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José Giral

Nombre completo José Giral
Nombre nativo José Giral Pereira
Descripción Político español
Fecha de nacimiento 22-10-1879
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 23-12-1962
Nacionalidad España
Ocupaciones político, químico, diplomático, profesor universitario, farmacéutico, catedrático
Grupos Real Academia Nacional de Medicina
Idiomas español
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José Giral Pereira nació el 22 de octubre de 1879 en Santiago de Cuba y, fiel a su herencia republicana, combinó la ciencia y la política para defender las instituciones democráticas. Químico y farmacéutico de profesión, desarrolló su carrera en España y México, y su trayectoria combinaría docencia, acción pública y gestión de crisis, perfil que lo llevó a liderar la Segunda República en momentos decisivos.

José Giral — Imagen principal
Firma de José Giral

José Giral Pereira nació el 22 de octubre de 1879 en Santiago de Cuba y, fiel a su herencia republicana, combinó la ciencia y la política para defender las instituciones democráticas. Químico y farmacéutico de profesión, desarrolló su carrera en España y México, y su trayectoria combinaría docencia, acción pública y gestión de crisis, perfil que lo llevó a liderar la Segunda República en momentos decisivos.

Biografía

Orígenes y primeros años

Heredó de su padre, Antonio Giral Cambronero, un militar institucional de la península destinado en Cuba, y de Antonia Pereira, nacida en Santiago de Cuba. La muerte de su madre cuando él tenía apenas cuatro años dejó una ausencia que marcó su infancia. Después de completar estudios en Madrid, se formó en química y farmacia y, en 1905, obtuvo la cátedra de química orgánica en la Universidad de Salamanca.

Con una vocación claramente republicana, ingresó de inmediato en círculos culturales y académicos que promovían reformas democráticas. En 1917, su participación en la huelga general le valió la cárcel, una experiencia que fortaleció su convicción de que la educación debe ir ligada a la acción cívica y a la defensa de libertades fundamentales.

Carrera profesional

En la década siguiente, la trayectoria de Giral se orientó hacia la docencia y la actividad universitaria, mientras se forjaba una identidad política liberal y crítica con los regímenes autoritarios. En 1920 dejó su cátedra en excedencia, vendió la farmacia que regentaba en Salamanca y se trasladó a Madrid, donde abrió una nueva farmacia en la calle de Atocha. Su periodo de inestabilidad política se acentuó bajo la dictadura de Primo de Rivera y, más tarde, bajo el gobierno de Berenguer, época en la que volvió a sufrir la represión por su postura contraria a la autocracia.

Carrera política

De la mano de Manuel Azaña, se convirtió en un motor de impulso para el Grupo de Acción Republicana, que con el tiempo evolucionaría hacia Acción Republicana. Con la llegada de la Segunda República, en abril de 1931, fue designado rector de la Universidad Central de Madrid y asumió funciones como consejero de Estado, participando en la reconfiguración del sistema universitario y del aparato estatal.

Con una base política ligada a la provincia de Cáceres, se presentó como candidato en las elecciones a Cortes Constituyentes de 1931 y obtuvo un escaño. En las Cortes llegó a ser portavoz del grupo parlamentario de Acción Republicana, y en las elecciones de 1936 volvió a ser diputado por Cáceres, ahora bajo las siglas de Izquierda Republicana, alcanzando una votación que sumó 98.516 votos.

En octubre de 1931 fue designado ministro de Marina en el gabinete de Manuel Azaña, puesto que ejercería hasta 1933. En febrero de 1936 volvió a ocupar la cartera naval en un nuevo gabinete dirigido por Azaña; mantendría este cargo en los gobiernos subsiguientes de Barcia Trelles y Casares Quiroga, consolidando una trayectoria de servicio público centrada en la defensa de las instituciones democráticas.

Guerra civil

La crisis desatada por el golpe de Estado de julio de 1936 llevó a Giral a adoptar una decisión trascendental: la mañana del 19 de julio asumió el presidente del Consejo de Ministros, en un contexto de desorden y fragmentación institucional. Entre sus primeras medidas destacó la autorización para que la población recibiera armas, con el objetivo de contener el movimiento sublevado en distintos frentes y ciudades clave, como Madrid, Barcelona, Valencia y otros bastiones.

La disposición de armar a la ciudadanía, sin embargo, evidenció la debilidad del Estado ante una rebelión que no lograba consolidarse en múltiples regiones. El territorio leal quedó desbordado por fuerzas revolucionarias y milicias, mientras el Ejército de África y otros contingentes avanzaban hacia la capital. En la noche del 22 al 23 de agosto se desencadenó la grave Matanza en la cárcel Modelo de Madrid, un hito que afectó la percepción internacional de la República y consternó a Giral, quien lloró al conocer lo ocurrido.

Con el avance de la guerra, el aparato estatal se deshilachó y surgieron numerosos centros de poder autónomo. En Cataluña, la Generalidad empezó a asumir competencias que excedían su Estatuto, y el control de las resistencias se volvió más difícil para el gobierno. La pérdida de dominio dejó a la defensa frente a las fuerzas sublevadas debilitada, especialmente ante el empuje del Ejército de África que cruzó el Estrecho de Gibraltar y se dirigió a Madrid. La toma de Talavera, ocurrida el 3 de septiembre, complicó aún más la situación y precipitó la salida de Giral del puesto de liderazgo.

El 4 de septiembre, al día siguiente de la toma de Talavera, Giral presentó su dimisión y dejó la responsabilidad principal en manos de Francisco Largo Caballero, movimiento que reflejaba la complejidad de la crisis. Sin embargo, no abandonó por completo el Gobierno: continuó ejerciendo como ministro sin cartera y participó en la defensa de la institucionalidad republicana desde un marco menor en el Consejo de Ministros.

En mayo de 1937 fue nombrado ministro de Estado en el nuevo Gobierno de Negrín, ocupando un puesto que consolidó su función de enlace entre diversas tendencias políticas dentro de la coalición. Junto a Negrín, emprendió gestiones para buscar apoyo internacional, incluso viajando a París para impulsar una modificación en la política de no intervención, sin lograr ese objetivo. A mediados de 1938, durante la crisis provocada por la derrota en Aragón, se produjo otro reajuste gubernamental; Giral dejó el Ministerio de Estado, sin perder por completo su presencia en el gabinete, donde continuó como ministro sin cartera.

Participó activamente en la última fase de las Cortes Republicanas; estuvo presente en la sesión celebrada en el Castillo de Figueras el 1 de febrero de 1939. Días después, el 5 de febrero, emprendió junto a Azaña y Martínez Barrio la retirada hacia el exilio, cruzando la frontera francesa para buscar refugio ante el avance de las fuerzas franquistas.

Depuración profesional

Con la derrota, la represión del régimen franquista afectó duramente a Giral. El Tribunal provincial de Responsabilidades Políticas de Madrid impuso una cuantiosa multa y su depuración profesional le arrancó de la actividad académica mediante una orden ministerial de febrero de 1939, afectando a otros catedráticos y reprimiendo la carrera docente de la época.

Etapa en el exilio

Una vez fuera de España, Giral emprendió un periplo que lo llevó primero a Francia y luego a México, donde continuó desarrollando su labor docente en la Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México y mantuvo intactos sus lazos con el exilio republicano. En 1940 ingresó al El Colegio de México, institución en la que aportó su experiencia y su