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Mary Read

Nombre completo Mary Jane Read
Nombre nativo Mary Read
Descripción English pirate
Fecha de nacimiento 30-11-1684
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 31-03-1721
Nacionalidad Reino de Gran Bretaña
Ocupaciones pirata
Idiomas inglés
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Mary Read, nacida hacia 1690 en Londres, emergió como una figura singular en la historia marítima inglesa. Activa entre 1719 y 1720, se cuenta entre las dos únicas mujeres que la crónica señala como condenadas por piratería al cierre de la Edad de Oro de la piratería. Su trayectoria desafió los límites impuestos por su tiempo y ha inspirado numerosas narrativas que exploran el coraje, la lealtad y la ambición en los mares, más allá de los roles tradicionales que se le asignaban a las mujeres.

Mary Read — Imagen principal

Mary Read, nacida hacia 1690 en Londres, emergió como una figura singular en la historia marítima inglesa. Activa entre 1719 y 1720, se cuenta entre las dos únicas mujeres que la crónica señala como condenadas por piratería al cierre de la Edad de Oro de la piratería. Su trayectoria desafió los límites impuestos por su tiempo y ha inspirado numerosas narrativas que exploran el coraje, la lealtad y la ambición en los mares, más allá de los roles tradicionales que se le asignaban a las mujeres.

Biografía

El origen de una vida marcada por el siglo

Mary Read nació en el umbral de un siglo de cambios, dentro de un entorno urbano donde la vida marina era motor de la economía y de la identidad popular. Su madre, casada con un marino, vivió una sucesión de duelos emocionales y dificultades económicas; un hijo varón suyo desapareció en una travesía y, ante la necesidad de sostenerse, la madre optó por presentar a la niña como un muchacho para recibir ayuda familiar. Así, Read fue criada con la apariencia de un varón bajo la identidad de Mark, un artificio que le permitió transitar por calles y puertos con mayor libertad de actuación. En esa juventud deliraba entre dos alfabetos: el de la mujer que deseaba abrirse camino y el de un mundo que esperaba de ella silencio y obediencia.

Read creció acostumbrada a moverse entre bodegas y muelles, y esa educación temprana en la calle y el mar acabaría marcando su destino. A pesar de la presión de su entorno, cultivó habilidades propias de los hombres que la rodeaban, aprendiendo a navegar, a maniobrar cuerdas y a leer las señales del viento. Con el paso del tiempo, su identidad comenzó a fusionarse con la de un marinero capaz de resistir la fatiga, la lluvia y las largas vigilias nocturnas, atributos que más tarde le serían útiles cuando las mareas de la vida la empujaran hacia el mundo de la piratería.

La juventud entre velas y tropas

En su juventud, Mary probó suerte en un barco mercante, pero pronto dejó esa ruta para ingresar a las filas del ejército inglés, donde demostró temple y disciplina en momentos de combate. Tras un periodo de servicio, volvió al gentío de los mares y se embarcó de nuevo, esta vez con una visión más audaz y un deseo de explorar horizontes que prometían libertad y ganancia. En esa etapa él/ella consolidó una experiencia que le permitió moverse con facilidad entre la jerarquía naval y la vida de la tripulación, desenvolviéndose con la misma agilidad en entornos de vela que en las campañas de tierra.

Durante estas experiencias, Read consolidó un carácter decidido y una voz interior que desafiaba las normas de la época. Su comportamiento, a la vez resuelto y coyuntural, mostró que el deseo de autonomía podía manifestarse de formas impredecibles cuando una persona se encontraba en los márgenes de la legalidad y la moral de su tiempo. Este aprendizaje, acumulado a lo largo de la juventud, preparó el terreno para un giro crucial: su encuentro con los piratas y la oportunidad de unirse a una tripulación que, a veces, parecía menos rígida que las instituciones formales.

Apresada por piratas y convertida en pirata

Durante una travesía por el Caribe, la embarcación en la que viajaba Read fue tomada por la banda de Jack Rackham, un capitán conocido por su despreocupación y su estilo de vida libertino. En ese momento, Read ya había adoptado una vestimenta masculina como estrategia de seguridad y de supervivencia; sin embargo, su llegada a bordo se convirtió en una alianza que desafió las convenciones. A bordo, su presencia provocó la atención de Anne Bonny, que pronto descubrió la identidad de Read. Entre ambas, se forjó una complicidad que permitía mantener en secreto la verdadera naturaleza de Read ante la tripulación, mientras Rackham evaluaba la lealtad y el talento de los nuevos compañeros. Con el tiempo, la convivencia forzada por el rumbo de las acciones piratescas consolidó un vínculo que las mantuvo unidas en un mundo de riesgos y botines.

Con el paso de las semanas, la relación entre Read y Bonny se convirtió en una de las claves del éxito del grupo, al menos en los primeros escenarios de sus hazañas. Read compartía con Bonny no solo un código de camaradería, sino también un sentimiento de complicidad que trascendía la seguridad de la nave y el linaje de sus orígenes. Durante ese periodo de actividad, Rackham y sus hombres obtuvieron victorias y botines, mientras el control de la disciplina se volvía cada vez más frágil ante la mezcla de celebración, alcohol y descuido que los arrastraba.

Captura y prisión

El 20 de octubre de 1720, las fuerzas encabezadas por el capitán Barnet, a instancias del gobernador de Jamaica, sorprendieron a Rackham y a gran parte de su tripulación cuando los piratas se encontraban en un estado de desorganización y embriaguez. A diferencia de otros, Read y Bonny afirmaron estar embarazadas, lo que permitió demorar la ejecución y conservar la vida en esa coyuntura, un recurso poco común que les dio tiempo para organizar sus próximos pasos. Read, sin embargo, no sobrevivió a la prisión: cayó enferma de fiebres al inicio de 1721 y falleció mientras aguardaba su destino final. En cuanto a Bonny, su trayectoria quedó registrada de forma irregular en los expedientes; existen múltiples teorías sobre su destino posterior, desde un rescate a través de contactos familiares en Carolina del Sur hasta rumores de que pudo haber retornado con su esposo o de que incluso habría elegido un retiro monástico. Este conjunto de versiones continúa alimentando el misterio alrededor de su figura.

La manera en que Read vivió y murió se convirtió en una de las piezas centrales de la memoria pirata: una mujer que desafió las expectativas de su época, que se insinuó como igual entre hombres y que, a pesar de todo, no dejó de luchar por su propia autonomía. Su historia, ligada a Bonny y Rackham, se convirtió en un símbolo de resistencia contra las limitaciones de género y de la capacidad humana para atravesar mundos aparentemente incompatibles entre sí.

Cultura actual

La huella de Read no se limita a las crónicas históricas; su figura ha resonado en la cultura popular a través de múltiples manifestaciones artísticas y de entretenimiento. En 1935, el célebre escritor Jorge Luis Borges aludió a ella en un relato incluido en su colección Historia universal de la infamia, situándola en la constelación de figuras legendarias que desbordan los límites de la realidad.

La novela Lobas de Mar, publicada en 2003 por Zoé Valdés, propone una lectura narrativa que sitúa a Mary Read, Anne Bonny y Jack Rackham en un tapiz de decisiones y destinos entretejidos, explorando las complejidades de la alianza femenina frente a un mundo dominado por la violencia y la codicia.

La música también se hizo eco de su historia: la banda italiana de power metal Secret Sphere incluyó en su álbum de 2001 una canción titulada Under the Flag of Mary Read, que dialoga con la idea de la libertad bajo una bandera compartida.

La tradición literaria siguió alimentando la leyenda: en 2007 apareció la novela Mary Tempestad, de Alain Surget, y en 2008 apareció Lady Pirata, de Mireille Calmel, ambas obras que reimaginan la vida de Read y de sus compañeras de viaje en un marco de aventuras, traiciones y sueños de autonomía.

En la narrativa de español, la autora María Reimóndez publicó en 2009 la novela Pirata, que sitúa a Read dentro de un mosaico de corsarias y protagonistas femeninas, explorando cómo la identidad de estas mujeres se forja frente a la mirada de la historia.

En el terreno de los videojuegos, Read aparece como personaje en Assassin's Creed IV: Black Flag (2013), bajo el alias James Kidd y como miembro de la Hermandad de los Asesinos; y en Fate/Grand Order (2015) la figura histórica se integra como servidora que interactúa con otros personajes en escenarios de fantasía y aventura. Su presencia en estas plataformas ha contribuido a que su nombre se vuelva reconocible para nuevas generaciones de jugadores.

La figura de Read también ha encontrado cabida en obras que cruzan géneros: la novela juvenil y erótica ¡Sí, mi capitana! (2016), de Diana Gutiérrez, se inspira en su historia para construir un relato que entrelaza deseo, poder y desafío; mientras que la serie Black Sails, desde su mirada televisiva, muestra momentos en los que Read aparece vestida de hombre como recurso narrativo para enfatizar su carácter transgresor y su vínculo con Bonny y Rackham.

En la música contemporánea, en 2020 la cantautora Karliene lanzó un álbum titulado The Legend of Mary Read, que incluye una canción dedicada a la corsaria, ampliando su presencia emocional entre audiencias de distintas edades y culturas.

A medio camino entre la historia y la ficción, Read también ha traspasado el ámbito de los videojuegos y las series para convertirse en personaje presentede en Fate/Grand Order, y ha sido objeto de referencias en otros títulos como Criminal Case: Travel In Time y Time Princess, donde se insinúa su figura como figura de autoridad y misterio en historias que cruzan el tiempo.

Esculturas

  • Una escultura de madera atribuida al siglo XVIII se sitúa en la fachada de The Earle Arms, una casa pública de Heydon (en Norfolk). La pieza, que representa a Read en un gesto solemne, se ha convertido en un testigo silencioso de su leyenda galopante a través de los siglos.

  • En 2020 se inauguró una estatua que retrata a Mary Read junto a Anne Bonny en Wapping, Londres; los planes contemplan trasladarla finalmente a Burgh Island, al sur de Devon, con el fin de consolidar su presencia pública en distintos puntos de la isla británica.

Imágenes de Mary Read