Lazzaro Spallanzani
| Nombre completo | Lazzaro Spallanzani |
|---|---|
| Nombre nativo | Lazzaro Spallanzani |
| Descripción | Monje y biólogo italiano |
| Fecha de nacimiento | 12-01-1729 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 12-02-1799 |
| Ocupaciones | físico, naturalista, profesor universitario, entomólogo, botánico |
| Grupos | Royal Society, Real Academia de las Ciencias de Suecia, Academia Prusiana de las Ciencias, Academia Alemana de las Ciencias Naturales Leopoldina, Accademia Nazionale delle Scienze detta dei XL, Academia de Ciencias de Turín, Academia de Ciencias de Gotinga |
| Idiomas | italiano |
| Hermanos | Marianna Spallanzani |
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Lazzaro Spallanzani nació en Scandiano, en la provincia de Reggio Emilia, el 10 de enero de 1729, y cerró su ciclo en Pavía el 12 de febrero de 1799. Fue un naturalista y sacerdote católico cuyo magisterio abarcó la física y la matemática en la Universidad de Reggio Emilia a partir de 1757, y cuyo interés se expandió posteriormente a la lógica, al griego y a la metafísica en Módena. También dejó a la historia un legado como director del Museo de Historia Natural de Pavía.
Lazzaro Spallanzani nació en Scandiano, en la provincia de Reggio Emilia, el 10 de enero de 1729, y cerró su ciclo en Pavía el 12 de febrero de 1799. Fue un naturalista y sacerdote católico cuyo magisterio abarcó la física y la matemática en la Universidad de Reggio Emilia a partir de 1757, y cuyo interés se expandió posteriormente a la lógica, al griego y a la metafísica en Módena. También dejó a la historia un legado como director del Museo de Historia Natural de Pavía.
Generación espontánea
El estudio de la vida y su origen ocupó un lugar central en su trayectoria científica, aun cuando la sociedad de su época debatía si la vida podía brotar de la materia inerte. Spallanzani se propuso verificar críticamente estas ideas tomando como referencia las experiencias previas de Francesco Redi y otras investigaciones contemporáneas. Sus pruebas buscaron aclarar si el fenómeno de la vida podía afirmarse sin la intervención de principios preexistentes, y así cuestionaron la visión popular de la generación espontánea.
En el marco de estos experimentos, llevó a cabo ensayos para contrastar las conclusiones de John Turberville Needham, quien sostenía que ciertos caldos, al ser calentados y luego recerrados, mostraban microorganismos que aparecían tras abrirse. Spallanzani mostró que al someter los caldos a un tratamiento más prolongado de calentamiento y al sellarlos con mayor rigor, no surgían microorganismos cuando estaban herméticamente cerrados. Este trabajo lo convirtió en una figura clave en la defensa de la idea de que la vida no surge de forma espontánea en ambientes cerrados.
La controversia entre Needham y Spallanzani fue encendida y prolongada; el primero argumentaba que el calor destruía un “espíritu vital” y que la vida podría aparecer nuevamente al abrir los recipientes, mientras que el italiano insistía en que lo único que desaparecía era la espora bacteriana. A pesar de las disputas, el debate impulsó una reflexión más precisa sobre las condiciones necesarias para la generación de microorganismos y la crítica a afirmaciones sin respaldo empírico.
La fecundación
Entre las líneas de investigación que exploró, la fecundación ocupó un lugar destacado, ya que buscaba esclarecer los mecanismos de reproducción en distintos animales y desentrañar ideas preformistas. Sus pruebas iniciales se centraron en las ranas, examinando si el desarrollo podía ocurrir fuera del útero o si era necesario un contacto con el semen para la embriogénesis. Los resultados partían de observar el desarrollo embrionario desde etapas tempranas hasta la formación de larvas, señalando un proceso externo a la madre que permitía la reproducción.
En una fase siguiente, Spallanzani empleó huevos vírgenes de las mismas anfibias y los expuso al líquido seminal, logrando la fecundación de los embriones. Monitorizó con detalle las etapas posteriores al encuentro entre gametos, desde la fecundación hasta el nacimiento de las crías. Este set de experimentos es considerado uno de los primeros enfoques experimentales sobre la inseminación artificial y su capacidad para evidenciar la importancia del espermatozoide en la fecundación.
En paralelo, llevó a cabo un ensayo de inseminación en cánidos, introduciendo espermatozoides en una hembra y constatando la gestación resultante. Aunque existen debates sobre la documentación de estos hechos, su indagación dejó constancia de la relevancia de la unión de gametos para la reproducción y abrió vías para futuras investigaciones en biología reproductiva.
La digestión humana
Un eje más de su curiosidad fue la digestión, tema en el que buscó entender las similitudes entre la fisiología humana y la de otros seres vivos. Para este fin, se sometió a sí mismo a pruebas de digestión, buscando respuestas sobre si la descomposición de los alimentos obedecía a procesos mecánicos o químicos. En un experimento extremo, ingirió un saco que contenía pan amasado para observar su pasaje intestinal y el estado del material al salir, concluyendo que la digestión implica transformaciones químicas más que simples descomposiciones mecánicas.
Posteriormente, probó otros métodos, tragando objetos de prueba como esferas de madera y recipientes con porciones de alimento cerradas con tela, intentando observar el comportamiento de los materiales y su expulsión. Aunque la experiencia resultó para él una mezcla de fascinación y aversión, aportó evidencia para sostener una visión más compleja de la digestión que desafió interpretaciones mecánicas simplistas.
Sus hallazgos provocaron respuestas críticas de contemporáneos como un cirujano inglés, que discutía la temperatura de las reacciones digestivas y defendía la noción de una digestión sostenida por jugos estomacales. También recibió observaciones de Voltaire, quien cuestionó algunos enfoques, sin que ello arredrase el espíritu investigador de Spallanzani, que persistió en explorar estos procesos con escrutinio y curiosidad constante.
Ecolocalización de murciélagos
La exploración de la percepción animal llevó a Spallanzani a estudiar la navegación de los mamíferos en la oscuridad. En particular, se interesó por las capacidades de los murciélagos, animales para los que la visión no es la única guía de movimiento. Sus observaciones iniciales apuntaban a contrastar la idea de que la vista dominante era la única estrategia para orientarse, frente a otros candidatos sensoriales que podrían intervenir en la orientación nocturna.
Para probar la hipótesis de la ecolocalización, llevó a cabo un conjunto de experiencias en las que capturó murciélagos en entornos urbanos y los sometió a condiciones que permitieron evaluar su capacidad de regresar a un hogar conocido. Al relajar los sentidos del oído, estos animales mostraron pérdidas de orientación, mientras que cuando se preservaba la audición, podían encontrar su camino con sorprendente precisión. Estos hallazgos llevaron a la conclusión de que los murciélagos emplean señales sonoras para navegar en completa oscuridad.
Con el paso del tiempo, se realizaron estudios más precisos con máquinas y técnicas modernas, que confirmaron la intuición de Spallanzani. Su línea de trabajo sentó las bases para entender la ecolocalización como un sistema sensorial complejo y específico de estos mamíferos, incluso cuando la visión es mínima o nula. A la luz de sus experimentos, la reputación de Spallanzani se afianzó como pionero en el campo de la biología sensorial, capaz de plantear hipótesis audaces y someterlas a prueba empírica.
Estudios sobre volcanes
Además de sus indagaciones sobre la vida y la fisiología, Spallanzani adaptó su curiosidad a la geografía de su región. Sus expediciones incluyeron viajes orientados a comprender fenómenos naturales de gran envergadura, entre ellos la actividad volcánica. En estas observaciones, se documentó su interés por la dinámica de los volcanes y su comportamiento en el Mediterráneo, circunstancias que le ofrecieron una visión más amplia de la interacción entre la geología y la biología en el mundo natural. Uno de los destinos que visitó fue elEtna, donde registró aspectos de su naturaleza y de su paisaje para ampliar la comprensión de la naturaleza en diversas escalas.
Años de apogeo y muerte
A lo largo de su madurez científica, Spallanzani recibió múltiples invitaciones para ocupar cátedras en distintas universidades europeas. Su trayectoria culminó en Pavía, donde asumió la cátedra de historia natural y asumió la función de conservador del museo que llevaba su nombre. Bajo su dirección, se intensificaron las expediciones para completar las colecciones botánicas, zoológicas y minerales del recinto museístico, impulsando el crecimiento de una biblioteca y un acervo natural que se convertirían en referencia para generaciones futuras.
El 11 de febrero de 1799, el legado de Spallanzani se hizo más silencioso: falleció en Pavía, a causa de una apoplejía. Su muerte marcó el cierre de una etapa que dejó una impronta indeleble en la biología y la ciencia experimental. Aunque algunas de sus afirmaciones fueron luego revisadas o refinadas por contemporáneos como Louis Pasteur, su labor inauguró vías metodológicas y conceptuales que continúan influyendo en la biología moderna.
Obra
- Chimico esame degli esperimenti del sig. (1796). Obra que recoge una porción de su experiencia y método para evaluar experimentos químicos y biológicos.
- Viaggi alle due Sicilie ed in alcune parti dell'Appennino (1792). Sección de sus escritos de viajes y observaciones sobre la naturaleza y la geografía de regiones italianas.
- Dissertazioni di fisica animale e vegetale (1780). Compendio de reflexiones sobre física aplicadas a organismos animales y vegetales.