Vidas Icónicas VIDASICÓNICAS

Ramón de Campoamor

Nombre completo Ramón de Campoamor
Descripción Literato y político español (1817-1901)
Fecha de nacimiento 24-09-1817
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 11-02-1901
Nacionalidad España
Ocupaciones poeta, escritor, político
Géneros teatro
Grupos Real Academia Española
Idiomas español
Sugerencias y correcciones ¿Hay algún error, actualización pendiente o falta alguna biografía?
Ayúdanos a mejorar VidaIcónica escribiéndonos desde la página de contacto.

Ramón María de las Mercedes Pérez de Campoamor y Campoosorio nació en la aldea de Piñera, en Navia, Asturias, el 24 de septiembre de 1817, y murió en Madrid el 11 de febrero de 1901. Fue un poeta español ligado al realismo literario, cuyo impulso intelectual y vida pública dejaron una huella profunda en la cultura de su tiempo. A lo largo de su trayectoria combinó la creación poética con una activa participación en la vida política y social de su país.

Ramón de Campoamor — Imagen principal
Firma de Ramón de Campoamor

Ramón María de las Mercedes Pérez de Campoamor y Campoosorio nació en la aldea de Piñera, en Navia, Asturias, el 24 de septiembre de 1817, y murió en Madrid el 11 de febrero de 1901. Fue un poeta español ligado al realismo literario, cuyo impulso intelectual y vida pública dejaron una huella profunda en la cultura de su tiempo. A lo largo de su trayectoria combinó la creación poética con una activa participación en la vida política y social de su país.

Biografía

De origen agrícola y linaje noble, su padre, Miguel Pérez Campoamor, provenía de Coaña y alcanzó la fortuna gracias al trabajo rural, mientras que su madre pertenecía a la familia Campo Osorio de Navia. La pérdida temprana del padre, en 1821, marcó la infancia de Ramó́n, que desde muy joven mostró interés por las letras. A los diez años inició estudios de Latín y Humanidades en Puerto de Vega, y obtuvo el certificado de estudios primarios antes de embarcarse hacia horizontes más amplios.

Trayectoria educativa y giro vocacional, en 1832 tomó rumbo a Madrid para estudiar filosofía, lógica y matemáticas en el convento de Santo Tomás. Poco después se inscribió en medicina, pero dejó pronto esa carrera cuando un catedrático intuyó que su talento no estaba en las ciencias, sino en la literatura. Aunque no dejó de interesarse por la lectura, su dedicación se orientó definitivamente hacia el periodismo y la producción literaria, que empezarían a revelarse como su verdadera profesión.

Protegido por figuras de la vida literaria, recibió el espaldarazo del poeta Espronceda, quien lo tomó bajo su tutela y le abrió puertas en la escena editorial. En 1837 comenzó a publicar poesía y a colaborar en publicaciones de los círculos románticos, entre ellas El Alba y No Me Olvides. Su actividad periodística incluyó la redacción de Las Musas (1837), El Correo Nacional (1838) y El Español (1845); más tarde dirigió El Estado (1856). Estas etapas indican una trayectoria que entrelaza la lírica con la crítica y la divulgación cultural.

Compromiso con la vida intelectual institucional, desde joven cultivó una vida de tertulias y de contacto con las Banquillas del saber. En 1838 aparece su primer libro impreso, Una mujer generosa, una comedia en dos actos que no llegó a estrenarse, seguida de otros trabajos dramáticos como El castillo de Santa Marina. A lo largo de los años desarrolló una intensa labor teatral y escribió piezas que exploraban temas románticos con una visión más realista y local de Asturias. En 1870, su obra Guerra a la guerra superó la simple heroísmo para introducir una mirada crítica sobre la violencia y la confrontación.

Una vida pública entre la cultura y la política, a fines de la década de 1830 se adhirió al Partido Moderado, impulsando ideas monárquicas y una visión favorable a la reina Isabel II. Sus cargos públicos fueron numerosos: consejero real, gobernador civil de Castellón y después de Alicante, diputado por varias provincias, y, en distintos momentos, director general de Beneficencia y de Sanidad, así como consejero de Estado. Su desempeño fue descrito por sus contemporáneos como sobrio, trabajador y de estrecha lealtad institucional. En 1861 fue reconocido como académico de la Lengua y, a lo largo de su vida, llevó su experiencia a las Cortes y al Senado, representando a distintos territorios de España.

Relatos y biografías sobre su vida, los colegas y amigos que más le cercaron fueron quienes posteriormente compilaron sus Obras completas, buscando conservar su legado. Su esposa, Guillermina O’Gorman, falleció en 1890; el matrimonio no dejó descendencia, y él continuó su labor en Madrid, frecuentando la vida cultural de la ciudad y participando en tertulias de la librería de Fe cuando las circunstancias lo permitían. Murió en la capital en 1901 y fue enterrado en el cementerio de San Justo, junto a su esposa. Sus restos dieron lugar a mausoleos y esculturas que celebraron su figura en Navia y en el Retiro madrileño.

La figura de Campoamor estuvo, durante años, sujeta a la admiración de amplios círculos de España y América. Sus contemporáneos mencionaron, entre sus cualidades, una capacidad para provocar debate y, a la vez, para sostener una vida discreta y constante dedicada a la cultura y a la administración pública. Entre sus pares existía reconocimiento por su honestidad y su dedicación, y sus detractores destacaron que su estilo conservaba un aire propio de la época, que en otros momentos fue visto como obstinación o classicismo mal entendido. En todo caso, su presencia dejó una marca indeleble en la educación, la literatura y la política.

El duelo con Topete

Una disputa pública por la política naval derivó en un episodio notorio de la vida de Campoamor. En 1863, la designación de Augusto Ulloa y Castañón como ministro de Marina por el gobierno de O'Donnell provocó descontento entre la oficialidad, que consideró que la contrarrevolución de ciertos sectores requería una respuesta enérgica. Campoamor, firme defensor de la monarquía de Isabel II, escribió un artículo en contra de los mandos de la Armada y cuestionó la idoneidad de Ulloa: «¿Qué opción tiene el señor Ulloa? ¿Qué tiene que ver con la vida marina una persona que nunca ha probado bivalvos?» La respuesta no se hizo esperar: Juan Bautista Topete aceptó el desafío a duelo y Campoamor, conocido por su temperamento cordial pero sin miedo a las pruebas, aceptó sin dudar.

La prueba tuvo lugar en la quinta de Salamanca, con duelo a sable, en presencia de padrinos militares y con la presión de la opinión pública. Campoamor logró herir a Topete en la frente, y Topete respondió, desarmado, con un segundo ataque que dejó la mano derecha del poeta expuesta a la defensa de su oponente. En medio del forcejeo, el general Reina intervino para evitar lo peor, y al final ambos rivales se reconciliaron con un abrazo, sellando una tregua entre dos bandos que habían sido enemigos. A partir de ese momento, quedaron como camaradas.

Estilo

La lírica de Campoamor se enmarca dentro del realismo español, con un lenguaje que apuesta por la claridad y la desnudez de la imagen, alejándose de la ornamentación excesiva de otras corrientes. Fue consciente de la dimensión innovadora de su voz poética y buscó construir un registro capaz de desafiar las influencias de Quintana y su linaje clásico, al tiempo que superaba la retórica de los románticos.

La crítica ha señalado su compromiso con un retorno al habla llana, buscando una prosa viva y directa que pudiera inspirar a la prosa de escritores posteriores como Juan de Mairena y la intuición poética de Machado. Sin embargo, su estilo no resistió por completo las modas del cambio: el modernismo lo rechazó por su aparente ostentación de una sensibilidad burguesa, y la Generación del 98 lo miró con escepticismo por lo que entendía como un residuo decimonónico.

Entre sus aportes teóricos destacó la noción de personalismo, expuesta en un ensayo de 1855, y una apuesta por una poética que tratara de fundamentar la dignidad humana desde una perspectiva moral y ética. Sus ideas influyeron en debates sobre estética, filosofía y política, y su obra crítica central, La metafísica y la poesía ante la ciencia moderna, fue leída como un intento de situar la creación artística en un marco de reflexión filosófica frente al avance científico.

En su trayectoria filosófica emergió también un rechazo a las corrientes democráticas cuando estas amenazaban la estabilidad de la monarchía, lo que marcó encuentros y desencuentros con figuras como Castelar y las obras krausistas. A la par, cultivó un corpus de escritos que reunían sus ideas sobre lógica, ética y lenguaje, como El ideísmo y la Poética, textos que se convertirían en referencias para debates en universidades y academias.

Su visión política, profundamente monárquica y moderada, se entrelazó con una labor de servicio público que dejó una impronta de integridad y profesionalidad. Sus contemporáneos destacaron que, pese a las controversias, su vida estuvo marcada por una conducta sobria, la dedicación al bienestar público y un compromiso constante con la manera en que la cultura podía sostener la estructura del Estado.

Obras

  • Obras completas (Madrid 1901-1903, 8 volúmenes)
  • Obras poéticas completas, 1949, 1951, 1972

Teatro

  • Una mujer generosa (1838)
  • El castillo de Santa Marina (1838)
  • La fineza del querer (1840)
  • El hijo de todos (1841)
  • Guerra a la guerra (1870)
  • El hombre Dios (1871)
  • El palacio de las verdades (1871)
  • Cuerdos y locos (1873)
  • Dies irae (1873)
  • El honor (1874)
  • Así se escribe la historia (1875)
  • Los salvajes (1875)
  • Después de la boda (1876)
  • Química conyugal (1877)
  • Cómo rezan las solteras (1884)
  • El amor o la muerte (1884)
  • Glorias humanas (1885)
  • El confesor confesado
  • El anillo de boda

Poesía

  • Ternezas y flores, versos románticos, 1838
  • Poesías, 1840
  • Ayes del alma, 1842
  • Fábulas originales, 1842
  • Doloras, 1846
  • Poesías y fábulas, 1847
  • El drama universal, 1853
  • Colón, 1853
  • El licenciado Torralba, poema en ocho cantos, 1888
  • Los pequeños poemas, 1871
  • Los buenos y los sabios: poema en cinco cantos, 1881
  • Humoradas (1886-1888)
  • Don Juan: pequeño poema, 1886
  • Los amores de una santa: poema en cartas, 1886
  • Fábulas completas, 1941

Filosofía

  • Filosofía de las leyes (1846)
  • El personalismo. Apuntes para una filosofía (1855)
  • La metafísica limpia, fija y da esplendor al lenguaje (1862)
  • Lo absoluto (1865)
  • Poética (1883)
  • El ideísmo (1883)
  • La originalidad y el plagio
  • Sócrates
  • La Metafísica y la poesía ante la ciencia moderna
  • Sobre el panenteísmo

Otras obras

  • Historia crítica de las Cortes reformadoras, 1837
  • Los manuscritos de mi padre: novela original, 1842
  • Polémicas, 1862
  • Discursos parlamentarios
  • Polémicas con la democracia
  • Cánovas, 1884
  • Prólogos a La Mujer y a otras colecciones, en los que expuso su visión de la cultura y la crítica