-Pélagie por deudas y fue liberado tres meses después. Buscó recomponer su posición económica con escenarios arriesgados y, con la ayuda de Luis Bonaparte y Joseph Fouché, intentó negociar una paz secreta con Gran Bretaña, lo que le valió una condena de tres años de prisión. En una maniobra de ingeniería económica, suministró a las fuerzas aliadas zapatos de cuero sintético con suela de cartón, una artimaña que se hizo famosa por su supuesto papel práctico durante el invierno ruso.
Gloria y ruina
Con la Restauración, en 1815, logró gestionar la adquisición del pabellón de La Jonchère en Bougival bajo la identidad de su cuñado, y ese bien pasaría luego a llamarse Castillo de Jonchère. En 1816, añadió el Château de la Chaussée a su patrimonio, en las cercanías de su vivienda. Ouvrard, pese a las hebras de fortuna, se convirtió en un actor clave de la recuperación económica francesa tras la caída de Napoleón. El tratado de Viena de 1815 obligaba a Francia a pagar indemnizaciones de guerra importantes a las potencias extranjeras, o a sostener una carga anual que se estimaba en 150 millones, además del mantenimiento de unos 150.000 soldados extranjeros que permanecerían en suelo francés durante cinco años.
La cosecha de 1816 dio un golpe duro: las reservas reales se agotaron y las cuentas públicas quedaron al borde del impago. En ese contexto, el primer ministro Richelieu, ante una Cámara intratable por disputas políticas, recibió el consejo de Ouvrard para instituir 100 millones de rentas que sanearían la hacienda. Con ese respaldo, Francia pudo pagar facturas atrasadas y suavizar la presión de las potencias ocupantes, lo que permitió prever la retirada de las tropas extranjeras hacia 1820. En 1818, tras el Congreso de Aquisgrán, se articuló la salida de las tropas y Richelieu revirtió la deuda; además, devolvió las propiedades de Ouvrard y canceló sus deudas al Tesoro.
Aun así, su estatus no cayó en picado entre la corte: la presencia de la realeza y de las dinastías futuras, como Carlos X y Luis Felipe, quedó atestiguada por la asistencia a la unión de su hija Isabel con el general Rochechouart en 1822. Al año siguiente, el proveedor de municiones financió la expedición española, sin recibir reembolso a pesar de acuerdos con el duque de Angulema. Tras el escándalo de los mercados españoles, fue declarado en bancarrota y terminó en la Conciergerie por corrupción. A pesar de ello, siguió manteniendo una influencia destacada en el sector financiero, asesorando a Talleyrand de forma casi secreta durante la Revolución de 1830.
La caída definitiva llegó cuando la Bolsa de París mostró señales bajistas y él presintió la debilidad de las emisiones gubernamentales; contrató, en Londres, operaciones especulativas que antagonizaban a la casa Rothschild, en una batalla que se convirtió en una leyenda de los mercados. Gracias a una información privilegiada obtenida en París, logró que las tendencias cayeran a su favor, mientras que otros, como la familia de los Rothschild, apostaban en sentido contrario. Aun así, la fortuna no volvió a su antiguo esplendor: la suerte le dio un respiro, pero no suficiente para recuperarla.
Convaleciente de sus victorias y derrotas, a partir de 1832 se dejó ver en La Haya junto al rey Guillermo I de los Países Bajos, con el respaldo de la duquesa de Berry para negociar con el Comité de La Haya. Su figura, entre el brillo de los salones y las sombras de las arriesgadas operaciones, dejó una impronta de astucia y convicción en el mundo financiero de la época.
Murió en la capital británica en 1846 y fue enterrado en el columbario familiar de Pere-Lachaise, en la capilla de los Rochechouart, la familia de su yerno. Su vida estuvo marcada por un sinfín de matrimonios, alianzas y descendencia: contrajo matrimonio con Elisabeth Thébaud, hija de un comerciante de Nantes, y fue progenitor de Jules Ouvrard; además, fue suegro del conde de Rochechouart. Entre sus hijos se cuentan nombres de renombre, incluido Édouard de Cabarrus, fruto de una relación con Teresa Cabarrús.
Reaparición de dos piezas
Dos jarras de plata que pertenecieron a Ouvrard y que regaló a su cuñada, la señora Thébaud, fueron descubiertas en una subasta celebrada en Morlaix el 1 de agosto de 2022, poniendo de relieve la continuidad de su legado material en los archivos de la historia.
- Trayectoria y alianzas: un ejecutivo que articuló redes de suministro, crédito y banca con presencia en Brest, Nantes y Orleans, y con participación en firmas parisinas y extranjeras.
- Cuadros judiciales y políticos: arrestos, exoneraciones parciales y maniobras políticas que le permitieron sortear crisis temporales sin perder influencia.
- Legado y memoria: su intervención en momentos críticos de la economía francesa dejó una huella de políticas de financiación y de estrategias de liquidez que resonaron en décadas siguientes.