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Oliver Goldsmith

Nombre completo Oliver Goldsmith
Descripción Escritor, poeta y médico irlandés
Fecha de nacimiento 10-11-1728
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 04-04-1774
Nacionalidad Reino de Irlanda, Irlanda, Reino Unido
Ocupaciones médico, médico-escritor, poeta, dramaturgo, crítico literario, novelista, escritor, ensayista, polígrafo, dramaturgo, productor de teatro
Idiomas inglés, danés
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Oliver Goldsmith nació en Kilkenny West, en Irlanda, el 10 de noviembre de 1728, y dejó de existir en Londres el 4 de abril de 1774. Fue un escritor y médico irlandés cuya versatilidad lo llevó a destacar en múltiples géneros: novela, poesía, ensayo y drama. Su fama empezó a cristalizar con la novela El vicario de Wakefield y el poema The Deserted Village, y se consolidó gracias a piezas teatrales de alto impacto. Su trayectoria dejó una huella duradera en la literatura inglesa y en la idea de la producción literaria como oficio polifacético.

Oliver Goldsmith — Imagen principal
Firma de Oliver Goldsmith

Oliver Goldsmith nació en Kilkenny West, en Irlanda, el 10 de noviembre de 1728, y dejó de existir en Londres el 4 de abril de 1774. Fue un escritor y médico irlandés cuya versatilidad lo llevó a destacar en múltiples géneros: novela, poesía, ensayo y drama. Su fama empezó a cristalizar con la novela El vicario de Wakefield y el poema The Deserted Village, y se consolidó gracias a piezas teatrales de alto impacto. Su trayectoria dejó una huella duradera en la literatura inglesa y en la idea de la producción literaria como oficio polifacético.

Trayectoria

Hijo de un clérigo, su padre aspiraba a que siguiera la misma senda sacerdotal; no obstante, el carácter intrépido y la curiosidad desenfrenada de Goldsmith impidieron que esa vocación se consolidara. Las tensiones entre deberes religiosos y un afán de libertad personal marcaron desde temprano el rumbo de su vida.

El respaldo económico de un tío le permitió iniciar estudios de medicina en Dublín, en el Trinity College, y posteriormente cruzó al continente para completar la formación, viviendo momentos de gran precariedad. Sus años de aprendizaje transcurrieron entre ciudades europeas, durmiendo en graneros y proponiéndose ganarse la vida tocando la flauta en fiestas rurales, así como en calles y cafés de los lugares que visitaba.

Posteriormente fijó su residencia en Londres en 1756, donde desempeñó una diversidad de trabajos breves, desde ayudante de boticario hasta ujier de una escuela. La fragilidad económica y el hábito del juego acompañaron esos años, mientras él, a la vez, producía una gran cantidad de textos para editoriales de la capital, con una nota de calidad que contrastaba con la rapidez de su producción.

A través de la red de Samuel Johnson, Goldsmith ingresó en el círculo intelectual más destacado de la ciudad y se convirtió en un miembro fundador de El Club. Por mediación de Edmund Burke conoció a Sir George Savile, quien más tarde le facilitó un empleo en Thornhill Grammar School. La amistad con Johnson resultó decisiva para la publicación de su obra más celebrada, El vicario de Wakefield, que obtuvo un éxito inmediato y amplio reconocimiento crítico.

A partir de ese hito, Goldsmith fue forjando una trayectoria que abarcó novela, poesía, dramaturgia y ensayo histórico y naturalista. En vida cultivó una reputación multidisciplinar, participando de las discusiones literarias de Londres y ganando el favor de lectores y editores por igual. Su talento polifacético le permitió transitar con astucia entre distintos géneros, aun cuando las críticas posteriores destacaran una falta de rigor en ciertos apartados científicos y culturales que abordó con un enfoque casi escolar.

La figura de Goldsmith, tal como aparece descrita en las memorias de Samuel Johnson, lo dibuja como un individuo vivaz y a veces vanidoso, capaz de imponerse ante las dificultades y de disfrutar del innegable pulso creativo que lo caracterizó. La visión juiciosa de Johnson da cuenta de un hombre que, aun con cierto orgullo, supo sostener su reputación gracias a la fuerza de su obra y su ingenio.

Entre las obras que dejó, su reputación de novelista se afianzó de forma decisiva gracias a la vitalidad de historias que retratan la vida cotidiana de la clase media y de personajes ejemplares. Su influencia sobre la tradición de la novela británica se extiende a creaciones posteriores, y se le recuerda como un precursor de figuras tan heterogéneas como Jane Austen, Goethe y Charles Dickens, entre otros. La originalidad de su itinerario literario fue valorada entonces y continúa siendo motivo de estudio cuando se analizan las raíces de la narrativa moderna.

La muerte de Goldsmith en 1774 dejó abierta una cuestión: la posibilidad de que su propio diagnóstico erróneo de una infección renal contribuyera a un desenlace prematuro. Fue enterrado en la iglesia de Temple, en Londres. Sobre su tumba se levantó un epitafio que recogía la estimación de sus contemporáneos, y un monumento rematado por la fortuna que alguien tuvo de erigirse en Westminster, aunque el original se perdió durante un ataque aéreo en 1941. En Ballymahon, otro monumento recuerda su memoria, y Samuel Johnson dejó constancia de su admiración en un epitafio tallado allí. La huella de su cadáver y de su legado se mantuvo en distintos lugares como testimonio de su influencia cultural.

Como síntesis de su grandeza, un epitafio recogido por Johnson lo retrata como un sabio artista que sabía tocar todas las fibras del sentimiento humano, capaz de alternar entre la gracia y la profundidad con una destreza singular. La frase tallada por Johnson captura una imagen de genialidad polifacética y de un espíritu inquieto que rara vez se dejó vencer por la adversidad.

Legado

Entre sus papeles se encontró el esbozo de una obra enciclopédica de gran pretensión, titulada Diccionario universal de las artes y las ciencias, que Goldsmith imaginaba como la equivalente británica de una gran enciclopedia europea. El proyecto aspiraba a reunir entradas de figuras de renombre como Samuel Johnson, Edmund Burke, Adam Smith, Edward Gibbon, Joshua Reynolds, William Jones, Fox y Burney, en una edición que sirviera de referente nacional. La ambición editorial prometía transformar la imaginación pedagógica de la época, pero la muerte de Goldsmith impidió su concreción.

En su conjunto, la trayectoria de Goldsmith ofrece un retrato de un hombre que, consciente de las limitaciones de su formación, abordó la escritura con una curiosidad insaciable y una habilidad de aproximarse a los temas con humor, sensibilidad y critica aguda. Su legado permanece principalmente en la forma de novelas y dramaturgia que siguieron influyendo en generaciones de novelistas y dramaturgos, así como en la concepción de la figura del escritor itinerante y multifacético. Su contribución al canon literario se aprecia, sobre todo, en la capacidad de traducir la experiencia humana en historias que conectan lo cotidiano con lo trascendente, y en el impulso que dio a la novela inglesa a explorar realidades sociales con un lenguaje claro y directo.

Imágenes de Oliver Goldsmith