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José María Castroviejo

Nombre completo José María Castroviejo
Descripción Poeta, escritor y periodista español (1909-1983)
Fecha de nacimiento 04-03-1909
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 23-03-1983
Nacionalidad España
Ocupaciones escritor, periodista
Grupos Real Academia Gallega
Idiomas español
HermanosConcha Castroviejo
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Este retrato busca presentar de forma original la trayectoria de José María Castroviejo Blanco-Cicerón, una figura poliédrica de la cultura española del siglo XX: catedrático, poeta, periodista y alguien que transitó por diversas corrientes políticas. Nacido en Santiago de Compostela a comienzos del siglo, desplegó una vida marcada por la erudición, la militancia y una constante intersección entre el mundo académico y el periodismo crítico. Su obra, que abarca desde la lírica hasta la prosa periodística, dejó una huella notable en varias generaciones de lectores y escritores.

José María Castroviejo — Imagen principal

Este retrato busca presentar de forma original la trayectoria de José María Castroviejo Blanco-Cicerón, una figura poliédrica de la cultura española del siglo XX: catedrático, poeta, periodista y alguien que transitó por diversas corrientes políticas. Nacido en Santiago de Compostela a comienzos del siglo, desplegó una vida marcada por la erudición, la militancia y una constante intersección entre el mundo académico y el periodismo crítico. Su obra, que abarca desde la lírica hasta la prosa periodística, dejó una huella notable en varias generaciones de lectores y escritores.

Biografía

Hijo de un destacado jurista y político, Amando Castroviejo, y nieto de un arqueólogo célebre, Ricardo Blanco-Cicerón, Castroviejo creció en un entorno que conjugaba la vida universitaria y la actividad pública. En su familia, la relación entre saber y servicio público fue un hilo conductor que acompañó su desarrollo desde la adolescencia, cuando las responsabilidades políticas de su familiaridad con Galicia ya se dejaban notar en el ambiente.

Durante su formación, completó estudios en la universidad de su ciudad y en la de Lyon, un periplo que amplió su horizonte intelectual y le permitió cruzar tradiciones culturales diversas. En su juventud se involucró con movimientos de signo patriótico, y su itinerario político fue variando con el paso de los años, dejando constancia de una trayectoria que no se identificaba de forma única con una sola corriente.

Desde muy joven participó en círculos que vincularon la literatura con la acción social; en su época universitaria llegó a formar parte de un colectivo de jovenes que defendían enfoques intelectuales de la época y que, de manera complementaria, estuvieron asociados a agrupaciones políticas de mirada conservadora y nacionalista. Estas experiencias le marcaron una visión ambivalente entre la creación artística y la militancia ideológica, una tensión que atravesaría buena parte de su vida.

En los años previos a la Guerra Civil, Castroviejo se movía entre el mundo académico y el periodismo, buscando espacios para la expresión de ideas y emociones que luego plasmaría en su obra. Su interés por la realidad gallega lo llevó a explorar temas regionales y a acercarse a la vida cotidiana de su tierra a través de la escritura y la observación crítica de la sociedad.

En 1933 emprendió una expedición marítima para conocer de cerca la experiencia de los marineros gallegos en el Gran Sol. De aquella experiencia nació su libro Mar del sol. Poemas de un diario a bordo, una obra que recoge el pulso de la navegación y la vida en la cubierta. Pocos años después ocupó la cátedra de Economía Política y Hacienda Pública en la Universidad de Santiago de Compostela, aunque su vocación periodística lo llevó a abandonar la enseñanza y a dedicarse de lleno a la práctica de la escritura y la información.

Con el estallido de la Guerra Civil, Castroviejo se integró en el bando sublevado y alcanzó el grado de capitán provisional por méritos de guerra. En 1938 recibió una herida grave y ese mismo año publicó Altura, una obra que tuvo buena acogida y que incluyó una elegía a la memoria de un poeta fallecido, dejando constancia de su capacidad para fusionar la experiencia bélica con la sensibilidad poética. Su figura suele asociarse a la impresión poética que surgió durante aquella etapa y a la llamada Antología poética del Alzamiento que recogía voces afines a ese momento histórico.

A partir de 1937 dirigió El Pueblo Gallego, un diario en el seno de la Cadena de Prensa del Movimiento, y ejerció como asesor de la Dirección General de Relaciones Culturales del Ministerio de Asuntos Exteriores. En esos años también colaboró con revistas de alcance falangista como Vértice, Amanecer, La Voz de España y Escorial, entre otras. Su labor periodística le hizo ganar varios reconocimientos, subrayando su influencia en el periodismo cultural y político de la época.

Sin embargo, aquel compromiso con el régimen fue breve: en 1940, descontento con la severa censura que pesaba sobre la expresión pública, abandonó sus cargos y dejó atrás su militancia falangista. A partir de entonces, su vida profesional se orientó hacia el periodismo y la crónica internacional, trabajando como corresponsal para el diario ABC y asumiendo la presidencia de la Casa de América en Vigo. En esa fase consolidó una identidad pública marcada por la independencia personal frente a ciertos recovecos del poder político.

En el plano creativo, su vocación se centró mayoritariamente en la poesía, aunque no dejó de cultivar la prosa. Su estilo guardó consonancias con el de su íntimo amigo, el célebre escritor Álvaro Cunqueiro, con quien compartió afanes literarios y una visión de Galicia como corazón vivo de su obra. En 1958 firmaron juntos Teatro venatorio y coquinario gallego, un volumen dedicado a la caza y al arte culinario, que más tarde vería una versión reeditada titulada Viaje por los montes y chimeneas de Galicia.

A lo largo de su trayectoria, Castroviejo también incursionó en la dramaturgia, dejando constancia de su interés por explorar la relación entre territorio y memoria en una pieza titulada Don Quijote. Su fallecimiento tuvo lugar en Tirán, en 1983, cerrando una etapa que dejó una estela de admiración entre lectores y académicos. En este sentido, un conocido comentarista de la izquierda describió su carácter como noble incluso en momentos en que la nobleza parecía un compromiso difícil de sostener.

El propio entorno gallego lo recordó como un ciudadano profundamente ligado a su tierra. Un pianista de la ciudad comentó que, aunque escribió mayoritariamente en castellano, su obra estaba completamente dedicada a Galicia; una Galicia que recorrió con detalle y que él percibía como una voz legítima del mundo celta, en convivencia con regiones hermanas como Armórica e Irlanda. A la vez, su hijo, Santiago, subrayó que su padre tenía un marcado espíritu anárquico-tradicionalista, un amor irreductible por la naturaleza y una libertad de acción que atravesaba toda su producción literaria.

Obras

  • Altura. Poemas de guerra (1939). Jerarquía.
  • Mar de sol (1940). Patria.
  • Los paisajes iluminados (1945). Ediciones Destino.
  • El pálido visitante: Ejemplares relatos de avisos y apariciones en el Finisterre (1960). Porto y Cía.
  • Galicia. Guía espiritual de una tierra (1960). Espasa-Calpe.
  • Los paisajes iluminados (1963). Barcelona: Ediciones Destino.
  • Tempo de outono e outros poemas (1964). Vigo: Col. Salnés.
  • Las tribulaciones del cura de Noceda (1970). Editorial Taber.
  • La Burla negra (1973). Editorial Magisterio Español.
  • Memorias dunha terra (1973). Vigo: Editorial Galaxia.
  • La montaña herida (1981). Prólogo de Pedro Sainz Rodríguez. Madrid: Espasa-Calpe.

Imágenes de José María Castroviejo