Ozzy Osbourne
| Nombre completo | Ozzy Osbourne |
|---|---|
| Nombre nativo | John Michael Osbourne |
| Descripción | Cantante y compositor británico |
| Fecha de nacimiento | 03-12-1948 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 22-07-2025 |
| Nacionalidad | Reino Unido |
| Ocupaciones | cantante, músico, cantante de rock, compositor, cantautor |
| Géneros | heavy metal, hard rock, heavy metal tradicional, doom metal, shock rock, glam metal |
| Grupos | Black Sabbath, The Ozzy Osbourne Band |
| Idiomas | inglés |
| Esposas | Thelma Riley, Sharon Osbourne |
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John Michael Osbourne, conocido en el mundo de la música como Ozzy Osbourne, emergió de un entorno modesto para convertirse en una de las figuras más icónicas del rock y el metal. Este texto reconstruye su trayectoria apostando por una redacción fresca y original, manteniendo la fidelidad a los hechos y a las designaciones oficiales que lo acompañaron a lo largo de varias décadas. Su vida entre luces, conflictos y reinvención ejemplifica cómo la creatividad y la resiliencia pueden abrirse camino frente a la adversidad.
John Michael Osbourne, conocido en el mundo de la música como Ozzy Osbourne, emergió de un entorno modesto para convertirse en una de las figuras más icónicas del rock y el metal. Este texto reconstruye su trayectoria apostando por una redacción fresca y original, manteniendo la fidelidad a los hechos y a las designaciones oficiales que lo acompañaron a lo largo de varias décadas. Su vida entre luces, conflictos y reinvención ejemplifica cómo la creatividad y la resiliencia pueden abrirse camino frente a la adversidad.
Biografía
Primeros años
Según los registros de su nacimiento, Ozzy nació en un entorno humilde y creció en un área laboral de la ciudad de Birmingham, dentro de la región de West Midlands. Sus padres se desempeñaban en empleos de turno nocturno y diurno, forjando un paisaje familiar de esfuerzo y sacrificio. En esa vivienda pequeña, el joven mostró desde temprano una inclinación por la música y un carácter curioso que lo llevó a explorar distintas opciones, a menudo enfrentándose a las tensiones propias de una familia numerosa y de recursos limitados. Ozzy recibió el apodo en su infancia, un sobrenombre que lo acompañaría durante años y que, según sus propias memorias, nació de la curiosidad y el sentido del humor de la escuela primaria.
La primera exposición relevante llegó cuando, con apenas catorce años, descubrió un primer sencillo y se convirtió en fan de una banda de corte británico que estaba marcando un cambio en la industria musical. La Beatlemanía de aquel periodo dejó una huella profunda en su vocación y, sobre todo, en su decisión de perseguir una carrera artística. A los quince años abandonó la escuela para buscar su lugar en el mundo laboral, probando suerte en oficios diversos y en experiencias que más tarde describiría como formativas para su futuro. La pobreza de recursos contrastaba con una determinación creciente que, con el tiempo, iría tomando forma.
Entre sus primeros trabajos figuran labores como fontanería, fabricación de herramientas y trabajo en un matadero. En su búsqueda de alternativas, recurrió en algún momento a actividades que lo acercaron a la delincuencia juvenil, e incluso pasó un breve periodo en prisión. En sus palabras, su padre le dejó claro que la salida a ese camino no sería fácil y que la libertad tendría un precio: la disciplina y la responsabilidad. Esa crudeza de la experiencia temprana quedaría registrada en sus memorias y, más adelante, en el relato público de su carrera.
Desde la adolescencia, Ozzy lidiaba con desafíos personales como la dislexia, lo que añadía matices a su visión del mundo y a su manejo del lenguaje. A los dieciséis años ya mostraba un carácter que, más allá de la timidez, contenía una energía volcánica que posteriormente se transformaría en una presencia escénica única. Su admiración por la música crecía a través de influencias que provenían de la escena británica y especialmente de una banda que, sin saberlo aún, marcaría su rumbo.
La curiosidad musical se convirtió en motor cuando escuchó su primer sencillo y, a los diecinueve años, comenzó a forjar las ideas que lo llevarían a perseguir su sueño de convertirse en artista profesional. En ese periodo, además, empezó la fase de aprendizaje y de exploración que terminaría moldeando su estilo, con un espíritu que combinaba audacia, humor y un sentido aventurero que no vaciló ante los riesgos.
Black Sabbath
En los años sesenta, una serie de encuentros y hallazgos llevaron a Geezer Butler a formar una agrupación que, con el tiempo, se transformaría en una referencia del metal. Ozzy se unió a esa visión cuando la banda buscaba un vocalista para completar un proyecto audaz. La primera reunión entre Butler y Osbourne quedó grabada como un episodio surrealista en la memoria de quienes lo vivieron: una visita a una casa en la que Ozzy apareció con la cabeza rapada y una escena que parecía sacada de una película. A partir de ese momento, el grupo comenzó a consolidar una identidad que se afianzaría con el nombre de Black Sabbath alrededor de 1969.
La banda, pese a carecer de un presupuesto elevado, trabajó con intensidad para grabar su primer disco, impulsada por los riffs de guitarra de Tony Iommi, las letras oscuras de Geezer Butler y el pulso de la batería de Bill Ward, con Ozzy aportando su voz característicamente poderosa y enigmática. Su álbum debut marcó una salida tímida para la crítica, pero abrió un camino de ventas y de reconocimiento comercial que creció con el tiempo. Seis meses después, Paranoid consolidó la popularidad de la agrupación y elevó las ventas a cifras importantes, sentando las bases para un movimiento que sería influyente en el desarrollo del heavy metal.
Durante esa etapa, Ozzy conoció a Sharon Arden, hija del mánager de la banda, y su relación personal terminó cruzándose con el destino profesional. A la par, la banda lanzó Master of Reality, que logró entrar en el Top 10 de varios mercados y obtuvo certificación de disco de oro en un tiempo breve. En la década de los setenta, el grupo fue desarrollando una estética oscura que resonó con un público cada vez más amplio, y la crítica comenzó a revisar sus evaluaciones previas con una mirada más favorable.
Entre 1971 y 1973, la vida personal del vocalista experimentó cambios notables: se casó por primera vez y, a la vez, enfrentó desafíos derivados de su vida de gira y de las tensiones propias de una banda en pleno proceso de crecimiento. El inicio de una relación con la industria discográfica, las giras mundiales y la presión de mantener alta la producción musical generó momentos de profundo desgaste, pero también permitió que la banda madurara su sonido y su presencia escénica.
La historia de la formación de la banda continuó con cambios en la alineación y con decisiones que, más tarde, serían consideradas como hitos en la historia del rock. En 1969, al adoptar el nombre definitivo de Black Sabbath, la agrupación se inspiró en una película de gran resonancia cultural y, a pesar de debates históricos sobre influencias, consolidó una marca que trascendió generaciones. Sin presupuesto y con una visión meramente autodidacta, lograron registrar un álbum debut que, con el tiempo, sería reconocido como un hito del metal.
Con el tiempo, Osbourne vivió un periodo de transición que lo llevó a explorar un camino de mayor creatividad individual, sin abandonar por completo los vínculos con Black Sabbath. En ese proceso, conoció a personas que se convertirían en piezas clave de su vida profesional y personal, como Don Arden y Sharon Arden, quienes influirían en las decisiones de negocio y en la gestión de su carrera.
La década de los setenta vio a la banda consolidar su identidad y a Ozzy consolidar su papel como una figura de peso en el mundo del espectáculo, combinando la música con una presencia mediática que empezaba a extenderse más allá de los escenarios. Las giras, los ensayos y las sesiones de grabación llevaron a la producción de trabajos que, si bien no siempre fueron recibidos con unanimidad por la crítica, sí lograron un impacto comercial relevante.
Luego de una trayectoria marcada por la experimentación y la perseverancia, Ozzy y sus compañeros afrontaron momentos de tensión interna, así como desafíos personales que, en su conjunto, definieron un periodo decisivo para la historia de la banda y del propio vocalista. A finales de los años setenta, las presiones de la vida de gira y las problemáticas de consumo de sustancias llevaron a decisiones que cambiarían el rumbo de su carrera y abrirían un nuevo capítulo en la vida artística de Ozzy.
Carrera en solitario
Tras un periodo de cambio y reajuste, Ozzy asumió un nuevo despertar creativo y se lanzó a una carrera en solitario que, con el tiempo, demostró su capacidad para reinventarse. Su primer disco como solista, grabado con un cauce distintivo y con un equipo que incluyó baterías, bajo y teclados de músicos de renombre, se convirtió en una referencia del metal en solitario. En esa década abrió puertas para nuevos temas y experiencias que lo acercaron a una audiencia más amplia.
La relación con la industria se consolidó cuando firmó un contrato con Jet Records, una negociación que involucró también a su pareja en ese entonces y que buscaba proteger su inversión musical. A partir de aquí, la vida personal y profesional de Ozzy se convirtió en un crisol de decisiones audaces, que a menudo debían sortear las tensiones de un negocio de gran complejidad. En ese periodo, Ozzy experimentó altibajos que lo llevaron a nuevas colaboraciones y a una metamorfosis sonora que se mantuvo como eje de su identidad artística.
La etapa de Blizzard of Ozz y la posterior continuidad de su proyecto mostraron una combinación de talento, coraje y una interpretación vocal que marcó una huella indeleble. Las composiciones presentes en ese material se convirtieron en clásicos de su repertorio y definieron un tono único para su catálogo: canciones que aún hoy se citan como referencias para generaciones de oyentes. Este periodo también dio lugar a historias personales que atravesaban la vida íntima del artista y de su entorno, en particular su relación con Sharon y su familia, que jugarían un papel decisivo en su carrera.
La década de los ochenta trajo consigo cambios en la alineación de la banda que acompañaba a Ozzy en sus proyectos, con la incorporación de músicos que, a la vez, aportaron nuevas energías y enfoques. La grabación de álbumes y la realización de giras impulsaron su popularidad y consolidaron su estatus de artista de renombre internacional. En esa etapa también surgieron colaboraciones y encuentros que enriquecerían su trayectoria, así como un constante cruce entre el rock clásico y la experimentación sonora que caracteriza gran parte de su obra.
Durante ese tiempo, enfrentó la pérdida de Randy Rhoads, un hecho que lo dejó sumido en una profunda tristeza y que obligó a replantear el rumbo de su carrera. A partir de la pérdida, la banda experimentó con nuevas formaciones y se mantuvo en un estado de evolución constante, procurando mantener vivo el legado de sus primeros años sin perder la energía que había marcado sus inicios. En paralelo, Ozzy irrumpió con un nuevo álbum que combinaría elementos de su experiencia previa con un enfoque más contemporáneo, buscando una continuidad que le permitiera explorar nuevas atmósferas y ritmos.
En los años siguientes, su presencia en la escena musical continuó siendo un faro para quienes buscaban una voz poderosa y una forma de hacer rock con una personalidad marcada por la teatralidad y la ironía. Su discografía en solitario fue creciendo y acercándolo a públicos diversos, desde los seguidores del heavy metal más estricto hasta oyentes que buscaban sonidos más melódicos o experimentales.
Paralelamente, la vida personal de Ozzy siguió gravitando alrededor de la relación con su familia y el equipo que lo rodeaba. Las decisiones comerciales, como el establecimiento de un programa de televisión que mostraba la intimidad de su vida familiar, reforzaron su estatus como figura mediática y amplificaron su alcance cultural. Este periodo subrayó que, más allá de la música, su marca era una amalgama de espectáculo, humor y un magnetismo particular para el público.
Ozzfest y otros proyectos
En los años noventa, Ozzy dio forma a una experiencia que transformaría la escena del metal: un festival itinerante que buscaba hermanar bandas clásicas con formaciones jóvenes. El proyecto recibió el nombre de Ozzfest y, desde su primera edición, se convirtió en un fenómeno comercial con alcance internacional. El evento unía grandes nombres y nuevas propuestas, sirviendo de plataforma para que emergieran grupos que luego lograrían una aceptación amplia en el mercado musical.
La iniciativa no sólo fortaleció la carrera del artista, sino que también funcionó como un laboratorio para nuevas generaciones de músicos que encontraron en el festival una ocasión para presentar su propuesta al mundo. el festival abrió la puerta a nuevas reuniones y colaboraciones entre Ozzy y otras bandas, lo que aportó una dimensión adicional a su legado. En ese marco, el propio trabajo de Ozzy con su banda y los conciertos de Ozzfest se convirtieron en hitos de una época y en modelos a seguir para quienes soñaban con carreras físicas y creativas en el mundo del rock.
Durante este periodo, Ozzy vivió cambios personales y profesionales que reforzaron su perfil público. Su vida familiar, a la vez, recibió atención mediática constante, ya que los proyectos de telerrealidad y las apariciones en televisión lo conectaron con un público más amplio y diverso. Este fenómeno reforzó la idea de que su influencia excedía el ámbito musical y se extendía a la cultura popular en general, generando un interés que sigue siendo objeto de análisis en la prensa y entre los aficionados.
Con el paso de los años, su presencia inquieta y su capacidad para reinventarse siguieron siendo la base de su atractivo. Entre las decisiones que caracterizaron este periodo se cuentan cambios de guitarristas, la incorporación de nuevos productores y la exploración de estilos cercanos al hard rock, al heavy metal y a experiencias más experimentales que, en conjunto, forman una versión de su carrera que continúa expandiéndose.
2000 en adelante
El inicio de la nueva década encontró a Ozzy lanzando proyectos que consolidaron su estatus como un veterano activo de la escena musical. Su trabajo discográfico de esa era mostró una mezcla de clásicos y novedades, con una recepción que variaba entre la crítica y el público. El álbum en vivo más destacado de esa etapa capturó la energía de sus presentaciones y dejó constancia de su capacidad para convertir una actuación en un evento memorable.
En los años siguientes, la vida personal y los temas de salud pasaron a ocupar un lugar más prominente en su narrativa pública. Su relación con Sharon continuó siendo un eje central, a la vez que se hizo más explícita la necesidad de adaptarse a un mundo que cambia a gran velocidad, con nuevas tecnologías, nuevos medios y una demanda constante de renovación artística. Aun así, su música siguió apareciendo con regularidad, y su presencia en escenarios de todo el mundo continuó atrayendo a multitudes.
La década de 2000 terminó por presentar una cara humana de la celebridad: retos de salud, momentos de introspección y, sobre todo, una actitud de superación que quedó plasmada en entrevistas, conciertos y aportes a causas solidarias. En este marco, el artista demostró que su impulso creativo no se había apagado, y que su voz seguía siendo una referencia para los fans y para las nuevas generaciones que deseaban entender la relación entre la música y la vida real.
Durante ese periodo, la vida personal de Ozzy estuvo marcada por un proceso de reconocimiento y reconciliación con su pasado y su familia. Sus decisiones laborales se equilibraron con una inquietud constante por mantener la salud y la vitalidad necesarias para seguir adelante, así como por la voluntad de seguir compartiendo su arte con una audiencia cada vez más amplia. Este equilibrio entre la experiencia y la búsqueda de nuevas experiencias definió una década que consolidó su papel de narrador de historias sonoras y visuales.
Años 2010
En la primavera de 2010, una nueva canción inaugural de una etapa discográfica mostró a un Ozzy que, a pesar de los años, mantenía una voz poderosa y una presencia escénica efectiva. El sencillo principal y la banda sonora del próximo disco acercaron a los fanáticos a una visión contemporánea de su trayectoria, con colaboraciones de renombre en los créditos de producción y una estética que abrazaba la mezcla entre lo clásico y lo moderno.
A lo largo de esa década, el artista anunció y presentó nuevos proyectos, incluyendo colaboraciones con músicos de distintas procedencias y con equipos de alta dinamicidad creativa. En su discurso público, subrayó la importancia de la continuidad de su legado mientras exploraba horizontes diferentes, lo que se tradujo en giras mundiales y presentaciones en países que no había visitado con anterioridad.
Además de la música, su figura siguió siendo un personaje mediático que apareció en plataformas diversas, desde programas de entretenimiento hasta bandas sonoras de videojuegos y cameos en producciones cinematográficas. Este abanico de apariciones fortaleció la imagen de un artista que no solo canta, sino que también participa en una amplia gama de expresiones culturales.
En estas fechas, su equipo artístico trabajó para consolidar una nueva identidad sonora, que conservara las raíces del metal y, al mismo tiempo, incorporara influencias contemporáneas. La constancia de su presencia en los escenarios, la apertura a colaboraciones y la inversión en proyectos multimedia subrayaron su capacidad para mantenerse relevante en un panorama musical en constante cambio.
Ozzfest y otras iniciativas
Entre las innovaciones del periodo, el festival Ozzfest demostró ser un motor de difusión para bandas emergentes y para consolidar audiencias establecidas. El formato, que fusionaba actos consagrados con formaciones nacientes, permitió que diferentes generaciones compartieran escenario y público. el evento sirvió para una nueva fase de reencuentros y presentaciones de Black Sabbath, señalando la continuidad de un legado que, en principio, parecía haber llegado a su fin. Este fenómeno generó ingresos considerables y dejó una huella de influencia durable en la escena del heavy metal.
Asimismo, la faceta televisiva continuó expandiéndose: programas de televisión, documentales y apariciones en galas reforzaron la imagen de un artista que entendió la importancia de mantener una presencia mediática que acompaña a la música. En ese marco, su figura logró una difusión que trascendía el ámbito de la rigurosidad musical para convertirse en un símbolo de cultura popular.
Con el tiempo, la vida personal de Ozzy se integró a un relato más amplio sobre la salud, la familia y la resiliencia. Enfrentó problemas de salud que pusieron a prueba su capacidad de recuperarse y de adaptarse, a la vez que mantenía una actitud de apertura hacia nuevas experiencias y colaboraciones. Este conjunto de circunstancias confirmó que su trayectoria, lejos de haber terminado, estaba en un tránsito de constante renovación.
Reunión de Black Sabbath
La relación entre Ozzy y Black Sabbath vivió varios momentos de reencuentro. En 1985 participó en un recital de Live Aid y, con el tiempo, regresó a tocar con ellos en distintos capítulos de su historia, incluyendo la etapa de los últimos conciertos de una gira emblemática. A mediados de los noventa, la alineación histórica se reunió para una etapa de estudio y de promoción que culminaría con álbumes y giras de gran resonancia, aunque también con disputas que afectaron ciertas decisiones de negocio.
En 1997, la reunión oficial de la formación original permitió la realización de conciertos mundiales y la grabación de sencillos que se convertirían en parte de una producción en directo que reflejaba el espíritu de esa etapa. Posteriormente, la banda atravesó cambios de integrantes y de plataformas, con la participación de músicos de sesión y la reconfiguración de la plantilla para adaptarse a nuevas realidades del mercado musical.
Entre 2010 y 2013, Black Sabbath retomó una modalidad de regreso que los acercó a nuevas audiencias y consolidó su estatus histórico. El lanzamiento de un álbum de estudio, la consiguiente gira y las actuaciones en distintos continentes, reforzaron la idea de que la banda podía convivir con nuevas corrientes sin perder su carácter fundacional. Este capítulo culminó con una gira de despedida que dejó constancia de la trascendencia de su estilo y de su influencia en la escena.
En noviembre de 2011, se anunció la reunión de la alineación original para una gira global y la grabación de material nuevo, con la participación de productores de renombre. Aunque surgieron cambios en la batería y en otros puestos, la continuidad de la banda siguió siendo una certeza para sus seguidores. En el transcurso de 2013, la agrupación lanzó un disco que recibió atención mediática y logró liderar las listas de varios mercados. Pero, más allá de los logros comerciales, lo que permaneció fue la idea de un grupo que se reinventaba sin perder su esencia osada y oscura.
Con el paso de los años, la conversación sobre la posible reunión de la formación clásica continuó generando expectativas en los fans y en la prensa musical. Las tensiones y las disputas legales que surgieron en distintos momentos fueron resolviéndose de manera particular, permitiendo que la banda siguiera existiendo como una entidad que, aunque a veces cambiante, mantenía su identidad compartida. El legado de aquella época se consolidó como un capítulo central en la historia del heavy metal.
En el año 2013, la banda volvió a la escena con una propuesta que reunió a la esencia de su sonido y a la experiencia acumulada de los años. La respuesta del público fue contundente, y la gira resultante reforzó la idea de que Black Sabbath había construido una memoria colectiva que trascendía las modas y las temporadas. Este periodo, marcado por conciertos y una producción discográfica, se convirtió en un referente para futuras generaciones de músicos que buscaban comprender la compleja dinámica entre tradición y renovación.
El 11 de junio de 2013, la banda presentó su álbum y siguió con una gira de despedida que dejó su performance como una de las imágenes más recordadas del rock de aquella década. La conclusión de esa etapa no significó el abandono total de la música: la banda siguió siendo una fuente de inspiración y una referencia para nuevos y veteranos artistas que veían en su historia un ejemplo de perseverancia y creatividad.
Legado e influencia
La trayectoria de Ozzy Osbourne está cimentada por una capacidad para catalizar ideas y emociones que conectan con audiencias diversas. Su papel como padrino del heavy metal y como figura de proyección mediática lo sitúan como un punto de referencia que continúa influyendo a bandas emergentes y a generaciones enteras de oyentes. El festival Ozzfest, así como sus iniciativas de aprendizaje y sus colaboraciones con músicos de distintas corrientes, han contribuido a que su legado se proyecte hacia horizontes innovadores dentro del metal y del rock.
La relación con otros artistas —desde figuras del rock clásico hasta intérpretes más jóvenes— ha generado una coda de colaboraciones y proyectos cruzados que enriquecen el paisaje musical contemporáneo. Entre las formaciones y personalidades mencionadas como influencia y coincidencia figuran artistas de distintas generaciones, que han destacado la importancia de un enfoque que no teme arriesgarse para explorar nuevos territorios sonoros. Este entrelazado de experiencias ha permitido que el nombre de Ozzy permanezca asociado con la experimentación, la teatralidad y la resistencia ante la adversidad.
Más allá de la música, su impacto cultural se consolidó en programas de televisión, documentales y apariciones públicas que acercaron su historia a un público masivo. Su figura, reconocible por su singular presencia y por su humor a veces ácido, se convirtió en un símbolo de una época en la que el rock y el espectáculo se fundían para dar lugar a un fenómeno cultural. En este sentido, su influencia trasciende los discos y las giras para convertirse en un modo de pensar la creatividad en el mundo del entretenimiento.
Premios y reconocimientos
La trayectoria de Ozzy recibió múltiples reconocimientos a lo largo de los años, reflejando su aportación al panorama musical y su impacto en la cultura popular. Entre los logros más destacados se cuentan galardones que celebran su creatividad, su capacidad de resiliencia y su habilidad para comunicarse con audiencias diversas a través de la música y el espectáculo. En el ámbito de la industria discográfica, recibió premios y certificaciones que reconocen el éxito comercial de sus proyectos y su influencia en el desarrollo del heavy metal.
La trayectoria de sus discos y presentaciones en vivo se tradujo, además, en distinciones que consolidan su posición en la memoria histórica de la música contemporánea. Sus reconocimientos incluyen honores de prestigio que sitúan su nombre entre las más relevantes figuras del rock y del metal a nivel internacional. El conjunto de estos galardones refleja no sólo la popularidad de su obra, sino también la continuidad de su papel como innovador dentro de un género que evoluciona con cada nueva generación.
Miembros
Última formación
- Ozzy Osbourne – voz (1979–2025)
- Rob "Blasko" Nicholson – bajo (2003, 2006–2025)
- Adam Wakeman – teclados, guitarra rítmica (2004–2025)
- Zakk Wylde – guitarra líder (1987-2009, 2017-2025)
- Tommy Clufetos – batería, percusión (2010–2025)
Anteriores
- Randy Rhoads (1980-1982)
- Bernie Tormé (1982)
- Brad Gillis (1982)
- Jake E. Lee (1983-1987)
- Joe Holmes (1995-2000)
- Jerry Cantrell (2005)
- Gus G (2009-2017)
- Bob Daisley (1980-1981/1982-1989)
- Rudy Sarzo (1981-1982)
- Pete Way (1982)
- Don Costa (1983)
- Phil Soussan (1986-1988)
- Geezer Butler (1988-1989/1994-1995)
- Mike Inez (1990-1993)
- Robert Trujillo (1994-2003)
- Jason Newsted (2003-2005)
- Lee Kerslake (1980)
- Tommy Aldridge (1981-1985)
- Carmine Appice (1983-1984)
- Randy Castillo (1985-1993)
- Deen Castronovo (1994-1995)
- Mike Bordin (1996-2009)
- Don Airey (1979-1985)
- Lindsey Bridgewater (1980-1983)
- Mike Moran (1985)
- John Sinclair (1986-1991, 1995-2003)
- Kevin Jones (1991-1992)
- Rick Wakeman (1995)
Cronología
Discografía
Álbumes de estudio
Colaboraciones
• Take What You Want de Post Malone — participación de Ozzy (con Travis Scott) en el proyecto Hollywood's Bleeding.
• Close My Eyes Forever de Lita Ford, en el álbum Lita, con la participación de Ozzy.
• Life Won't Wait, colaboración que forma parte de proyectos SBS, dejando constancia de su interés por cruzar fronteras musicales.
• Iron Head de Rob Zombie, incluido en The Sinister Urge, y otras colaboraciones que conectan su imaginario con artistas contemporáneos.
• Led Clones de Gary Moore, en After the War, que muestran su influencia extendida en diversas épocas y estilos.
Giras
Filmografía
- Trick or Treat (1986) - Reverendo Aaron Gilstrom
- The Jerky Boys: The Movie (1995) - Mánager de la banda
- South Park (1998) - Voz
- Little Nicky (2000) - Él mismo
- Moulin Rouge! (2001) - Voz
- Austin Powers in Goldmember (2002) - Él mismo
- Dame Edna Live at the Palace (2003)
- Robbie the Reindeer in Close Encounters of the Herd Kind (2007) - Voz
- Brütal Legend (2009) (Videojuego) - The Guardian of Metal, Dadbat (Voz)
- Gnomeo & Juliet (2011) - Voz
- Bubble Guppies (2011) - Voz
- Howard Stern on Demand (2013) - Él mismo
- Bubble Guppies (2015) - Voz
- Cazafantasmas (2016) - Estrella de rock
- The 7D (2016) - Voz
- Trolls World Tour (2020) - Voz
- One of Those Days (2022) - Voz