Matilde Ucelay
| Nombre completo | Matilde Ucelay |
|---|---|
| Descripción | Primera mujer arquitecta de España |
| Fecha de nacimiento | 30-11-1911 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 24-11-2008 |
| Nacionalidad | España |
| Ocupaciones | arquitecto |
| Idiomas | español |
| Hermanos | Margarita Ucelay |
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Matilde Ucelay Maortua, nacida en Madrid en 1912 y fallecida también en Madrid el 24 de noviembre de 2008, protagonizó una trayectoria que desafió barreras de su época y dejó una marca indeleble en la arquitectura española. Su vida se despliega en un siglo de intensas transformaciones, y su figura simboliza la posibilidad de abrir caminos para las mujeres en profesiones históricamente masculinizadas. Este perfil renovado recoge sus hitos, su quehacer profesional y las huellas que dejó en el panorama urbano.
Matilde Ucelay Maortua, nacida en Madrid en 1912 y fallecida también en Madrid el 24 de noviembre de 2008, protagonizó una trayectoria que desafió barreras de su época y dejó una marca indeleble en la arquitectura española. Su vida se despliega en un siglo de intensas transformaciones, y su figura simboliza la posibilidad de abrir caminos para las mujeres en profesiones históricamente masculinizadas. Este perfil renovado recoge sus hitos, su quehacer profesional y las huellas que dejó en el panorama urbano.
Biografía
Hija mayor de un jurista llamado Enrique Ucelay Sanz y de Pura Maortua Lombera, directora de escena, Matilde creció en un entorno donde el arte y la cultura ocupaban un lugar central. Sus hermanas, Luz y Margarita—madre de Enric Ucelay-Da Cal— y Carmen, formaron junto a ella una familia vinculada a la actividad intelectual y a la esfera teatral. Su progenitora mantuvo lazos estrechos con figuras emblemáticas de la cultura, entre ellas Federico García Lorca, y participó activamente en el Lyceum Club Femenino, además de impulsar proyectos escénicos como la compañía de teatro Anfistora.
La formación académica de Matilde se consolidó en el Instituto Escuela, donde se distinguió por su rendimiento académico y también por cultivar el talento musical, al estudiar piano con dedicación. En 1931 ingresó a la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Madrid, compartiendo aula con compañeras como Lali Úrcula y Cristina Gonzalo. Su formación se aceleró gracias a la colaboración cercana con Fernando Chueca Goitia, con quien llevó a cabo dos cursos simultáneos, permitiendo que terminara la carrera con algo de adelanto respecto al calendario previsto.
Vida universitaria y primeras responsabilidades Durante sus años de estudiante se involucró de manera activa en la Federación Universitaria Escolar (FUE), participar que marcó su perfil de compromiso cívico y profesional. Terminó sus estudios en junio de 1936, justo antes del estallido de la contienda que cambiaría el rumbo de España y de su propia trayectoria profesional.
El 10 de julio de 1936, en el Hotel Nacional, sus compañeros y amigos le rindieron un homenaje por ser la primera licenciada en arquitectura de España. En ese mismo año pasó a formar parte de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, donde ejerció como secretaria entre agosto y noviembre, antes de trasladarse con su familia a Valencia por motivos de seguridad ligados a la situación política y a la salud de su padre.
En enero de 1937 contrajo matrimonio en Valencia con José Ruiz Castillo, abogado y funcionario del Ministerio de Agricultura, perteneciente a una familia de editores madrileña. El matrimonio fue el refugio de una mujer que buscaba equilibrar su vida profesional con un contexto crucialmente adverso. A partir de entonces, el vínculo familiar se fortaleció con la llegada de dos hijos: José Enrique y Javier, que completaron la vida familiar de Ucelay.
Tras el final de la Guerra Civil, la participación de Matilde en la Junta de Gobierno del Colegio de Arquitectos de Madrid la colocó en la mira de la Dirección General de Arquitectura, que la sometió a procesos disciplinarios. Fue acusada de colaborar con el movimiento rebelde y recibió una serie de juicios de consejo de guerra. A pesar de las pruebas presentadas en su defensa, en 1942 se dictó una sentencia que la inhabilitaba de forma perpetua para cargos públicos y de confianza, con una prohibición de ejercer la profesión por cinco años y una indemnización económica. El título obtenido en 1936 no llegó a expedirse de forma oficial hasta 1946, debido a la resolución administrativa del periodo.
En la década de 1950, su candidatura para formar parte de la junta directiva de la Asociación de Mujeres Universitarias —que ella misma había contribuido a fundar con carné número siete— fue rechazadas por las autoridades del régimen franquista, un hecho que reflejaba las limitaciones específicas impuestas a las mujeres que habían enfrentado sanciones políticas.
Con la llegada de la jubilación en 1981, Matilde fue dejando de ejercer la actividad profesional de forma directa, pero su nombre siguió resonando en la memoria colectiva como ejemplo de perseverancia y logro. En 1998, la Asociación La Mujer Construye reconoció públicamente su estatura como la primera mujer licenciada en arquitectura en España, un gesto que revalorizó su contribución años después de haber dejado la profesión. Dos años después, en 2004, obtuvo el Premio Nacional de Arquitectura, distinción que confirmó su relevancia en la escena nacional. En 2006 también participó en la Bienal de Venecia, representando a España en el pabellón España [f.] nosotras, las ciudades, como cierre de un ciclo de reconocimiento internacional.
La vida de Matilde cerró en la capital donde había nacido, Madrid, dejando un legado que se fue consolidando en la memoria de la profesión y en la historia social de las mujeres que lucharon por el acceso a la práctica arquitectónica en España.
Obras
A lo largo de unas cuatro décadas de actividad profesional, Ucelay llevó a cabo aproximadamente 120 proyectos entre 1940 y 1981. Sus primeras intervenciones, realizadas antes de 1945, no aparecieron firmadas por ella sino por colaboradores, pues durante ese periodo estuvo inhabilitada para ejercer. Sus clientes principales fueron figuras de la alta burguesía madrileña, muchos de ellos extranjeros, y entre ellos abundaban las clientas privadas. Su enfoque se orientó hacia la arquitectura residencial de alto nivel, con obras donde el detalle y el confort de los ocupantes ocupaban un lugar central.
Entre sus trabajos más emblemáticos se cuenta una residencia ubicada en la zona de Puerta de Hierro, que abrió las puertas de la alta sociedad a su firma. También realizó una casa para su hermana Margarita en Nueva York, ampliando así su radio de acción más allá de España y fortaleciendo la presencia de su estudio en círculos internacionales.
- Casa Oswald, Puerta de Hierro, Madrid.
- Casa Bernstein, proyecto residencial de alto nivel en la capital.
- Casa Marichalar, ejemplo de vivienda unifamiliar de lujo.
- Casa Ortega Spottorno, vivienda familiar vinculada a una de las familias editoras de la era.
- Casa Simone Ortega, intervención de alto standing en la ciudad.
- Casa Benítez de Lugo, Las Palmas de Gran Canaria, ampliando su radio de acción a las islas.
- Casa Ucelay, Long Island, obra que llevó su firma a un territorio extranjero.
- Librerías Turner e Hispano-Argentina, ambas en Madrid, como ejemplos de su incursión en espacios culturales y comerciales.
La tipología residencial que desarrolló para una clientela adinerada se distinguía por una atención minuciosa al estilo de vida de los habitantes, la calidad de los materiales y la precisión en la distribución de los espacios. Sus composiciones reflejan un compromiso con la funcionalidad sin perder una sutil elegancia que caracterizaba la vivienda de lujo de aquella era, con un cuidado especial por adaptar las soluciones arquitectónicas a las necesidades específicas de cada familia.
Reconocimientos
En 2018, el Ayuntamiento de Madrid decidió honrar su memoria al proponer que un jardín del distrito de Chamberí llevara su nombre, una iniciativa que buscaba situar su figura en un marco público y cotidiano, accesible para la ciudadanía. Este gesto institucional convergía con un impulso cultural de esa misma etapa, que pretendía reivindicar la trayectoria de las mujeres que hicieron historia en el ámbito urbano.
También en 2018, dos colectivos culturales impulsaron una propuesta educativa y lúdica para visibilizar la progresión histórica de las mujeres en la sociedad. El proyecto consistió en un juego de cartas en el que una de las tarjetas estuvo dedicada a Matilde Ucelay, destacando su papel como referente de la ingeniería y la arquitectura en una época en la que las mujeres eran poco visibles en estas profesiones.
En 2021 se instauraron los Premios Matilde Ucelay por parte del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, con la finalidad de reconocer trayectorias en el campo de la movilidad, la planificación y la construcción sostenibles. Entre las galardonadas figuran Inés Sánchez de Madariaga y Dolores Hayden, cuyas aportaciones se alzan como continuidad de la visión que Matilde defendía en su tiempo: una arquitectura que articula socialidad, funcionalidad y bienestar.