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Lee Trevino

Nombre completo Lee Trevino
Descripción Golfista estadounidense
Fecha de nacimiento 01-12-1939
Lugar de nacimiento
Nacionalidad Estados Unidos
Ocupaciones golfista
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Conocido mundialmente como Lee Buck Trevino, este golfista estadounidense dejó una huella imborrable en la historia del deporte. Nacido en Dallas, Texas, el 1 de diciembre de 1939, su origen mexicano‑estadounidense marcó un camino de superación que lo llevó desde la humildad hasta convertirse en figura clave del golf profesional. Su vida fue una mezcla de esfuerzo cotidiano, disciplina deportiva y un carisma que rompió moldes en varias épocas del juego.

Lee Trevino — Imagen principal

Conocido mundialmente como Lee Buck Trevino, este golfista estadounidense dejó una huella imborrable en la historia del deporte. Nacido en Dallas, Texas, el 1 de diciembre de 1939, su origen mexicano‑estadounidense marcó un camino de superación que lo llevó desde la humildad hasta convertirse en figura clave del golf profesional. Su vida fue una mezcla de esfuerzo cotidiano, disciplina deportiva y un carisma que rompió moldes en varias épocas del juego.

Primeros años

Trevino nació en la ciudad de Garland, en el estado de Texas, dentro de una familia de raíces mexicanas. Su crianza estuvo a cargo de su madre, Juanita Trevino, y de su abuelo, Joe Trevino, quien trabajaba como sepulturero. Nunca conoció a su padre, Joseph Trevino, que se fue cuando él era pequeño. En su infancia, las tareas y el esfuerzo estuvieron presentes a diario, y el dinero era escaso. A los 5 años ya colaboraba trabajando en los campos de algodón para ayudar a su familia, una experiencia que le dejó lecciones de esfuerzo y resistencia que lo acompañarían por años.

Trevino descubrió el golf gracias a su tío, quien le obsequió algunas pelotas y un palo viejo. Pronto se convirtió en un asiduo visitante de los clubes cercanos, practicando de forma autodidacta. Empezó como caddie en el Dallas Athletic Club y, con el tiempo, pasó a hacerlo de forma remunerada. A los 14 años dejó la escuela para entrar a la vida laboral y aportar al sustento familiar; ganaba alrededor de 30 dólares por semana haciendo de caddie y limpiabotas, mientras aprovechaba las oportunidades de practicar en tres hoyos cercanos a su vivienda. En esas calles polvorientas, bajo condiciones ventosas y una hierba escasa, Trevino forjó un swing compacto y único que pronto destacaría entre la multitud.

Con la experiencia de las horas de práctica en terreno duro, Treviño desarrolló un golpe característico y muy preciso, capaz de generar efectos de abanico que abrían la trayectoria de la bola. Su técnica, influida por las circunstancias, le dio una variante de golpeo que muchos describirían como poco ortodoxa, pero con un efecto notable. El control de un fade muy marcado se convirtió en una de sus señas de identidad, y este repertorio variado de golpes le permitió adentrarse en el mundo del golf profesional con una perspectiva distinta a la de sus contemporáneos.

Cuando alcanzó la mayoría de edad, Trevino decidió alistarse en las Fuerzas Armadas. En diciembre de 1956, se enroló en el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, donde desempeñó funciones de ametrallador durante cuatro años y terminó su servicio como cabo de la 3.ª División de Marines en diciembre de 1960. Durante su tiempo de servicio, encontró momentos para jugar al golf junto a oficiales y compitió en torneos militares en Asia, enfrentándose a jugadores que, como Orville Moody, también perseguían un futuro en el PGA Tour. Su experiencia en la Marina reforzó su carácter y su perseverancia, dos cualidades que serían decisivas en su trayectoria posterior.

Segunda etapa

Tras terminar su misión en la Infantería de Marina, Treviño se estableció como profesional en un club de golf de El Paso, Texas, donde combinó su labor con partidas informales de apuestas y desafíos cara a cara para incrementar sus ingresos. Su salto a la competencia profesional comenzó a tomar forma en 1966, cuando consiguió su primera clasificación para el Abierto de Estados Unidos, logró pasar el corte y terminó en la posición 54, con premios por 600 dólares. La oportunidad se repetía un año después, y en 1967 logró un notable desempeño: marcó 283 golpes, empató el quinto lugar y, a pesar de ir ocho golpes por detrás de Jack Nicklaus en aquel momento, dejó claro su talento. Su desempeño le trajo una exención para el resto de la temporada en el PGA Tour y una recompensa de 6.000 dólares, con lo que escaló a la quinta posición en la lista de ganancias de esa edición.

En su segundo año en el circuito, Trevino dio un salto de calidad al ganar el Abierto de Estados Unidos en el famoso campo Oak Hill, en Rochester, Nueva York, con una ventaja de cuatro golpes sobre el defensor del título. Este triunfo consolidó su ascenso y lo convirtió en una de las grandes revelaciones del golf de aquella época. Su palmarés en el PGA Tour continuó con una trayectoria ascendente: acumuló 29 victorias a lo largo de su carrera, entre las que destacan seis majors. A comienzos de la década de 1970, Trevino emergió como el principal rival de Jack Nicklaus, consolidándose como una de las figuras más consistentes y exitosas del circuito.

La década de 1970 fue, sin duda, su periodo de mayor éxito. En 1970 se llevó la corona de la lista de ganancias y, durante 1971 y 1972, sumó seis victorias en 1971 y cuatro en 1972. En el verano de 1971 vivió una racha impresionante de triunfos: venció a Nicklaus en un desempate de 18 hoyos para conquistar el Abierto de Estados Unidos, dos semanas después se llevó el Abierto de Canadá, y la semana siguiente se coronó en el Open Championship, convirtiéndose en el primer jugador en lograr esos tres títulos en un mismo año. Este logro histórico le valió reconocimientos como el cinturón Hickok y la distinción de Deportista del Año por Sports Illustrated, además de ser nombrado Atleta del Año en el ámbito deportivo por ABC.

En 1972, en el campo de Muirfield, Escocia, Trevino defendió con éxito su título en el Open Championship, convirtiéndose en el primer campeón en lograrlo desde Arnold Palmer en 1962. Su tercera ronda fue especialmente destacada, con una serie de cinco birdies consecutivos entre los hoyos 14 y 18, un espectacular approach desde un bunker en el 16 y un chip de 30 pies que dejó la tarjeta con 66. En la ronda final, se mantuvo en la lucha por la cima hasta el final, gracias a un par clave en el 17 desde el fondo del green. En el 18, paró para sellar su victoria por un golpe sobre Nicklaus, mientras Jacklin quedó tercero. Aquel año Trevino consiguió embocar varios golpes desde fuera del green, una muestra de su confianza y destreza.

La década de los setenta también dejó otras grandes actuaciones, como su triunfo en el Greater New Orleans Open de 1974, donde logró vencer sin bogeys, una hazaña rara en el PGA Tour. En el PGA Championship, Trevino añadió dos coronas más a su palmarés, ganando una vez más a Nicklaus en 1974 y repitiendo la victoria en 1984, consolidando su papel como uno de los grandes de la era.

En el plano físico, una lesión en la espalda marcó un periodo de altibajos. En 1975, mientras disputaba el Western Open cerca de Chicago, una descarga eléctrica le alcanzó y sufrió daños en la columna. A pesar de la cirugía para retirar un disco dañado, los problemas de espalda continuaron afectando su rendimiento durante años. Aun así, Trevino ocupó un puesto destacado en el ranking global a principios de la década de 1980, manteniendo una regularidad que lo convirtió en referente, incluso cuando el juego de la élite evolucionaba hacia nuevas dinámicas.

En 1980, Trevino estaba entre los líderes mundiales del golf, y terminó la temporada con tres victorias en el PGA Tour. Ese mismo año, terminó segundo en el Open Championship, cediendo ante Tom Watson, pero demostrando que su calidad seguía intacta. A los 44 años, dio un golpe de autoridad al conquistar su sexto y último major, el PGA Championship de 1984, con una puntuación de 273, 15 golpes bajo para convertirse en el primer jugador en completar las cuatro rondas por debajo de 70 en ese torneo. En 1985, intentó convertirse en el primer bicampeón consecutivo desde Denny Shute en 1937, pero terminó como subcampeón, cerrando un capítulo crucial de su carrera.

Durante la primera mitad de la década de los ochenta, Trevino ocupó posiciones prominentes en la lista de ganancias del PGA Tour, quedando solo por detrás de Nicklaus. Entre 1968 y 1981, mantuvo una racha de victorias al menos una vez cada temporada, una constancia que pocos pueden igualar. Además de sus logros en el circuito, acumuló más de 20 triunfos internacionales y no oficiales, y fue una de las figuras que impulsó el éxito temprano del Senior PGA Tour (hoy PGA Tour Champions). Sus 29 victorias en la categoría senior, junto con cuatro majors en esa etapa, resaltan su capacidad de adaptación y su longevidad competitiva, encabezando, en los años 1990, la lista de ganadores senior.\n

La proyección internacional de Trevino fue amplia: disputó torneos en el Australia Tour, donde terminó subcampeón en el Dunlop International y luego ganó el Chrysler Classic en 1973. En Asia, dejó huellas en la escena golfística al triunfar en el Casio World Open de 1981. En Europa, cosechó victorias en torneos con historia como el Open Championship de 1971 y 1972, y participó en ediciones del World Match Play de Piccadilly. Sus triunfos finales en el continente europeo incluyeron el Benson & Hedges International Open de 1978 y el Dunhill British Masters de 1985, consolidando una trayectoria que se extendió más allá de América. En el registro de la historia, su figura se distingue por haber dejado una huella profunda en las décadas de los setenta y ochenta, cuando el golf mundial experimentaba una transformación importante.

Torneo de Maestros

En el Torneo de Maestros de 1989, Trevino, con 49 años, inició el evento tomando la delantera tras firmar una tarjeta de 67, cinco bajo par y sin cometer bogeys. Esa primera jornada lo convirtió en el líder de un grupo selecto y demostró que, a esa edad, todavía podía competir al más alto nivel. A lo largo de su paso por Augusta, siguió dejando constancia de su capacidad para adaptarse a un recorrido exigente y, a pesar de sus años, dejó una impresión duradera en una de las competiciones más emblemáticas del deporte. No obstante, su relación con el Masters estuvo marcada por un episodio de boicot que dejó huella en su memoria personal.

Antes de aquel torneo, Trevino ya había mostrado una marcada reticencia hacia Augusta National; décadas atrás había manifestado su incomodidad con el ambiente del club y el estilo de juego que el campo parecía favorecer. En 1969 había declarado que no iba a volver a competir allí, y en 1970, 1971 y 1974 dejó de aceptar invitaciones. En un episodio relevante, en 1972 decidió guardar sus pertenencias en el coche en lugar de usar el vestuario oficial, un acto que reflejaba su rechazo al protocolo institucional. Posteriormente, Trevino reconoció que aquel boicot fue uno de los errores que atribuyó a su carrera y que Augusta National representaba, para él, un “milagro” en la historia del golf incluso si el entorno no encajaba con su estilo de juego. Aun así, su mejor resultado en el Masters quedó en un empate en el décimo puesto, logrado en 1975 y 1985, dejando constancia de su capacidad para rendir en un escenario tan exigente cuando las circunstancias eran propicias.

Palmarés en los grandes campeonatos

En la historia de los grandes torneos masculinos, el perfil de Trevino se resume en múltiples victorias y consistencia. Sus triunfos en los majors comprenden las siguientes coronas:

  • Torneo de Maestros de la PGA: campeón en 1975 y en 1985.
  • Campeonato de la PGA: vencedor en 1974 y en 1984.
  • Abierto de Estados Unidos: vencedor en 1968 y en 1971.
  • Abierto Británico de Golf: ganador en 1971 y en 1972.

Distinciones y honores

  • Fue el primer golfista en completar las cuatro rondas por debajo de par en un Abierto de Estados Unidos, logrando un 69-68-69-69 en Oak Hill durante 1968.
  • Una calle principal en El Paso recibió su nombre: Lee Trevino Drive; en nociones similares, también se recordó su figura con avenidas en Río Rancho y Belén (Nuevo México).
  • Junto a Tiger Woods, es uno de los dos únicos golfistas que triunfaron en los tres torneos más antiguos del PGA Tour en un mismo año: el Open Championship (1860), el Abierto de Estados Unidos (1895) y el Abierto de Canadá (1904). Trevino logró esa hazaña en 1971, y Woods repitió la hazaña en 2000.
  • Participó en seis ediciones de la Ryder Cup (1969, 1971, 1973, 1975, 1979 y 1981) y cumplió el rol de capitán en 1985, dejando constancia de su liderazgo y su capacidad para inspirar a otros.
  • Ganó el Torrence de Vardon al promedio de puntuación más bajo en cinco ocasiones: 1970, 1971, 1972, 1974 y 1980.
  • Estableció numerosas becas y fundaciones para apoyar a la comunidad mexicano‑americana, extendiendo su legado fuera de la cancha.
  • Fue admitido en el Salón de la Fama del Golf en 1981, como reconocimiento a su impacto duradero en el deporte.
  • En 2000, la publicación Golf Digest lo situó como el decimocuarto mejor golfista de todos los tiempos, una valoración que subraya su influencia histórica.

Sentido del humor

A lo largo de su trayectoria, Trevino fue descrito como una persona de trato directo y afable, con un sentido del humor tan marcado como su juego. En ocasiones, sus propias palabras se convirtieron en anécdotas que los periodistas repetían con afecto. En una de las historias de su juventud, comentó que, tras alcanzar la victoria en 1968, los chistes que contaba en el circuito comenzaron a provocar risas genuinas entre sus compañeros y público, contrastando con la escena de 1967, cuando las bromas no tuvieron la misma recepción.

Durante el desempate del Abierto de Estados Unidos de 1971, protagonizó una escena que quedó para la historia: sacó una serpiente de goma que su hija había escondido en su bolsa y la lanzó hacia Jack Nicklaus, quien admitió luego que le habría pedido que lo hiciera para verlo. Trevino respondió con la típica picardía que lo caracterizaba y terminó el día con un 68, derrotando a Nicklaus por tres golpes. Este episodio se recuerda como un ejemplo de su actitud juguetóna y su capacidad para descomprimir la presión de la competencia.

En otro momento de su carrera, el cáustico periodista inglés Tony Jacklin, quien compartía hoyo con Trevino, recibió la frase: “Hoy no quiero hablar; tú sí.” A lo que Trevino respondió con una réplica igualmente inolvidable: “No quiero que hables; solo escucha.” Esas frases reflejan el registro de su humor, que equilibraba la seriedad competitiva con una actitud lúdica ante la rivalidad y la presión de las grandes pruebas.

Treviño también hizo una breve incursión en la gran pantalla con una aparición en la comedia Happy Gilmore, aportando una anécdota adicional a su amplia carrera. En una de las historias que más se repiten, tras recibir un rayo durante el Western Open de 1975, un periodista le preguntó qué haría si la lluvia volviera a interrumpir un torneo. Respondió que sacaría su hierro 1 y lo apuntaría al cielo, asegurando que “ni siquiera Dios puede pegarle a un hierro 1”. Más tarde, en una entrevista, añadió que quizá había provocado esa situación porque se lo merecía, recordando el hecho de haber pedido un retraso para entretener a la multitud.

Con una envergadura que iba más allá de las cifras, Trevino dejó claro que no hay obstáculo que lo asuste: “He sido golpeado por un rayo, he servido en el Cuerpo de Marines durante cuatro años, he viajado por el mundo y he visto de todo; nada me asusta salvo mi esposa.” Estas palabras resumen la mezcla de valentía, humor y autodominio que definió su carácter dentro y fuera de las canchas.

Imágenes de Lee Trevino