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Syukuro Manabe

Nombre completo Syukuro Manabe
Nombre nativo 真鍋 淑郎,
Descripción Meteorólogo japonés
Fecha de nacimiento 21-09-1931
Lugar de nacimiento
Nacionalidad Japón, Estados Unidos
Ocupaciones climatólogo, meteorólogo
Grupos Academia Europæa, Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, Royal Society of Canada
Idiomas inglés, japonés
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Syukuro "Suki" Manabe nació en Ehime, Japón, el 21 de septiembre de 1931, y forjó una carrera que cambió para siempre la forma en que entendemos el clima de la Tierra. Reconocido por abrazar las herramientas computacionales como guía de descubrimiento, atravesó fronteras entre la meteorología y la climatología para demostrar la capacidad de las simulaciones numéricas de exponer las relaciones entre el CO2, las variaciones naturales y el comportamiento del sistema terrestre. Su trayectoria culminó con el Nobel de Física en 2021, compartido por hallazgos sobre la modelación climática y su estabilidad frente a la incertidumbre.

Syukuro Manabe — Imagen principal

Syukuro "Suki" Manabe nació en Ehime, Japón, el 21 de septiembre de 1931, y forjó una carrera que cambió para siempre la forma en que entendemos el clima de la Tierra. Reconocido por abrazar las herramientas computacionales como guía de descubrimiento, atravesó fronteras entre la meteorología y la climatología para demostrar la capacidad de las simulaciones numéricas de exponer las relaciones entre el CO2, las variaciones naturales y el comportamiento del sistema terrestre. Su trayectoria culminó con el Nobel de Física en 2021, compartido por hallazgos sobre la modelación climática y su estabilidad frente a la incertidumbre.

Trayectoria

Carrera

Desde sus inicios, Manabe halló un camino académico que lo condujo a un doctorado obtenido en la Universidad de Tokio en 1958, abriendo puertas para investigación internacional. Poco después, migró a Estados Unidos para integrarse a la Sección de Investigaciones en Circulación General del Weather Bureau, una institución que hoy se reconoce como parte del NOAA, y que sería clave en su desarrollo durante casi cuatro décadas. En ese periodo trabajó junto a destacados científicos y avanzó en la construcción de modelos que combinaban dinámica de fluidos y procesos climáticos fundamentales.

Entre 1997 y 2001, dirigió en Japón la División de Investigación del Calentamiento Global dentro del Frontier Research System for Global Change, una etapa dedicada a entender mejor las causas y las consecuencias del cambio climático a escala planetaria. A partir de 2002, regresó a Estados Unidos como colaborador visitante de investigación en Princeton, vinculándose al Programa de Ciencia Atmosférica y Oceánica y consolidando su experiencia en la enseñanza y la investigación. En la actualidad figura como meteorólogo senior en la citada universidad, manteniendo un papel activo en proyectos de modelización climática y enseñanza de nueva generación de científicos.

Logros científicos

En el Laboratorio Geofísico de Dinámica de Fluidos de la NOAA, Manabe trabajó junto a Joseph Smagorinsky para convertir ideas de simulación en herramientas computacionales que permitirían representar la atmósfera con mayor fidelidad. Este esfuerzo desembocó en una serie de modelos que pasaron de enfoques unidimensional a configuraciones tridimensionales para estudiar la atmósfera en su totalidad. Esta transición marcó un hito en la capacidad de simular procesos climáticos complejos y sentó las bases de la comprensión moderna de la circulación global.

En 1967, junto a su colega Wetherald, desarrollaron un modelo radiativo-convectivo de una columna atmosférica que incorporaba el efecto de retroalimentación del vapor de agua. El resultado mostró claramente que al aumentar la concentración de dióxido de carbono la temperatura se elevaba en la superficie y en la tropósfera, mientras que descendía en la estratosfera. Este avance se considera un paso decisivo hacia la construcción de un modelo global completo capaz de describir la circulación atmosférica a gran escala.

Con ese fundamento, el equipo procedió a utilizar el modelo para simular, por primera vez, la respuesta tridimensional de la temperatura y del ciclo hidrológico ante incrementos de CO2, permitiendo comprender mejor cómo el clima podría reorganizarse bajo presión atmosférica creciente. Estas simulaciones inaugurales abrieron la vía para estudiar, de forma integral, la interacción entre la atmósfera y el océano y para explorar respuestas temporales y espaciales del sistema climático.

En 1969, Manabe y Bryan presentaron las primeras simulaciones de clima mediante un modelo acoplado océano-atmósfera, donde se integraron por primera vez los componentes de circulación general de la atmósfera con un modelo oceánico. Posteriormente, durante las décadas de 1990 y 2000, su grupo llevó a cabo investigaciones fundamentales que empleaban modelos oceánicos acoplados para estudiar la respuesta temporal del clima a distintas concentraciones de gases de efecto invernadero, aportando claridad sobre la evolución temporal de los cambios climáticos.

Además, aplicaron sus herramientas para explorar escenarios del clima pasado, considerando, entre otros factores, la entrada de agua dulce al Atlántico Norte, una hipótesis que se ha discutido como posible desencadenante de cambios climáticos abruptos observados en el registro paleoclimático. Estas líneas de trabajo consolidaron la visión de que la simulación por computadora era una vía fiable para entender tanto el comportamiento actual como los posibles pasados del clima de la Tierra.

El reconocimiento internacional llegó en 2021 cuando recibió el premio Nobel de Física, compartido con Klaus Hasselmann y Giorgio Parisi. Schipar el aporte, la mitad del reconocimiento recayó en el estudio del modelado físico del clima terrestre, cuantificando su variabilidad y mejorando la capacidad de pronosticar el calentamiento global con una base científica robusta.

Premios y reconocimientos

Membresías

  • Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos
  • Miembro extranjero de la Japan Academy
  • Academia Europaea
  • Royal Society of Canada

Premios

  • 1992, recibió el Premio Blue Planet de la Asahi Glass Foundation;
  • 1995, obtuvo el Premio Asahi de la fundación cultural de Asahi News;
  • 1997, galardonado con el Premio Ambiental Volvo de la Fundación Volvo;
  • 2015, fue distinguido con la Medalla Benjamin Franklin del Instituto Franklin;
  • 2016, compartió el Premio BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría Cambio Climático, junto al climatólogo James Hansen;
  • 2021, recibió el Premio Nobel de Física por sus aportes al modelado climático.
  • fue homenajeado con la Carl-Gustaf Rossby Research Medal de la American Meteorological Society;
  • Recibió reconocimientos como el Premio del segundo medio siglo, el Premio Meisinger, la Medalla William Bowie y la Medalla Revelle de la American Geophysical Union;
  • Entre otros galardones, recibió la Medalla Milutin Milankovitch de la European Geophysical Society.

El trabajo conjunto de Manabe y Bryan para desarrollar el primer modelo climático mundial fue elegido por la NOAA como uno de los diez avances más importantes de los primeros dos siglos de exploración científica, destacando el impacto de sus contribuciones en la comprensión actual del clima. En reconocimiento a su liderazgo y retiro, se organizó una reunión científica de tres días en Princeton en marzo de 1998, bautizada con un título que conmemora su legado. También la American Meteorological Society organizó en 2005 un Simposio Especial a su nombre, Suki Manabe, para valorar su influencia duradera.

Publicaciones seleccionadas

  • En colaboración con Smagorinsky y Strickler, presentó un estudio sobre la climatología simulada mediante un modelo de circulación general que incluía un ciclo hidrológico, publicado en una revista líder de meteorología en la década de 1960.
  • Un trabajo conjunto con Wetherald analizó el equilibrio térmico de la atmósfera cuando se distribuye de manera dada la humedad relativa, difundido en una revista de ciencias atmosféricas y conocido por su impacto conceptual.
  • Una contribución de 1969, escrita junto a Bryan, profundizó en las cálculos climáticos empleando un modelo combinado de océano y atmósfera, destacando la interacción entre ambos componentes para respuestas ante cambios en CO2.
  • En 1975, Manabe y Wetherald evaluaron el efecto de duplicar la concentración de CO2 sobre el clima de un modelo de circulación general, cifra clave para entender escenarios de calentamiento y su magnitud.
  • Un artículo de 1989, con Stouffer y Bryan, examinó la asimetría hemisférica en la respuesta climática ante incrementos graduales de CO2, ofreciendo una visión más detallada de cómo cada polo percibe los cambios climáticos.
  • Un estudio de 1991–1992, con Spelman y Stouffer, analizó las respuestas transitorias de un modelo acoplado océano-atmósfera ante variaciones graduales de CO2, tanto en promedios anuales como estacionales.
  • La serie de 1995, publicada en Nature, abordó la simulación de cambios climáticos abruptos provocados por aportes de agua dulce al Atlántico Norte, subrayando posibles umbrales en el sistema climático.
  • En 2000, Manabe y Stouffer exploraron la ocurrencia de cambios abruptos a través de un estudio centrado en un modelo oceánico-acoplado, aportando perspectivas sobre discontinuidades en el clima de la era reciente.
  • Un trabajo posterior en 2000, con Stouffer y Spelman, continuó examinando las respuestas de un sistema acoplado ante variaciones de CO2, reforzando la idea de que el clima puede responder de forma no lineal ante presiones sostenidas.
  • Más recientemente, Coautoría de Manabe y Broccoli en 2020, Beyond global warming, ofreció una síntesis accesible de cómo los modelos numéricos revelan los secretos del cambio climático y su posible trayectoria futura, publicada por la Princeton University Press.

La voz de Manabe y sus colegas ha resonado en numerosos debates, y su legado se mantiene vivo en cursos, simposios y proyectos de investigación que continúan cuestionando y afianzando las bases de la modelización climática. Sus hallazgos, repetidamente citados y discutidos, siguen guiando políticas y estrategias para enfrentar el calentamiento global y sus efectos en distintas regiones del planeta. Su obra, en suma, ha dejado una ruta clara para quienes buscan entender el porvenir climático con rigor y precisión.

Imágenes de Syukuro Manabe