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Paco Camino

Nombre completo Francisco Camino Sánchez
Descripción Torero español
Fecha de nacimiento 14-12-1940
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 29-07-2024
Nacionalidad España
Ocupaciones torero, ganadero, actor
Idiomas español
HermanosJoaquín Camino Sánchez
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Francisco Camino Sánchez, conocido en los círculos taurinos como Paco Camino, nació en la localidad de Camas en diciembre de 1940 y cerró su página profesional en la última década del siglo XX, dejando tras de sí un legado que aún inspira a las nuevas generaciones. Su vida estuvo íntimamente ligada al toreo y a la cría de ganado bravo, y su nombre se asoció a un dominio técnico y estético que pocos lograron igualar. Fue, sin duda, un referente de la tauromaquia española cuyo paso dejó huella indeleble en la historia de Las Ventas y de las plazas de todo el país.

Índice de contenidos1. Biografía2. Vida privada
Paco Camino — Imagen principal

Francisco Camino Sánchez, conocido en los círculos taurinos como Paco Camino, nació en la localidad de Camas en diciembre de 1940 y cerró su página profesional en la última década del siglo XX, dejando tras de sí un legado que aún inspira a las nuevas generaciones. Su vida estuvo íntimamente ligada al toreo y a la cría de ganado bravo, y su nombre se asoció a un dominio técnico y estético que pocos lograron igualar. Fue, sin duda, un referente de la tauromaquia española cuyo paso dejó huella indeleble en la historia de Las Ventas y de las plazas de todo el país.

Biografía

Desde muy joven, su entorno familiar se convirtió en el terreno de aprendizaje para un talento que se adivinaba excepcional. Su padre, Rafael Camino, ejercía de banderillero y acompaño a Francisco en sus primeros años como aprendiz improvisado, ganándose la denominación de “el Niño sabio de Camas” por la intuición precoz que mostraba ante el toro. Su precocidad dejó claro que estaba destinado a dominar el arte del toreo con una sensibilidad poco frecuente y una mirada analítica que lo distinguiría a lo largo de toda su trayectoria.

Su estreno en el baile de la bravura llegó con los caballos, en Zaragoza, el 7 de septiembre de 1958. En esa tarde, compartió cartel con toreros como José Julio y Chiquito de Aragón, y lidió reses de la ganadería Escudero Muriel. La experiencia inicial fue clave para forjar su seguridad en el manejo del caballo y la lidia, dos palancas que más tarde sostendrían su estilo depurado y preciso.

El siguiente hito relevante llegó en Valencia, en marzo de 1959, cuando recibió la alternativa de manos de Jaime Ostos y con Mondeño como testigo. El toro de la ceremonia se llamó Mandarín, procedente de la ganadería de Urquijo de Federico, y Camino dejó constancia de su habilidad al lograr cortar una oreja a cada animal de la corrida. Ese debut titular marcó el inicio de una etapa de confirmada progresión en la que superó adversidades con una serenidad característica.

Un año después, Camino consolidó su figura con una actuación destacada en Las Ventas, donde recibió la confirmación de su alternativa el 12 de mayo de 1961. El padrino fue Julio Aparicio Martínez y el testigo José María Clavel, con el toro Espejito de Pérez de San Fernando como compañero de lidia. La liturgia taurina de aquella tarde dejó claro que estaba llamado a competir a un alto nivel dentro de la cúpula de su época.

Sin embargo, la temporada de 1961 también le provocó una herida de importancia. El 22 de agosto sufrió una cornada grave en Vista Alegre de Bilbao, al fallar la única acción de remate en la muerte de Cardiaco, un toro de Atanasio Fernández, mientras ejecutaba el volapié. En la enfermería recibió la extrema unción, un episodio que marcó su temple y su carácter de riesgo controlado dentro de la tauromaquia. Una prueba de fuego para un torero de apenas veintiún años que ya mostraba una madurez inesperada ante la adversidad.

Camino escaló posiciones en la clasificación taurina y, en 1963, se erigió como líder del escalafón, aprovechando también su primera salida en hombros en Las Ventas y, años más tarde, en 1966, cuando su candidatura quedó consolidada. Ese mismo año, su carrera recibió un nuevo impulso cuando su empresa pasó a controlar su camino profesional bajo la dirección de la casa Chopera, y participó en la producción cinematográfica Fray Torero, dirigida por José Luis Sáenz de Heredia, que contribuyó a ampliar su influencia más allá de la arena. Consolidación y visibilidad en esa década definieron su marca personal.

La escena internacional también dejó su impronta en su vida profesional. El 29 de octubre de 1967 se presentó en Acho, durante la Feria del Señor de los Milagros, donde se negó a matar al quinto toro de la tarde. Como consecuencia de esa decisión, fue condenado a un periodo de prisión de 24 horas por la autoridad competente. Este hecho, lejos de desacreditarlo, reforzó su condición de torero fiel a su criterio y a su ética de riesgo calculado. Una decisión controvertida que definió su carácter de hombre de(sumamente)**, de una generación que sabía que el toreo no era solo espectáculo sino una cuestión de convicción.

Durante veinte temporadas, Camino realizó 1490 corridas, y cosechó 1176 orejas y 126 rabos, cifras que hablan de una vida dedicada por entero al toro y a la lidia. En Las Ventas, acumuló más de medio centenar de tardes de triunfo, cortando 48 orejas y logrando entrar 12 veces por la Puerta Grande, quedando, sólo por detrás de El Viti y superando a Antonio Bienvenida en esa escala de gloria. La consistencia de su impacto en una plaza tan exigente dejó una estela de admiración entre aficionados y colegas.

La carrera estuvo jalonada por momentos de peligro. A lo largo de su recorrido, recibió alrededor de 30 cornadas, siendo dos de ellas especialmente graves, ocurridas en Bilbao en 1961 y en Aranjuez en 1980. Camino fue descrito como un torero polémico por algunos sectores, pero también como un estilista depurado, capaz de dominar el capote con ímpetu y la muleta con una cadencia que hacía vibrar a la plaza. Su técnica prefería la mano izquierda, y su repertorio incluía chicuelinas sublimes, un balance entre claridad y seguridad que definía su interpretación de la lidia. Un torero de inquietudes profundas que, en cada pase, mostraba una lectura del toro y del terreno que pocos podían igualar.

Uno de sus episodios más recordados ocurrió el 4 de junio de 1970, en una corrida de Beneficencia en la que ejecutó una larga actuación a puerta cerrada: dio cuenta de siete toros en solitario y dejó constancia de su capacidad al cosechar ocho orejas en esa jornada, un reflejo de su dominio técnico y su precisión para rematar cada encuentro. Una hazaña singular que añadió a su leyenda popular un sello de grandeza y entrega total.

Entre las sombras de la fama familiar, su hermano Joaquín Camino Sánchez desempeñaba funciones de subalterno en su cuadrilla. Su trágico desenlace ocurrió el 3 de junio de 1973, cuando recibió una cornada mortal en Barcelona a causa de Curioso, un toro de Atanasio Fernández. Este suceso dejó un golpe emotivo en la familia y en la memoria del mundo taurino. Camino decidió retirarse en Valladolid el 23 de septiembre de 1983, para cerrar un capítulo que ya brillaba con luces propias. Su último pase con luces fue en Nîmes, en 1987, cuando brindó la alternativa a su hijo Rafi Camino. Una despedida a la altura de su leyenda.

En 2005 recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, reconocimiento que se sumó a un hecho que también marcó su vida personal: haber recibido un trasplante de hígado ese mismo año tras superar una larga lista de espera. Este episodio de superación personal coincidió con la continuidad de su vínculo con el mundo de la ganadería brava, que desde 1996 lleva por nombre Los Camino, una aventura empresarial que mantiene viva la influencia familiar en la crianza de reses bravas. Un gesto de fortaleza y continuidad que consolidó su legado más allá de la arena.

La trayectoria de Paco Camino quedó, además, asociada a la continuidad del mundo del toro a través de su ganadería, un testimonio de su compromiso con la crianza y la transmisión de técnicas y valores que caracterizan la tauromaquia de alto nivel. En ese marco, siguió participando en la cultura del toro durante años y dejó una marca indeleble en la memoria de los aficionados que aún ven en su forma de entender la lidia un modelo de interpretación del toreo clásico. Una vida dedicada a la bravura y a la transmisión.

Vida privada

En su vida sentimental, Camino contrajo matrimonio en tres ocasiones. Su primer enlace fue en 1963, con Norma Gaona, hija de un empresario relacionado con la Plaza México, lo que marcó una primera alianza que acompañó al torero durante un tramo importante de su juventud. Posteriormente, se casó con María de los Ángeles Sanz, y, ya entrada la década de los noventa, formalizó su tercer compromiso con Isabel Sánchez-Flor. Una historia de matrimonios y afectos que convivió con una carrera agotadora y una dedicación absoluta al toro.

Del fervor matrimonial nacieron cuatro hijos, entre los que se encuentra Rafi Camino, quien siguió sus pasos en el mundo del toreo y llevó con él parte del apellido y el oficio. Una generación que continúa la tradición familiar, pese a los cambios que impone el paso del tiempo en la crónica taurina y en la vida de los toreros.