Vidas Icónicas VIDASICÓNICAS

Guillaume François Rouelle

Nombre completo Guillaume François Rouelle
Nombre nativo Guillaume-François Rouelle
Descripción Químico francés
Fecha de nacimiento 15-09-1703
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 03-08-1770
Nacionalidad Francia
Ocupaciones químico, farmacéutico, escritor, filósofo
Grupos Academia de Ciencias Útiles, Academia de Ciencias de Francia, Real Academia de las Ciencias de Suecia
Idiomas francés
HermanosHilaire Rouelle
Sugerencias y correcciones ¿Hay algún error, actualización pendiente o falta alguna biografía?
Ayúdanos a mejorar VidaIcónica escribiéndonos desde la página de contacto.

Entre los pioneros de la química moderna en Francia, destaca Guillaume François Rouelle, figura central a la que se recuerda con el apodo de Rouelle el Viejo. Su origen rural contrasta con su destino intelectual, pues se convirtió en un pilar de la enseñanza y la experimentación, preparando el terreno para una nueva generación de científicos. Su vida atravesó escuelas, laboratorios y academias, y dejó una influencia que se extendió hasta los protagonistas de la ciencia posterior, como Lavoisier y Diderot.

Guillaume François Rouelle — Imagen principal

Entre los pioneros de la química moderna en Francia, destaca Guillaume François Rouelle, figura central a la que se recuerda con el apodo de Rouelle el Viejo. Su origen rural contrasta con su destino intelectual, pues se convirtió en un pilar de la enseñanza y la experimentación, preparando el terreno para una nueva generación de científicos. Su vida atravesó escuelas, laboratorios y academias, y dejó una influencia que se extendió hasta los protagonistas de la ciencia posterior, como Lavoisier y Diderot.

Biografía

Mathieu, entonces una pequeña localidad francesa a cierta distancia de París, fue el lugar de nacimiento de Rouelle en 1703, en el seno de una familia dedicada a la labor agrícola. Allí comenzó sus estudios en la escuela de du Bois, para luego continuar en la Universidad de Caen, donde su interés por la botánica lo condujo hacia el estudio de la medicina y, por derivación, hacia la química. En 1725 obtuvo su título de farmacéutico, una base que le permitiría combinar oficio y ciencia durante años.

Con anterioridad y gracias a un curso particular que impartía en la Plaza Maubert, consolidó su reputación como docente, lo que abrió paso a su nombramiento como profesor en el Jardín del Rey. En ese escenario compartió aulas con el spitzley alemán y con la tradición botánica que conducía a tutores como Antoine y Bernard De Jussieu, quienes ejercían influencia en el saber práctico de la época.

Ya en la capital, hacia 1738, Rouelle ejerció como boticario y empezó a impartir clases de química en su propio laboratorio, organizando el aprendizaje en capítulos que abarcaban los reinos animal, vegetal y mineral; su método le valió un creciente prestigio entre sus contemporáneos. En 1742 fue designado demostrador y, más tarde, profesor de química en el Jardín del Rey, un entorno donde atrajo a grandes figuras ilustradas que buscaban nuevas bases para la disciplina.

Entre los asistentes a sus lecciones figuraban nombres como Diderot, Lavoisier, Rousseau, Macquer y Mercier, representantes de una generación que empezaba a mirar la química con ojos distintos, menos centrados en la mera experiencia y más interesados en las conexiones conceptuales entre sustancias. La personalidad de Rouelle, algo distraída y a veces excéntrica, combinada con su entusiasmo por la química, convirtió sus charlas en un imán para aprendices curiosos.

Al alcanzar reconocimiento en Francia, fue admitido en la Academie des Sciences de París, y recibió halagos de diversas instituciones, incluida la Academia de Estocolmo. Rechazó un puesto de farmacéutico de la plaza real, pues implicaba residir en Versalles, preferencia por la práctica clínica en otro entorno. En cambio, ejerció como farmacéutico en el hospital Hotel-Dieu, desempeños que subrayaron su doble preocupación por el cuidado de las personas y por la investigación.

La vida familiar de Rouelle también dejó huellas: contrajo matrimonio con Anne Mondon y formó una familia numerosa, con la llegada de doce hijos. Su trayectoria se entrelazó con la de su hermano Hilaire Marin Rouelle, conocido como Rouelle el joven, con quien compartiría esfuerzos y descubrimientos. Este vínculo dio lugar a una síntesis de trabajos que culminaron en las Tablas de análisis químicos (1774), donde Guillaume sintetizó y organizó mucho de lo investigado junto a su hermano.

Falleció en París en 1770, a la edad de sesenta y seis años, dejando tras de sí un legado que trascendía su época y que, sin abandonar la humildad de su origen, impulsó una reformulación de la enseñanza y de la práctica química. Su vida muestra que la curiosidad técnica puede combinarse con una ética de trabajo y una capacidad de enseñar que transforman comunidades enteras.

Trayectoria científica

En su marco conceptual, Rouelle se sostuvo en la teoría del flogisto, articulando la necesidad de considerar los cuatro elementos clásicos —tierra, aire, agua y flogisto— y, además, contemplando la posibilidad de un quinto elemento encarnado por el principio mercurial propuesto por Becher. Aunque aceptaba lo que parecía incompleto, sostenía que ciertas sustancias poseían una cualidad inflamable ligada a ese principio, una idea que guiaba buena parte de sus explicaciones sobre combustión.

Una de sus convincentes posiciones fue la conservación de la materia y la creencia de que los elementos eran inmutables. Sobre el aire, subrayaba que era indispensable como soporte de la combustión y que, sin embargo, su papel era más bien auxiliar que explicativo. En su visión, el aire no contenía componentes discretos, sino que funcionaba como un medio necesarios para que ciertos procesos continuaran. Asimismo, afirmaba que el agua aparecía como ingrediente presente en numerosas sustancias, aún cuando no siempre se apreciara su papel directo.

En cuanto a la técnica, Rouelle trabajó en la mejora de varios instrumentos empleados para estudiar la química, aunque no se distinguía por una destreza experimental impecable; sus demostraciones públicas, en más de una ocasión, terminaron con llamas o pequeñas explosiones que, lejos de minar su reputación, parecían reforzar su cercanía con lo práctico.

Una de sus obras fundacionales fue la memoria Sur les sales neutres (1744), en la cual estableció que una sal resulta de la interacción entre un ácido y una base, o bien con una óxido o incluso con un metal, y propuso una clasificación sistemática que diferenció sales neutras, ácidas y básicas. En ese marco, introdujo por primera vez el concepto de base como categoría química, año en que dejó sentadas estas ideas. También segmentó las sales según su forma cristalina y su facilidad para cristalizar, mostrando interés por la cristalografía y examinando la cantidad de sal presente en las plantas.

En 1747, describió con precisión un fenómeno de inflamación de la trementina y de otros aceites esenciales al reaccionar con ácido nítrico, lo que aportó datos sobre la interacción entre compuestos orgánicos y agentes oxidantes. Con esa base, esbozó las primeras nociones que intentaban ordenar las afinidades químicas, anticipando leyes que posteriormente se convertirían en pilares de la teoría moderna.

Entre sus logros analíticos destacan la determinación de las densas de los ácidos minerales, y el desarrollo de una teoría de la destilación que buscaba explicar la separación de componentes. También exploró los elementos químicos presentes en las plantas, analizó aguas minerales y señaló que antiguos egipcios utilizaban carbonato de sodio, ácido succínico y carbón para momificar, un conjunto de observaciones que mostró su interés por las aplicaciones históricas y culturales de la química.

Publicaciones

La Bibliothèque nationale de France reconoce como obra de Rouelle varias publicaciones que sintetizan su enfoque y sus hallazgos, muchas de las cuales sirvieron de faro a una generación que comenzó a ver la química con menos superstición y más rigor metodológico.

  • Cours d'Expériences Chimiques: un compendio donde se tratan, a través de prácticas, las relaciones entre plantas, animales y minerales dentro de un marco experimental, redactado en torno a principios de finales del siglo dieciocho.
  • Expériences faites par MM. Rouelle et D'Arcet d'après celles de M. Sage: estudio conjunto sobre la cantidad de oro que podría extraerse de la materia vegetal y de las cenizas de las plantas.
  • Exposé des principes et de vertus de l'eau d'une source découverte à Vaugirard: exposición que aborda las propiedades del agua de una fuente identificada en la región citadina de Vaugirard.
  • Analyses chimiques des nouvelles eaux minérales: análisis de aguas minerales y vitriolas de origen ferruginoso, procedentes de Passy, publicado en París y fechado hacia 1757.