José Marti
| Nombre completo | José Marti |
|---|---|
| Descripción | Escritor, pensador y político cubano |
| Fecha de nacimiento | 28-01-1853 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 19-05-1895 |
| Nacionalidad | España |
| Ocupaciones | lingüista, poeta, escritor, traductor, militar, político, ensayista, periodista, pintor, revolucionario |
| Géneros | poesía, teatro, ensayo |
| Idiomas | español |
| Esposas | María del Carmen de Zayas-Bazán e Hidalgo |
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José Julián Martí Pérez nació en La Habana en 1853 y terminó sus días en Dos Ríos en 1895. Fue un pensador poliédrico y un líder político que combinó la acción pública con la creatividad intelectual: diplomático, poeta, periodista, ensayista y político cubano. Fundó el Partido Revolucionario Cubano y jugó un papel decisivo en la convocatoria y organización de la guerra de independencia; su legado ha sido asociado, también, con la gestación de un movimiento literario que marcaría el modernismo en Hispanoamérica.
José Julián Martí Pérez nació en La Habana en 1853 y terminó sus días en Dos Ríos en 1895. Fue un pensador poliédrico y un líder político que combinó la acción pública con la creatividad intelectual: diplomático, poeta, periodista, ensayista y político cubano. Fundó el Partido Revolucionario Cubano y jugó un papel decisivo en la convocatoria y organización de la guerra de independencia; su legado ha sido asociado, también, con la gestación de un movimiento literario que marcaría el modernismo en Hispanoamérica.
Biografía
Estudios y primer exilio
José Julián Martí Pérez vino al mundo en la capital cubana cuando Cuba aún formaba parte del imperio español. Su padre, Mariano Martí, tenía origen en Valencia, mientras que su madre, Leonor Pérez Cabrera, era de Santa Cruz de Tenerife. Durante su infancia pasó breves temporadas en Valencia antes de regresar a la isla y emprender su trayectoria educativa en la ciudad donde nació. En la Habana continuó su formación académica en el Instituto de Segunda Enseñanza y se interesó por las artes plásticas al participar en la clase de Dibujo Elemental de la Escuela Profesional de Pintura y Escultura.
En 1869, durante la primera guerra de Independencia cubana, un acto aparentemente casual desató una cadena de acontecimientos que marcaría su vida juvenil. Una escuadra pasó por Industrias 122, residencia de la familia Valdés Domínguez, y la risa de los jóvenes de la casa fue interpretada como provocación por los voluntarios españoles. Esa noche, una inspección minuciosa dejó a Martí expuesto a la sospecha y, poco después, fue detenido bajo cargos de traición por haber escrito una carta dirigida a un compañero que, al alistarse como voluntario en el ejército español contra los independentistas, fue tildado de apostasía.
Condenado a prisión el 4 de marzo de 1870, Martí recibió una pena de seis años que fue conmutada por destierro hacia la Isla de Pinos. Aquel exilio, que debía ser temporal, lo llevó a un periplo que lo llevó entre La Habana y el territorio peninsular, regresando a España en 1871 para iniciar un prolongado periodo de estudios. El joven Martí cruzó el Atlántico y se instaló en Madrid y Zaragoza, ámbitos donde llevó a cabo estudios de Derecho Civil y Filosofía y Letras. En esa etapa se abrió camino una trayectoria que combinaría la experiencia jurídica con una educación humanista.
En Zaragoza (mayo de 1873 a noviembre de 1874) completó el último año de bachillerato y, al mismo tiempo, logró títulos universitarios en Derecho Civil y Filosofía y Letras a través de la Universidad de Zaragoza. Aunque obtuvo calificaciones brillantes, dificultades económicas le impidieron recoger sus títulos de inmediato. La circunstancia fue corregida póstumamente por la propia institución académica en años posteriores, subrayando la relevancia histórica de su formación. Durante su estancia en esa ciudad colaboró con el Diario de Avisos de Zaragoza, una cabecera republicana dirigida por Calixto Ariño, y vivió en un entorno político vibrante marcado por confrontaciones entre monárquicos, republicanos y emergentes movimientos obreros, junto con la actividad carlista y el fenómeno cantonalista.
La experiencia de exiliado lo llevó también a pasar por París y, de manera breve, por Nueva York; finalmente, en 1875 recalaría en Veracruz. En México entabló vínculos con personalidades como Manuel Mercado y tuvo intercambio con Carmen Zayas Bazán, una mujer cubana nacida en Camagüey con la que contrajo matrimonio años después. Entre 1875 y 1878, Martí se situó en distintos escenarios, dando clases en la Escuela Normal Central de Guatemala y desempeñando funciones culturales en la región, lo que fortaleció su red de contactos y su visión de las luchas por la libertad en el hemisferio.
Segunda deportación
En 1878 Martí regresó a Cuba y se instaló en La Habana, donde nació su único hijo, José Francisco. En ese periodo emergió en su agenda pública la cooperación entre los revolucionarios y la creación de redes clandestinas para la independencia. Fue uno de los fundadores del Club Central Revolucionario Cubano y ocupó el cargo de vicepresidente en su primera etapa, antes de que versiones más amplias de la organización lo llevaran a actuar como subdelegado en la isla bajo la coordinación de un Comité Revolucionario Cubano con sede en Nueva York y la dirección de Calixto García.
Conocimientos y alianzas se consolidaron gracias a encuentros con figuras como Nicolás Azcárate, con quien entabló vínculos que facilitaron la organización clandestina de esfuerzos revolucionarios. En septiembre de 1879, Martí fue detenido en relación con la Guerra Chiquita y deportado de nuevo a España. Su llegada a la Península lo llevó a una nueva fase de instrucción y de interacción con círculos políticos que le permitieron ampliar su horizonte estratégico y teórico para la revolución cubana.
Desde Nueva York, tras su salida de España, Martí mantuvo contacto con redes de apoyo para la causa cubana. En esa época trabajó también para publicaciones editoriales y emprendió tareas de edición y traducción que le permitieron sostener su trabajo intelectual mientras fortalecía las alianzas necesarias para el movimiento revolucionario.
El Partido Revolucionario Cubano
En 1880 Martí viajó con su familia a Nueva York y mantuvo un derrotero de actividades políticas y culturales que lo convertirían en figura central del proceso independentista. En el periodo que va de 1880 a 1890 se fue ganando reconocimiento en América mediante colaboraciones para periódicos de gran influencia, entre ellos diarios de Caracas, Buenos Aires y México, a los que enviaba crónicas y artículos de notable resonancia. En Caracas estableció la Revista Venezolana, que dejó incidencia más allá de sus dos números de edición, especialmente por un ensayo sobre Cecilio Acosta que generó tensiones con la autoridad política de Guzmán Blanco y culminó en su expulsión del país. En Nueva York, por su parte, trabajó para Appleton como editor y traductor, elevando su perfil como intelectual comprometido con la causa revolucionaria de Cuba.
Entre 1882 y 1884 fortaleció de nuevo las líneas revolucionarias mediante cartas a Máximo Gómez y Antonio Maceo, con quienes delineó la posibilidad de una acción insurreccional. Tras una primera reunión, Martí aportó su visión a un plan que, pese a diferencias estratégicas, marcó un hito en la coordinación de los líderes históricos. Aunque distanciado por diferencias en los métodos de dirección, Martí no renunció a su propósito de ver cristalizada una república cubana independiente y se mantuvo activo en una red que buscaba convertir la voluntad libertaria en acción organizada.
A partir de 1887 Martí impulsó una Comisión Ejecutiva para dirigir las operaciones de los revolucionarios y, durante ese tramo, asumió funciones diplomáticas relevantes como cónsul de Uruguay en Nueva York. En 1892 redactó las Bases y Estatutos del Partido Revolucionario Cubano y creó el periódico Patria, que funcionó como órgano de la organización. El 10 de abril de 1892 la constitución del partido quedó proclamada, y poco después Martí fue elegido como delegado de la nueva estructura, consolidando la plataforma que buscaba articular la lucha independentista desde una visión integral de nación.
Plan de la Fernandina
Durante 1893 y 1894 Martí recorrió múltiples países y ciudades de Estados Unidos para aunar los apoyos de los jefes de la Guerra de los Diez Años con las nuevas generaciones, recolectando recursos para la causa. A partir de mediados de 1894 intensificó los preparativos del Plan Fernandina, cuyo objetivo era desencadenar una guerra breve y eficaz que permitiera al pueblo cubano librarse sin prolongados desenlaces. El 8 de diciembre de ese año redactó y rubricó, junto a los coroneles Mayía Rodríguez y Collazo, un acta de alzamiento en Cuba. El plan fue descubierto y dio lugar a un aparente repliegue estratégico, pero Martí insistió en mantener la iniciativa para impedir que la causa perdiera impulso ante la adversidad.
Levantamiento de 1895
El 29 de enero de 1895 Martí y sus colaboradores Mayía Rodríguez y Enrique Collazo remitieron la orden de alzamiento a Juan Gualberto Gómez para su ejecución. Partieron de Nueva York con rumbo a Montecristi, República Dominicana, donde les aguardaba Máximo Gómez y donde se estrecharon lazos para forjar la nueva dirección de la lucha. En ese marco, el 25 de marzo de 1895 firmaron el Manifiesto de Montecristi, que delineaba la orientación política y militar de la campaña que se avecinaba. Llegaron a Cuba el 11 de abril de 1895, desembarcando por Playitas de Cajobabo, en la región oriental, para integrarse con las fuerzas que operaban en esa zona.
El encuentro con las tropas se consolidó con el contacto con las unidades de Félix Ruénes y, apenas tres días después del desembarco, las autoridades viraron hacia una articulación táctica de las fuerzas insurrectas. El 15 de abril de 1895 las jefaturas se reunieron para confirmar la elevación de Martí al grado de mayor general, reconocimiento a su trayectoria y a la labor que había desempeñado para articular la organización de la contienda.
En Guantánamo, a finales de abril, Martí y Gómez firmaron la circular denominada Política de guerra y comenzaron a coordinar la movilización hacia una asamblea de delegados que configuraría un nuevo gobierno en un plazo cercano. El 5 de mayo de 1895, en La Mejorana, sostuvieron una reunión clave para determinar la estrategia a seguir, y el 14 de mayo firmaron la Circular a los jefes y oficiales, un documento organizativo crucial para la estructura militar de la contienda. El 18 de mayo, desde Dos Ríos, Martí redactó su testamento político en una carta dirigida a Manuel Mercado, documento que, entre reflexiones y conceptos, condensó su pensamiento estratégico y su visión de la república que se buscaba.)
Muerte
El 19 de mayo de 1895 una columna española avanzó hacia Dos Ríos, territorio donde acampaban las fuerzas cubanas bajo la conducción de Gómez y Masó. Martí, que viajaba escoltado por Gómez, fue invitado a detenerse, pero durante el combate se separó del resto de su escolta y, sin saberlo, se cruzó con fuerzas españolas ocultas en la maleza. Recibió tres disparos y cayó herido de muerte. Su cadáver no pudo ser rescatado por los mambises en ese momento. Tras varios entierros, fue finalmente sepultado el 27 de mayo en el nicho número 134 de la galería sur del Cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba.
La crónica de esos días dejó a la postre un registro periodístico que relató, con detalle, el choque, las circunstancias del fallecimiento y el proceso de identificación de Martí. Las notas de entonces contaron la magnitud de la pérdida y la veneración que causó su figura entre cubanos y simpatizantes de la causa independentista en distintas latitudes.
Enfermedades
La salud de Martí estuvo marcada por vulnerabilidades a lo largo de su vida. Investigaciones modernas apuntan a un cuadro de sarcoidosis diagnosticado en España a los dieciocho años, con posibles afecciones oculares, del sistema nervioso, cardíacas y fiebre recurrente. También se ha informado de un sarcocele, una acumulación de líquido alrededor de un tumor en el testículo, que obligaba a intervenciones periódicas para aliviar el dolor. Finalmente, la intervención quirúrgica practicada por el doctor Francisco Montes de Oca en México consistió en una orquiectomía para extirpar el testículo afectado. Estas afecciones, combinadas con un estilo de vida intenso y una actividad constante de viaje, dejaron su huella en la salud del líder revolucionario.
Descendencia
En 1876 Martí contrajo matrimonio con Carmen Zayas Bazán, y juntos procrearon un hijo que llevaría el nombre de José Francisco Martí Zayas-Bazán, conocido popularmente como Ismaelillo (1878-1945). El joven Martí Zayas-Bazán se alistó en las filas cubanas al enfrentar la noticia de la muerte de su padre, ya que tenía apenas diecisiete años y era estudiante en el Instituto Tecnológico de Rensselaer, en Troy, Nueva York. Se integró a las filas del general Calixto García, solicitando, con mucha discreción, no usar el legendario caballo blanco de su padre, Baconao. Bajo el mando de García, recibió el rango de capitán por su valentía en la batalla de Las Tunas. Más adelante, desempeñó funciones de alto nivel, realizó funciones de asistencia para la entonces figura emergente William Taft y, en la época de la República, llegó a ser general y Secretario de Defensa y de la Marina, en el gobierno de Mario García Menocal, en 1921.
Obra literaria
Martí fue reconocido como uno de los impulsores del modernismo en la literatura hispanoamericana, movimiento que unió a destacados creadores de distintas naciones y que, entre otros, integró la obra de José Asunción Silva, Rubén Darío, Julián del Casal, Manuel Gutiérrez Nájera, Manuel de Jesús Galván, Enrique Gómez Carrillo, José Santos Chocano, Manuel González Prada y Rufino Blanco Fombona, entre otros. En su quehacer creativo, Martí cultivó la poesía, el ensayo y la prosa crítica, a la vez que ejerció como periodista y novelista, trazando un perfil de intelectual que fusionó la cultura y la acción cívica.
Poesía
- Ismaelillo (1882)
- Versos libres (1882)
- Versos sencillos (1891)
- Edad de oro (1878-1882)
- Flores del destierro (1878-1895)
Ensayo
- Marido para mi hermanita
- El presidio político en Cuba (1871)
- Nuestra América (1891)
Novela
- Amistad funesta (1885)
Publicaciones de José Martí
- 1869: Abdala
- 1869: "10 de octubre"
- 1871: El presidio político en Cuba
- 1873: La República Española ante La Revolución Cubana
- 1875: Amor con amor se paga
- 1882: Ismaelillo
- 1882: Ryan vs. Sullivan
- 1882: Un incendio gracioso
- 1882: El ajusticiamiento de Guiteau
- 1883: "Batallas de la Paz"
- 1883: "Que son graneros humanos"
- 1883: Karl Marx ha muerto
- 1883: El Puente de Brooklyn
- 1883: En Coney Island se vacía Nueva York
- 1883: "Los políticos de oficio"
- 1883: "Buffalo Bill"
- 1884: "Los caminadores"
- 1884: Norteamericanos
- 1884: El juego de pelota de pies
- 1884: Teatro en Nueva York
- 1885: "Una gran rosa de bronce encendida"
- 1885: Los fundadores de la constitución
- 1885: "Somos pueblo original"
- 1885: "Los políticos tienen sus púgiles"
- 1886: Las revueltas anarquistas de Chicago
- 1886: "La enseñanza"
- 1886: "La Estatua de la Libertad"
- 1887: El poeta Walt Whitman
- 1887: El Madison Square
- 1887: Ejecución de los dirigentes anarquistas de Chicago
- 1887: La gran nevada
- 1888: El ferrocarril elevado
- 1888: Verano en Nueva York
- 1888: "Ojos abiertos, y gargantas secas"
- 1888: "Amanece y ya es fragor"
- 1889: La edad de oro
- 1889: El centenario de George Washington
- 1889: Bañistas
- 1889: "Nube Roja"
- 1889: "La caza de negros"
- 1890: "El jardín de las orquídeas"
- 1891: Versos sencillos (publicación)
- 1891: "Nuestra América"
- 1894: "¡A Cuba!"
- 1895: Manifiesto de Montecristi - coautor con Máximo Gómez
Obra póstuma
- Adúltera
- Versos libres
Nota sobre su vida sentimental: la muerte de María García Granados y Saborío desencadenó una leyenda que Martí trató de perfilar con la emoción de la juventud. Esta temática ha sido objeto de estudios y de interpretaciones que examinan la relación entre el poeta y la mujer que marcó emocionalmente su biografía. En ese contexto, se han conservado varios textos que permiten reconstruir, con cautela, ciertas pasiones que acompañaron una etapa de su vida, sin que ello desfigure la visión general de su trayectoria.
En síntesis, la figura de Martí reúne la intensidad de un pensador que unió la escritura y el activismo político, la acción revolucionaria y la creación literaria. Su trayectoria, atravesada por exilios, alianzas y proyectos que buscaban redefinir la identidad cubana, dejó una huella que trascendió su propia vida y alimentó el imaginario de generaciones posteriores. Su obra y su legado continúan sirviendo de referencia para comprender la relación entre libertad, cultura y nación en el mundo hispanoamericano.