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Margarita Nelken

Nombre completo Margarita María Teresa Lea Nelken y Mansberger
Nombre nativo Margarita María Teresa Lea Nelken y Mansberger
Descripción Escritora, crítica de arte y política feminista española
Fecha de nacimiento 05-07-1894
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 08-03-1968
Nacionalidad España
Ocupaciones escritor, crítico de arte, político, traductor
Grupos Lyceum Club Femenino, World Committee of Women Against War and Fascism
Idiomas español, francés, alemán, inglés
HermanosMagda Donato
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Margarita Nelken Mansberger nació en el corazón de Madrid el 5 de julio de 1894 y falleció en la Ciudad de México el 8 de marzo de 1968. Su vida se desenvuelve entre la creación literaria, la crítica de arte y un activismo feminista que cruzó las fronteras de España. Integrante del PSOE y diputada en tres convocatorias de la Segunda República, su trayectoria política se torció a finales de 1936 cuando ingresó en el Partido Comunista, del cual fue expulsada seis años después. Alcanzó el exilio en México, donde continuó dejando huella como autora y crítica hasta su muerte.

Margarita Nelken — Imagen principal
Firma de Margarita Nelken

Margarita Nelken Mansberger nació en el corazón de Madrid el 5 de julio de 1894 y falleció en la Ciudad de México el 8 de marzo de 1968. Su vida se desenvuelve entre la creación literaria, la crítica de arte y un activismo feminista que cruzó las fronteras de España. Integrante del PSOE y diputada en tres convocatorias de la Segunda República, su trayectoria política se torció a finales de 1936 cuando ingresó en el Partido Comunista, del cual fue expulsada seis años después. Alcanzó el exilio en México, donde continuó dejando huella como autora y crítica hasta su muerte.

Biografía

Primeros años

Procedente de una familia de orígenes mixtos, con una madre francesa y un padre joyero de origen español, Margarita creció en un entorno cultural que abrazaba las artes y la lectura. Sus antepasados participaban de una tradición de oficio y migración; su abuelo materno llegó a Madrid para ejercer como relojero en el entorno del Palacio Real y mantuvo un comercio de joyería cerca de la Puerta del Sol. En esa atmósfera, la joven Nelken desarrolló desde temprano una curiosidad notable por la pintura, la literatura y la música, lo que se reflejó en su educación esmerada y en una sensibilidad que trascendía los cánones de su época.

Con una formación amplia para su tiempo, mostró una inteligencia viva y una facilidad para los idiomas que le permitió cultivar amistades y vínculos con figuras del mundo de las letras y las artes. A los quince años ya había escrito para una reconocida revista de arte de Londres, redactando un análisis de los frescos de Goya en la Ermita de San Antonio de la Florida. Este primer ensayo evidenciaba una capacidad crítica poco común y una visión que miraba más allá de su generación. fue hermana mayor de Magda Donato, conocida escritora y actriz que también buscó refugio en México al concluir la guerra civil española.

Desde joven se acercó a las ideas de transformación social, y ese compromiso acabaría orientando su vida. Sus conocimientos lingüísticos—francés y alemán—le facilitaron nutrirse de corrientes culturales diversas, lo que marcó su estilo crítico y su vocación de publicista y divulgadora cultural. En este periodo se empezó a perfilar una trayectoria que combinaría la investigación social con una ética del compromiso público, un cruce entre pensamiento y acción que definiría gran parte de su militancia futura.

Segunda República

En las primeras semanas de 1931, Margarita se incorporó al PSOE y llevó su voz a las candidaturas vinculadas a la Agrupación Socialista de Badajoz. Fue elegida en la contienda de octubre de ese año y volvió a obtener un escaño en 1933 y, nuevamente, en febrero de 1936. Fue, en ese periodo, la única mujer que consiguió tres actas parlamentarias en la historia de la Segunda República. Su matrimonio con Martín de Paul, padre de su hijo Santiago y cónsul de la República en Ámsterdam durante el conflicto, la situaba en un lugar central dentro de una esfera en la que la oratoria y la defensa de las clases trabajadoras jugaron un papel decisivo. Su popularidad entre las comunidades rurales respondía a una defensa firme de las masas campesinas y a una energía oratoria que no dejaba indiferente a nadie.

En ese tiempo, su postura frente al sufragio femenino fue objeto de controversia. Se opuso a la concesión del voto femenino en 1931, compartiendo con otros dirigentes y juristas de la época la preocupación de que abrir la urna a la mujer pudiera fortalecer posturas conservadoras. Esta posición se inscribe en un debate más amplio sobre el papel de la mujer en la esfera política, un tema que suscitaba intensos debates entre diputados y analistas de entonces. En las elecciones municipales de 1933, cuando se votaba por primera vez con la participación de la mujer, la coalición de gobierno obtuvo un apoyo mayoritario entre los votantes, y el PSOE fue uno de los actores relevantes en esa votación.

Durante la década de la década de los años treinta, Nelken mantuvo una mirada crítica sobre la evolución del conflicto y sobre los resortes de poder que marcaban la vida pública. Fue especialmente severa en sus críticas a las actuaciones de la Guardia Civil y a las posiciones de los grandes propietarios, y su voz resonó con claridad en los debates sobre la dirección de la revolución social que se vivía en aquel entonces. En los años previos a 1934, su accionar político y su crítica pública la situaron en el ojo del huracán de la época, y un episodio particularmente significativo fue la Revolución de Asturias de 1934, que marcó un giro importante en la percepción de la seguridad interna y la respuesta del estado frente a los movimientos populares.

Con respecto a su trayectoria parlamentaria, cabe señalar que en los meses de crisis y confrontación que se vivieron en la época, Nelken fue objeto de procesos y de debates intensos. Tras los sucesos de Castilblanco y otros episodios de confrontación agraria, se discutió su responsabilidad política y, tras la revuelta de Asturias, sus posiciones se volvieron más polémicas entre los socialistas que se movían entre líneas reformistas y líneas más combativas. Su visión comprometida con la justicia social la llevó a defender una ampliación de derechos sociales y a sostener que la acción política debía ir acompañada de una actitud de denuncia frente a las violaciones de derechos fundamentales.

En este periodo, su criterio sobre el marco institucional se distanció de algunas corrientes moderadas y se aproximó a posturas que, en clave de época, buscaban una restructuración profunda del sistema político. Sus ideas de base se articulaban en torno a un socialismo que debía, a su juicio, superar las recetas clásicas para abrazar una revolución que unificara a las distintas tendencias obreras y populares bajo una misma bandera. En sus palabras, las expectativas de cambio requerían una acción decidida, unificando fuerzas políticas para reforzar la defensa de los derechos laborales, de la mujer y de los sectores más vulnerables de la sociedad.

En la década de 1930, la participación de Nelken en las actividades públicas se complementó con su labor intelectual. Escribió y difundió ideas que, a veces, chocaban con las corrientes dominantes, pero que respondían a una necesidad de ampliar la cultura política y la educación cívica. Sus textos sobre la mujer y su papel en la vida social formaban parte de un esfuerzo por situar el análisis de género en el corazón del debate político, con una perspectiva que combinaba la crítica social con una insistencia en la emancipación de las mujeres. Estas aportaciones quedaron grabadas en su repertorio de publicaciones y contribuyeron a la consolidación de una tradición feminista en el marco republicano.

Además de su labor en el Parlamento, su presencia pública se hizo notar en foros literarios y culturales. Su interés por la crítica de arte y la divulgación de la cultura se mantuvo constante, alimentando un puente entre la actividad política y la vida intelectual. En esa intersección, Nelken descubrió una vocación de educadora política, una figura que apostaba por la educación como herramienta para la movilización social y para la construcción de una ciudadanía más informada y participativa.

Guerra Civil

Con el estallido de la Guerra Civil, Margarita no dejó de escribir ni de trabajar en la prensa comprometida con la defensa de la República. Colaboró de forma regular con Claridad, un periódico ligado a la corriente caballerista del PSOE, desde donde denunciaba la presencia de agentes traidores y de simpatizantes de la conspiración en la capital y en otras regiones. Sus editoriales o columnas destacaban la necesidad de endurecer las medidas contra las amenazas internas y la defensa de Madrid ante las fuerzas adversarias. Asimismo, su crítica se extendió a las fuerzas de seguridad y a los propietarios agrarios que, a su juicio, ponían en riesgo la cohesión social y la dignidad de las clases populares.

En términos historiográficos, existen debates sobre su papel en la época. Algunos analistas señalan que habría ayudado a ocultar operaciones de represión o a gestionar ciertos hechos violentos, mientras otros destacan su compromiso con la defensa de la gente trabajadora y la denuncia de abusos. Sus memorias y testimonios de la época han sido objeto de interpretaciones diversas, pero lo que permanece claro es su intensa participación en la vida pública durante un periodo de extraordinaria complejidad para España.

Durante ese periodo bélico, Nelken viajó por escenarios del Frente y del frente interior, aportando su experiencia de organizadora y su capacidad de articular alianzas entre distintas corrientes antifascistas. Participó en la organización de colectivos femeninos que buscaban sumar esfuerzos a la causa republicana y que promovían una agenda de derechos civiles y sociales. En noviembre de 1936 ingresó al PCE, poco después de la formación del Gobierno de Largo Caballero, y aportó su sello crítico y su visión de una praxis revolucionaria dentro de la militancia comunista. Esta decisión marcó un punto de inflexión que condicionó gran parte de su vida posterior.

La última etapa de la guerra la vivió en Barcelona, pero su presencia dejó huella en la escena política de la época. Se convirtió en la única mujer participante en la reunión final de las Cortes republicanas celebrada en las entrañas del castillo de Figueras, el 1 de febrero de 1939, acto que, de acuerdo con el marco constitucional de la República, dio por concluida la institución parlamentaria en territorio español. Este hecho simbolizó el cierre de un ciclo y el inicio de circunstancias dramáticas para la mayoría de los actores políticos que defendían la República.

Exilio en Francia y México

Con la retirada general de Cataluña, Nelken cruzó la frontera hacia Francia junto a su hija Magda de Paul Nelken. En Perpiñán desarrolló una labor de apoyo a refugiados republicanos, coordinando esfuerzos para asistir a los internados en los campos de concentración improvisados por las autoridades francesas. Posteriormente se trasladó a París y, hacia finales de 1939, continuó su trayectoria en México, invitada por el presidente Lázaro Cárdenas del Río para establecerse en el país. Junto a su madre, su hija y su nieta, emprendió un nuevo capítulo en tierras americanas para escapar de la violencia y la represión.

En México, su vida se reorganizó en tres planos: el académico, el periodístico y el cultural. Se ganó la vida con la escritura y la traducción, mientras retomaba con intensidad la crítica de arte y la divulgación cultural. Colaboró con las políticas públicas de educación y participó activamente en el exilio republicano, manteniendo vínculos con organismos de la Unión de Mujeres Españolas y con redes intelectuales que se desplegaban en la capital mexicana. En el terreno periodístico, mantuvo una columna semanal sobre arte en el diario Excélsior, un medio de gran alcance en la escena cultural mexicana.

En octubre de 1942, su relación con el PCE se resquebrajó después de oponerse a la línea de Moscú dentro de la Unión Nacional Española, lo que llevó a su expulsión del partido. A partir de entonces, ejerció como diputada independiente en la (re)configuración de las Cortes de la República Española que sesionaron en la Ciudad de México en 1945, en un momento en que el exilio buscaba sostener un marco de legitimidad internacional para la causa antifaxista. Durante los años siguientes, su presencia en Europa y en México se consolidó como una figura de referencia para la crítica de arte latinoamericana, con una mirada que dialogaba con las corrientes posrevolucionarias y las nuevas estéticas pictóricas de la región.

En la década de 1948 viajó por varias ciudades europeas para impartir conferencias sobre arte latinoamericano, destacando su labor pedagógica y su capacidad para entablar puentes entre la crítica cultural y el relato histórico de la región. En México profundizó en el análisis de la pintura posmuralista y recibió reconocimientos por su defensa de los trabajadores agrícolas. Entre los galardones, recibió la Medalla de los Agraristas, distinción que reconoció su compromiso con las luchas del campo mexicano y su apoyo a las comunidades que vivían de la tierra.

La vida personal de Nelken acarreó una carga intensa: la pérdida de sus dos hijos marcó profundamente su existencia. Santiago murió luchando en las filas del Ejército Soviético durante la Segunda Guerra Mundial, mientras Magda falleció en 1954 a causa de un cáncer. Estas muertes provocaron una profunda crisis emocional, y la experiencia de la pérdida se convirtió en un tema recurrente en su correspondencia y en su labor pública. A la hora de enfrentar la noticia de la muerte de su hijo, expresó su sorpresa ante la forma en que la dirección del PCE en la URSS y Dolores Ibárruri no le habían comunicado el deceso con la prontitud que ella esperaba. En la embajada soviética en Ciudad de México le fue entregada la condecoración de Santiago, una distinción que llegó tras la finalización del conflicto.

A pesar de las pruebas y las adversidades, Nelken mantuvo su actividad constante y responsable. Se hizo cargo de su nieta, Margarita Salas, y continuó con su labor cultural y periodística, comentando exposiciones de plástica en la capital mexicana y participando en iniciativas de apoyo al exilio republicano. mantuvo contactos con figuras disidentes del PCE y con intelectuales exiliados como Luis Jiménez de Asúa, a quien guardaba una profunda estima y con quien mantuvo correspondencia. Su archivo personal quedó reunido y preservado en el Archivo Histórico Nacional de Madrid, lugar que atestigua su relevancia histórica y cultural en España.

Obras

  • Glosario (Obras y artistas). Madrid, Librería Fernando Fe (1917)
  • La condición social de la mujer en España. Su estado actual: su posible desarrollo. Barcelona, Ed. Minerva (1919)
  • La trampa del arenal. Novela. Madrid, Librería de los Sucesores de Hernando (1923)
  • La aventura de Roma. La novela de hoy, Madrid, Suc. de Rivadeneyra (1923)
  • Maternología y puericultura (1926)
  • En torno a nosotras (diálogo socrático). Madrid, Editorial Páez (1927)
  • Johann Wolfgang von Goethe. Historia del hombre que tuvo el mundo en la mano. Madrid, Ediciones Biblos (1929)
  • Tres tipos de Vírgenes: Angélico, Rafael, Alonso Cano. Madrid, Cuadernos Literarios (1929)
  • Las escritoras españolas. Barcelona, Editorial Labor (1930)
  • La mujer ante las Cortes Constituyentes (1931)
  • Los cien mejores cuadros del Prado (1934)
  • Por qué hicimos la revolución. Barcelona, París, New York, Ediciones Sociales Internacionales (1936)
  • Las torres del Kremlin (1943)
  • Primer frente (1944)
  • Escultura mexicana contemporánea. México, Ediciones Mexicanas (1951)
  • Baxte. México, Ediciones Mexicanas (1951)
  • Historia gráfica del arte occidental. Buenos Aires, Editorial Poseidón (1953)
  • Raúl Anguiano. México, Editorial Estaciones (1958)
  • Carlos Orozco Romero. México, UNAM (1959)
  • Nuevos aspectos de la plástica mexicana. México, Artes De México (1961)
  • Carlos Mérida. México, UNAM (1961)
  • Ignacio Asúnsolo. México, UNAM (1962)
  • El expresionismo mexicano. El expresionismo en la plástica mexicana de hoy. México, Instituto Nacional de Bellas Artes (1964)
  • Quince pintores y escultores. México, Galerías Mer-Kup (1968)

Reconocimientos

  • Varias ciudades del país han dado nombre a avenidas o calles en su honor, entre ellas Avilés, Coslada, Getafe, Granada, Madrid, Miguelturra, Telde y Zaragoza, como homenaje a su trayectoria y a su labor cultural y política.
  • Coslada aloja un Centro Cultural que lleva su nombre, como testimonio de su legado en la promoción de la cultura y de los derechos humanos.
  • En Badajoz, durante años, una calle llevó su nombre hasta 2009, cuando un cambio en la nomenclatura impulsado por el ayuntamiento de entonces sustituyó esta referencia por una denominación vinculada a otras figuras públicas. Esta decisión respondió, según las declaraciones de la moción de aquel momento, a diferencias de lectura sobre la pena de muerte y su papel en el debate político de la época.

Imágenes de Margarita Nelken