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Juan Pujol

Nombre completo Juan Pujol
Nombre nativo Joan Pujol García
Descripción Espía español
Fecha de nacimiento 14-02-1914
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 10-10-1988
Nacionalidad España
Ocupaciones espía, militar, agente doble, tendero, profesor de inglés, comerciante
Idiomas catalán, español
EsposasAraceli González Carballo
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Joan Pujol García, también conocido como Juan Pujol y recordado por el nombre en clave Garbo, fue un español que desempeñó un papel decisivo en el espionaje de la Segunda Guerra Mundial. Como agente doble, elaboró una compleja red ficticia y suministró a la Alemania nazi información manipulada por los británicos. Su labor contribuyó a desviar la atención alemana durante el desembarco aliado en Normandía.

Juan Pujol — Imagen principal

Joan Pujol García, también conocido como Juan Pujol y recordado por el nombre en clave Garbo, fue un español que desempeñó un papel decisivo en el espionaje de la Segunda Guerra Mundial. Como agente doble, elaboró una compleja red ficticia y suministró a la Alemania nazi información manipulada por los británicos. Su labor contribuyó a desviar la atención alemana durante el desembarco aliado en Normandía.

Orígenes y rechazo de los totalitarismos

Joan Pujol García nació en Barcelona el 14 de febrero de 1912, dentro de una familia acomodada. Las experiencias vividas en Cataluña durante la guerra civil española marcaron profundamente su visión política. El contacto con el fascismo y el comunismo alimentó en él una fuerte oposición tanto a la Alemania nazi como a la Unión Soviética, dos sistemas que identificaba con la represión y la imposición ideológica.

Al aproximarse la década de 1940, Pujol decidió que debía contribuir a la derrota de Alemania. En aquel momento, el Reino Unido era el principal adversario de Alemania que todavía combatía contra ella, por lo que consideró que los británicos podían ser sus aliados naturales. Con esa intención acudió a la embajada británica en Madrid y se ofreció para trabajar como espía.

La propuesta no fue aceptada. Lejos de abandonar su propósito, Pujol ideó una estrategia mucho más arriesgada: presentarse ante los alemanes como un posible colaborador para, en realidad, actuar en favor de los Aliados. El oficial de la Abwehr Karl-Erich Kühlenthal terminó reclutándolo. Así comenzó una trayectoria en la que la ficción, la persuasión y el control de los detalles resultaron tan importantes como la información militar.

La construcción de una identidad falsa

Una vez incorporado a la red alemana, Pujol aseguró que podía proporcionar datos desde territorio británico. Sin embargo, no se encontraba allí. Operaba inicialmente desde Lisboa, mientras hacía creer a sus superiores alemanes que recorría Gran Bretaña y que disponía de numerosos contactos. Para sostener esa apariencia, comenzó a crear una red de informadores imaginarios.

Sus primeros mensajes combinaban datos auténticos con invenciones elaboradas a partir de periódicos, noticiarios cinematográficos y materiales consultados en la biblioteca de Lisboa. Con esas fuentes podía redactar informes sobre movimientos de barcos mercantes y otros asuntos que parecían proceder de una actividad de espionaje real. La clave no consistía solamente en mentir, sino en presentar cada falsedad con suficiente contexto para que resultara creíble.

También tuvo que resolver problemas prácticos. Para justificar sus desplazamientos enviaba a los alemanes partes de gastos calculados mediante una guía ferroviaria británica. El sistema monetario de la época, basado en libras, chelines y peniques, le causó algunas dificultades, ya que no lo dominaba. Para evitar errores, remitía los gastos por separado y explicaba que el total sería comunicado más adelante. Esa solución sencilla le permitió preservar su personaje sin levantar sospechas.

Mientras mantenía el contacto con la Abwehr, Pujol volvió a solicitar la ayuda del servicio secreto británico. Esta segunda tentativa tuvo éxito. El MI5 ya había seguido sus movimientos y conocía la relación que mantenía con los alemanes, aunque Pujol ignoraba que estaba siendo vigilado. A partir de entonces pasó a colaborar con los británicos dentro del sistema de la Doble Cruz.

El agente doble al servicio del MI5

En la primavera de 1942 llegó al Reino Unido y comenzó a trabajar bajo la supervisión del Comité XX. Este organismo del MI5 utilizaba a agentes alemanes capturados o controlados para proporcionar información engañosa al enemigo. El objetivo era hacer que Berlín recibiera informes aparentemente fiables, pero diseñados para confundir sus cálculos militares y retrasar sus respuestas.

La misión principal de Pujol consistía en convencer a la inteligencia alemana de que había reclutado a un amplio conjunto de colaboradores dentro de Gran Bretaña. Algunos de esos supuestos agentes ocupaban posiciones influyentes y disponían, según los informes, de acceso a información estratégica. Para mantener la credibilidad, cada personaje necesitaba una identidad, una historia personal, una localización y una función coherentes con las de los demás.

La dificultad aumentaba cada vez que uno de aquellos informadores debía justificar un silencio o una ausencia. Pujol no podía limitarse a dejar de mencionar a un agente, porque cualquier interrupción podía despertar sospechas. En su lugar, inventaba enfermedades, problemas personales, dificultades de comunicación o circunstancias que explicaran por qué una noticia no había llegado a tiempo.

Uno de los episodios más elaborados tuvo como protagonista a un supuesto colaborador de Liverpool. Pujol comunicó que el hombre había enfermado justo antes de un importante desplazamiento naval desde ese puerto hacia la costa occidental de Inglaterra. Como consecuencia de su enfermedad, el supuesto espía no habría podido transmitir la información. Más adelante, Pujol llegó a anunciar su muerte y se publicó una esquela ficticia en un periódico local. La historia resultó tan convincente que los alemanes incluso aceptaron pagar una pensión a la presunta viuda.

Los mensajes destinados a la Abwehr eran preparados con apoyo británico. En ocasiones contenían hechos ciertos, pero se enviaban con retraso para reducir su utilidad militar. Una de las técnicas consistía en hacer que una carta pareciera haber sido enviada antes de lo que realmente se había hecho. El matasellos sugería una demora postal, aunque el documento solo se remitía cuando el movimiento de tropas ya estaba próximo o incluso en marcha.

Esta combinación de datos verdaderos, información desfasada y elementos inventados fue utilizada, entre otros momentos, antes de la Operación Torch. Los alemanes financiaban la supuesta red de Pujol y le entregaban grandes cantidades de dinero para mantenerla activa. En su momento de mayor extensión, el entramado llegó a incluir veintidós personajes ficticios. La confianza que logró obtener fue tan grande que recibió la categoría de A1 Agent, una de las máximas valoraciones de credibilidad dentro de la estructura alemana.

Garbo y la Operación Fortitude

El nombre en clave británico Garbo se relacionó con la extraordinaria capacidad interpretativa que los británicos atribuían a Pujol. Un oficial inglés llegó a considerarlo «el mejor actor del mundo». Por su parte, los alemanes lo conocían como Alaric Arabel. La doble denominación reflejaba su posición entre dos servicios de inteligencia y dos versiones distintas de su verdadera identidad.

Su trabajo alcanzó una importancia decisiva durante la Operación Fortitude. La campaña de desinformación pretendía convencer a Hitler y a sus colaboradores de que el desembarco principal aliado se produciría en el estrecho de Calais, no en Normandía. El plan presentaba la operación de Normandía como una maniobra secundaria destinada a distraer a las fuerzas alemanas mientras el verdadero ataque se preparaba más al norte.

La distancia entre Calais y Normandía era de unos 249 kilómetros, pero el engaño estratégico tuvo consecuencias enormes. Los informes atribuidos a la red de Garbo reforzaron la idea de que las tropas aliadas que habían desembarcado en Normandía no constituían la invasión principal. Hitler conservó durante un tiempo importantes unidades militares cerca de Calais, esperando un segundo desembarco que nunca se produjo.

Incluso después del inicio de la invasión, el dirigente alemán siguió creyendo que Normandía era solo una distracción. Cuando finalmente comprendió la dimensión del engaño, la Operación Overlord ya había logrado consolidarse y las fuerzas aliadas avanzaban hacia el interior. El retraso en movilizar las divisiones acorazadas alemanas redujo considerablemente su capacidad para alterar el resultado de la campaña.

La importancia de Pujol no se debió a una acción aislada, sino a la continuidad de sus mensajes y a la coherencia de la red que había inventado. Su aportación permitió que otras operaciones de desinformación parecieran respaldadas por una fuente independiente y constante. En el Imperial War Museum de Londres se conserva documentación relacionada con su actividad, incluidos materiales que fueron desclasificados con el paso del tiempo.

Reconocimientos de ambos bandos

La singularidad de Garbo también quedó reflejada en las condecoraciones que recibió. En 1944 fue distinguido por Alemania con la Cruz de Hierro, como reconocimiento a los servicios que los alemanes creían que había prestado a su causa. Ese mismo año, el Reino Unido le concedió la Orden del Imperio Británico. De este modo, se convirtió en una de las pocas personas condecoradas oficialmente por los dos bandos enfrentados.

Una nueva vida tras la guerra

Con el final de la Segunda Guerra Mundial, Pujol temió que antiguos nazis descubrieran su verdadera actuación y buscaran vengarse. El MI5 lo ayudó a desaparecer. Viajó a Angola y en 1949 se difundió la noticia falsa de que había muerto de malaria. La maniobra fue tan eficaz que durante años se le consideró fallecido, incluso dentro de los servicios secretos británicos.

Pujol había acumulado una cantidad considerable de dinero gracias a los pagos recibidos durante la guerra, especialmente de los alemanes. Después se estableció en Venezuela, donde llevó una existencia discreta. Pasó un tiempo en Lagunillas y desarrolló una especial relación con Choroní, localidad costera del estado Aragua. Allí intentó ganarse la vida mediante una librería, una tienda de regalos y un cine, aunque los negocios no prosperaron y terminó perdiendo buena parte de sus recursos.

Antes de desaparecer había terminado su primer matrimonio. Más tarde se casó en Maracay con Carmen Cilia. La pareja tuvo dos hijos, Carlos Miguel y Juan Carlos, además de una hija llamada María Elena, que murió en 1975, cuando tenía veintidós años. Durante mucho tiempo, los hijos de su primer matrimonio pensaron que había muerto, mientras que su nueva familia venezolana desconocía la dimensión real de su pasado.

En el ámbito doméstico, Pujol hacía comentarios humorísticos sobre la posibilidad de haber sido espía. Solo Carmen Cilia conocía toda la verdad. Esa reserva prolongada muestra hasta qué punto mantuvo la disciplina del secreto incluso después de que la guerra hubiera terminado y de que su actividad dejara de tener una utilidad operativa.

El descubrimiento de su supervivencia

En 1984 se trasladó, junto con uno de sus hijos, a la vivienda de Carlos Miguel en la Urbanización La Trinidad de Caracas. Por esas fechas, el escritor británico Nigel West comenzó a investigar su historia. La muerte de Pujol le parecía demasiado novelesca y West sospechó que el antiguo agente podía continuar vivo. Su búsqueda acabó dando resultado y permitió localizarlo.

La reaparición pública de Pujol condujo a una serie de homenajes. Viajó a Inglaterra, donde volvió a encontrarse con antiguos compañeros del MI5, y fue recibido por el duque de Edimburgo, esposo de la reina Isabel II. También recorrió varios países europeos y apareció en medios de comunicación. En Barcelona se reunió con los hijos de su primer matrimonio, quienes hasta entonces habían creído que su padre había fallecido.

Joan Pujol García murió en Caracas el 10 de octubre de 1988. Sus restos fueron enterrados en Choroní, el lugar venezolano al que se había sentido especialmente unido y que se encuentra cerca del Parque nacional Henri Pittier. Su vida quedó así vinculada a Barcelona, escenario de sus primeros años, y a Venezuela, donde pasó la etapa final de su existencia.

Presencia en el cine y la investigación histórica

La trayectoria de Pujol ha sido objeto de documentales y trabajos de divulgación. El documental Hitler, Garbo... y Araceli, producido por Lugopress / Cora, aborda la participación de Araceli González, su primera esposa, en las actividades relacionadas con la labor de Garbo.

  • Garbo, el hombre que salvó el mundo, documental dirigido por Edmon Roch, reconstruye la historia mediante entrevistas, imágenes de archivo y fragmentos cinematográficos. La película recibió el Giraldillo de Oro al mejor documental en el Festival de Cine Europeo de Sevilla y obtuvo el premio Goya a la mejor película documental de 2009.
  • La obra fue presentada en distintos festivales internacionales, entre ellos los de Roma, Ámsterdam y Sevilla. Su estreno comercial en las salas españolas tuvo lugar el 4 de diciembre de 2009.

La figura de Garbo continúa despertando interés porque reúne espionaje, propaganda, identidades inventadas y una operación militar de enorme trascendencia. Su éxito dependió tanto de la imaginación para crear una red inexistente como de la precisión necesaria para mantenerla en funcionamiento. Gracias a esa combinación, Pujol logró engañar a la inteligencia alemana y convertirse en uno de los agentes dobles más destacados de la Segunda Guerra Mundial.