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Óscar Esplá

Nombre completo Óscar Esplá Triay
Descripción Compositor español
Fecha de nacimiento 05-08-1886
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 06-01-1976
Nacionalidad España
Ocupaciones compositor
Géneros ópera
Grupos Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Academia de Bellas Artes
Idiomas español
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Óscar Esplá y Triay emergió en la escena española a finales del siglo XIX como un creador de múltiples voces: compositor de música, pensador estético, director de orquesta, intérprete al piano y docente. Nacido en Alicante y luego instalado en Madrid, su trayectoria se entrelaza con la evolución del sinfonismo en España, situándolo junto a Manuel de Falla como una de las cimas de la generación que forjó un lenguaje propio entre tradición y modernidad. Su vida transcurrió con movilidad geográfica, encuentros internacionales y una constante búsqueda de la belleza musical, que dejó una huella duradera en la cultura de su país.

Óscar Esplá — Imagen principal
Firma de Óscar Esplá

Óscar Esplá y Triay emergió en la escena española a finales del siglo XIX como un creador de múltiples voces: compositor de música, pensador estético, director de orquesta, intérprete al piano y docente. Nacido en Alicante y luego instalado en Madrid, su trayectoria se entrelaza con la evolución del sinfonismo en España, situándolo junto a Manuel de Falla como una de las cimas de la generación que forjó un lenguaje propio entre tradición y modernidad. Su vida transcurrió con movilidad geográfica, encuentros internacionales y una constante búsqueda de la belleza musical, que dejó una huella duradera en la cultura de su país.

Biografía

Desde la infancia se insinuó su vocación musical, y aunque el ambiente familiar apuntalaba otros rumbos, su curiosidad artística se impuso. En sus años jóvenes habitó la ciudad de Barcelona para iniciar estudios que combinaron la ingeniería y la filosofía, sin perder de vista el impulso musical que lo acompañaba. En 1905 asumió la relevo de dirección de La Wagneriana en Alicante, una agrupación de pulso y púa, en sustitución de su titular y cercana influencia. Cuatro años después, tras obtener un reconocimiento importante en Viena con su Suite Levantina, decidió dedicar su vida al fenómeno sonoro por encima de cualquier otra opción profesional.

Gran parte de su formación como compositor transcurrió fuera de España. Viajó a Alemania para entrar en contacto con Max Reger y, poco después, se trasladó a París para estudiar con Camille Saint-Saëns. Aun cuando aquella experiencia académica fue decisiva, su lenguaje no tomó como modelo directo a sus maestros; más bien, sus raíces armónicas y su timbre se acercaron a la tradición impresionista que lideraba Debussy, marcando una personalidad singular en su generación.

En los años siguientes Esplá produjo una cantidad notable de obras y alcanzó un reconocimiento modesto en la escena española, pese a que la fama de Manuel de Falla eclipsaba a muchos contemporáneos. En 1924 llevó a escena una revisión del Misterio de Elche, una pieza sacra y lírica que había forjado en el siglo XV y que adquirió nuevo brillo con su intervención estética. La década siguiente deparó un giro importante cuando se le ofreció una cátedra en el Conservatorio de Madrid, y poco después asumió la presidencia de la Junta Nacional de Música, consolidando su papel institucional en la vida musical del país.

La agitación política de la década de 1930 marcó un punto de inflexión: el 20 de agosto de 1936 la Gaceta de la República dio a conocer su nombramiento como Director del Conservatorio Nacional de Música y Declamación de Madrid. Como republicano consciente de las amenazas que se cernían sobre su familia, tomó la decisión de exiliarse en Bélgica durante ese mismo año. Su regreso a España se demoró hasta 1951, cuando las circunstancias políticas se suavizaron lo suficiente para que pudiera retornar sin poner en peligro su vida.

Aunque su situación personal fue precaria durante la contienda y sus efectos tardaron en desvanecerse, Esplá dejó claro que su labor como músico no podía verse obstaculizada por la censura. En Bélgica encontró un refugio precario para su actividad periodística gracias a Jean Absil, que lo convirtió en colaborador de Le Soir entre 1940 y 1943. Defendió públicamente a compositores judíos y a otros artistas prohibidos, aun cuando la posguerra le cerró las puertas de la prensa en ese territorio. Esta experiencia démonstra su compromiso con la libertad creativa, incluso a costa de sacrificios personales.

Las dificultades económicas lo condujeron a dirigir el recién creado Laboratoire de Science Musical en Bruselas en 1946, un centro dedicado a estudiar la psicología de la música y la acústica; ese proyecto, sin embargo, desaparecería poco después. Tras un periodo de vida nómada en París, donde trabajó con editoriales como Salabert y encontró apoyo de la UNESCO, regresó a España en 1951 gracias a la mediación de Germán Bernácer Tormo, tras pagar una suma considerable a modo de multa y censos. El regreso le abrió las puertas de un tramo final de reconocimiento y tranquilidad: en 1956 fue admitido en la Académie des Beaux-Arts de París, y tres años después recibió la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio. Aunque su visión no cedió ante la presión política, no escapó a ciertas tensiones históricas y su nombre quedó asociado a un bagaje de renombre internacional dentro del marco republicano y exilado.

A finales de la década de 1950, Esplá ejerció como delegado local del Consejo Internacional de la Música, órgano vinculado a la UNESCO, lo que consolidó su papel como figura de continuidad entre las tradiciones musicales y la cooperación cultural global. En su vida personal cultivó una extensa red de amistades intelectuales y artísticas, entre las que destacaron Gabriel Miró y Emilio Varela; ambos formaron con él un triángulo de creadores que dejó una estela singular en la escena de Alicante y más allá, contribuyendo a la proyección de la ciudad como centro de experimentación artística.

Avanzó hacia el final de sus días en Madrid, donde falleció en 1976. Sus restos descansan en el Monasterio de la Santa Faz de Alicante, según sus deseos, junto a la reliquia que da nombre al lugar. Su legado se mantiene vivo no sólo en su obra, sino también en instituciones y calles que llevan su nombre, remarcando su influencia en la vida musical de la región y del país. El Conservatorio Superior de Música de Alicante, que alguna vez dirigió, y una de las avenidas clave del área céntrica de la ciudad son recordatorios visibles de su aportación educativa y cultural a lo largo de décadas.

Catálogo de obras

La catalogación de su producción musical presenta una complejidad habitual en autores que vivieron en contextos convulsos: la pérdida de manuscritos y las versiones revisadas dificultan una cronología inequívoca, pero permiten reconstruir un itinerario de exploración sonora y forma. A continuación se ofrece un repaso estructurado por géneros y épocas, con títulos conservados por su relevancia y origen.

Piano

  • Romanza Antigua (1905). Primera pieza conocida que ha llegado a la imprenta en Barcelona y más tarde reeditada en París; se considera, por su origen y antigüedad, como la génesis de su lenguaje.
  • Impresiones musicales, opus 2 (1905–1909). Serie de piezas que muestra ya un rasgo lírico y una atención al color orquestal que luego se convertiría en sello de autor.
  • Scherzo, opus 5 (1909). Un boceto de vivacidad rítmica y nervio técnico; su primera publicación marcó un hito en la madurez precoz del compositor.
  • Crepúsculum, opus 15 (1912). Un paisaje sonoro de atmósferas nocturnas que anticipa su gusto por la disolución de límites entre consonancia y sonoridad suave.
  • Suite de pequeñas piezas (1913). Fragmentos breves que delinean una poética intimista y una destreza en la articulación de ideas breves.
  • Levante (1916). Trabajo que evoca el dinamismo de la región levantina, con una consecuencia rítmica y una paleta de colores claros.
  • La pájara pinta, opus 25 (1916–1920; publicada 1929). Obra orquestada posteriormente a partir de piezas de piano; uniendo contacto con el folklore y una imaginación orquestal audaz.
  • Tres movimientos (1921; publicado 1931). Con estreno de Eduardo del Pueyo en Bruselas en 1943; muestra un desarrollo sincrónico entre tradición española y lenguaje modernista.
  • Cantos de Antaño (1930). Colección de piezas infantiles que revelan su atención por la niñez y una musicalidad clara y educativa.
  • La Sierra, suite folclórica (1930–1936). Un viaje por ritmos y colores regionales con una orquestación que respeta la esencia popular.
  • Sonata española, opus 53, homenaje a Chopin (1949). Encargo UNESCO; estrenada por Arnaldo Estrella en París. Una síntesis entre tradición hispánica y lenguaje lírico del siglo XX.
  • Lírica española, opus 54 (I) Bocetos levantinos (versión de 1930; publicado en Madrid 1952–1954). Dedicada a María Victoria, su esposa, y cargada de un colorido doméstico que contrasta con la grandeza de las obras de estantería mayor.
  • Lírica española (II) Tonadas antiguas.

Lírica española (III) Tres canciones.

1. Mediterránea

2. Castellana

3. Aragonesa

  • Lírica española (IV) Cadencias españolas.
  • Lírica española (V) Suite característica.

Música de cámara

  • Sonata para violín y piano en Si menor, opus 9 (1913; revisión 1915; Madrid 2007). Estrenada por Eduard Toldrà y Francisco Fuster; dedicada al violinista Telmo Vela en 1917.
  • Canciones Playeras (versión para violín y piano).
  • Trío con piano (1917).
  • Cuarteto de cuerda (1920).
  • Cuarteto de cuerda (segunda formación).
  • Quinteto para cuerda y piano.
  • Confines para varios instrumentes, una pieza de gran formato que expone un universo sonoro amplio.

Música orquestal

  • Suite en La bemol (1910). Inspirada en un poema de Gabriel Miró; obtuvo un gran reconocimiento internacional al ganar un concurso vienés y fue estrenada por Ferdinand Löwe.
  • Poema de niños, Suite levantina. Revisiones de la suite en 1911 y 1914; publicada por Max Eschig; estrenada por la Orquesta Sinfónica de Madrid dirigida por Enrique Fernández Arbós en Madrid, 1914.
  • El sueño de Eros (1912). Primera ejecución por la Orquesta Sinfónica de Madrid con Arbós a la batuta en la capital española.
  • Sinfonía en Re — manuscrito (1912).
  • La pájara pinta (orquestación de las piezas para piano, 1921). Libreto de Rafael Alberti con figurines de Benjamín Palencia; versión sinfónica estrenada por la Orquesta Nacional de España en Granada bajo la dirección de Ataúlfo Argenta en 1955.
  • Don Quijote velando las armas [La veillée d'arme de Don Quichotte], poema sinfónico (1924). Encargo de Manuel de Falla para la Orquesta Bética de Cámara; dedicado a José Ortega y Gasset; estrenado en Madrid en 1924 y, en versión de gran orquesta, en 1927.
  • Suite Schubertiana (1928). Compuesta para conmemorar el centenario de la muerte de Schubert.
  • Segundo concierto para cuerda (1956).
  • Sinfonía Aitana, A la música tonal "In memoriam" (1958, completada en 1964). Estrenada por la Orquesta Nacional de España bajo Rafael Frühbeck de Burgos en Madrid, 1964.
  • Sinfonía para coro y orquesta. Se cree que fue estrenada en Boston por Serge Koussevitzky en 1950, aunque el paradero de la partitura es desconocido.
  • Orquestaciones de Albéniz. Transcripción para orquesta de Granada, Cataluña, Sevilla, Cádiz, Asturias, Aragón, Castilla, Cuba, Córdoba y Puerta de Tierra.

Concierto

  • Sonata del sur para piano y orquesta, opus 52 (1943; versión definitiva 1945). Dedicada a Eduardo del Pueyo; su estreno tuvo lugar en París, con la Orquesta Nacional de Francia, dirigida por Franz André, en los Campos Elíseos.

Obra vocal

  • La Nochebuena del diablo (cantata para soprano y orquesta, 1923; versión ampliada para orquesta en 1930). Tomada de textos de Rafael Alberti; estrenada por Bartolomé Pérez Casas y, en versión amplia, por Enrique Fernández Arbós con la Orquesta Sinfónica de Madrid.
  • Soledades (1927). Cantata para soprano y orquesta o piano, basada en el poema Soledades de Luis de Góngora; para su presentación se acompañó de un aporte de Falla con Soneto a Córdoba.
  • Canciones playeras, para soprano y orquesta o piano (1929; publicada 1930). Textos de Rafael Alberti; cinco poemas que evocan escenas marinas y rurales, con títulos como Rutas, Pregón, Las doce, El pescador sin dinero y Coplilla.
  • Himno republicano. Participación en la versión oficial del Himno de Riego durante la Segunda República Española (1931).
  • Cantata de los Derechos Humanos (1968). Texto de Gerardo Diego; encargada para conmemorar el 20º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos; estrenada en Madrid con Julio Catania como solista y Odón Alonso al frente de la batuta.
  • Psalmo 129, De profundis (1966). Dedicada a Antonio Iglesias; estreno en la iglesia de San Miguel de Cuenca con solistas y la Orquesta Filarmónica de Madrid, dirigida por Odón Alonso.
  • Cantata sobre San Juan de la Cruz (1970). Basada en el poema La llama de amor viva; encargada por el ministerio de Información y Turismo para conmemorar el 400 aniversario del místico; estrenada en el Teatro Real por la Orquesta Sinfónica de RTVE bajo Enrique García Asensio.

Ópera

  • La fôret perdue (1909). Basada en La bella durmiente del bosque de Charles Perrault.
  • La Balteira (1934; parcialmente perdida). Libreto de Irene Lewishon; creada para la cantante Anny Dankor; conservan los interludios.
  • El pirata cautivo (1974). Ópera en un acto con libreto de Claudio de la Torre; encargada por la Dirección General de Bellas Artes; estrenada en la Zarzuela, 1975, con Rafael Frühbeck de Burgos dirigiendo.

Ballet

  • Cíclopes de Ifach (1918). Composición para los Ballets Rusos de Serge Diaghilev; no llegó a montarse debido a la disolución de la compañía; la suite sinfónica fue ejecutada en el Festival de San Sebastián bajo la batuta de Enrique Fernández Arbós.
  • El Cotrabandista (1928). Ballet con libreto de Cipriano Rivas Cherif; estrenado en París por Antonia Mercé «La Argentina».

Imágenes de Óscar Esplá