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Uriel da Costa

Nombre completo Gabriel da Costa Fiuza
Nombre nativo Gabriel da Costa Fiuza
Descripción Filósofo portugués
Fecha de nacimiento 01-01-1585
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 31-03-1640
Nacionalidad Provincias Unidas de los Países Bajos, Reino de Portugal
Ocupaciones filósofo
Idiomas latín, portugués
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Uriel da Costa, nacido en Oporto en 1580 y de origen sefardí, fue una figura singular de la diáspora portuguesa que terminó siendo referente de la crítica filosófica y religiosa. Su vida transcurrió entre ciudades y tradiciones, desde la universidad de Coímbra hasta las comunidades judías de Ámsterdam y otros centros europeos. Su trayectoria, marcada por el conflicto entre convicción personal y las estructuras religiosas de su tiempo, dejó una huella duradera en la historia del pensamiento crítico y la ética religiosa.

Uriel da Costa — Imagen principal

Uriel da Costa, nacido en Oporto en 1580 y de origen sefardí, fue una figura singular de la diáspora portuguesa que terminó siendo referente de la crítica filosófica y religiosa. Su vida transcurrió entre ciudades y tradiciones, desde la universidad de Coímbra hasta las comunidades judías de Ámsterdam y otros centros europeos. Su trayectoria, marcada por el conflicto entre convicción personal y las estructuras religiosas de su tiempo, dejó una huella duradera en la historia del pensamiento crítico y la ética religiosa.

Biografía

Orígenes

Procedente de una familia de comerciantes sefardíes, que habían abrazado el catolicismo, Uriel da Costa recibió educación religiosa en la Universidad de Coímbra y avanzó hasta convertirse en profesor. Con el estudio de la fe, surgieron dudas sobre las bases del catolicismo y una creciente curiosidad por la herencia judía de su linaje. En este proceso, Da Costa y su madre pasaron de ser conversos a practicar en secreto el judaísmo, lo que sembró la inquietud frente a los posibles rastros de la Inquisición que rondaban a la comunidad.

Consciente del peligro, la familia emprendió la huida desde Portugal hacia los Países Bajos, buscando un entorno más tolerante y seguro para las prácticas de sus creencias. Su llegada a la floreciente comunidad sefardí de Ámsterdam supuso un giro crucial para su vida pública y personal.

En Ámsterdam, adoptó el nombre Uriel, una versión hebraica de Gabriel, y se dedicó a estudiar el judaísmo junto a otras cuestiones intelectuales. Sus exploraciones lo llevaron a cuestionar no solo las enseñanzas tradicionales, sino también ciertos ritos y costumbres que sostenían la práctica religiosa de la comunidad, lo cual provocó una confrontación pública con las autoridades religiosas.

La sinagoga respondió a sus planteamientos con censuras y reacciones de expulsión y rehabilitación. La tensión entre Da Costa y las autoridades religiosas fue in crescendo: fue sancionado en varias ocasiones, y su postura provocó que buscara refugio fuera de la ciudad, primero en Hamburgo y luego fuera de esa jurisdicción, aunque allí también enfrentó resistencia y expulsión. Las autoridades temían que sus ideas, vistas como herejía, pudieran dañar la seguridad de la comunidad ante eventuales represalias de otros grupos religiosos.

En torno a 1640, ya en la cincuentena y agotado física y mentalmente, llegó a un acuerdo con las autoridades judías para renunciar públicamente a sus ideas y así restablecer su posición dentro de la comunidad. En sus memorias, tituladas Exemplar humanae vitae, describe con detalle el episodio y deja claro que, aunque aceptara el compromiso, sus convicciones no habían cambiado y lo hacía para evitar humillaciones. En el día del juicio, ante una sinagoga llena de familias, leyó una confesión de arrepentimiento redactada por los rabinos. Después, fue atado a una columna y recibió 39 azotes con un látigo de cuero en la espalda descubierta, según la costumbre de la Ley. Una vez liberado, se le permitió sentarse en el suelo y un rabino declaró su rehabilitación pública; las puertas de la sinagoga se abrieron de nuevo para recibirlo como miembro de pleno derecho de la Nueva Jerusalén. El rito terminó con Da Costa tendido en la entrada para que la comunidad saliera pisando esa posición suya de vergüenza, realizado con precisión ritual y sin exhibición de crueldad.

La duración de esa nueva situación permanece desconocida, y tampoco hay certeza sobre si el episodio ocurrió en 1640 o en 1645. En los días siguientes, Da Costa terminó sus memorias, en las que relató el episodio y su impotencia para resistirse. Tras finalizar su obra y recibir dos anatemas por parte de la Sinagoga, quedó separado de la comunidad durante siete años, siendo renegado dos veces (primero del catolicismo y luego del judaísmo), y perseguido por sus pares. En medio de la duda, las dudas religiosas y el drama de la marginación, decidió terminar su vida con un acto de violencia autoinfligida: un disparo que no logró el primer intento, y que sí lo hizo en el segundo.

Obra y legado

El aporte intelectual de Da Costa se enmarca en una crítica radical al materialismo religioso y a la hipocresía de las prácticas rituales que organizaban la vida de la comunidad. Su espíritu cuestionador influyó notablemente en Baruch de Spinoza, uno de los grandes filósofos del siglo XVII. Es probable que un joven Spinoza, quizá presente entre el público que presenció la humillación de Da Costa, decidiera no asistir a su propia expulsión para evitar vivir una experiencia similar años después.

Sin embargo, Spinoza no teje una referencia directa a Da Costa en su obra; esa omisión intriga a los especialistas. Aun así, la huella de Da Costa dejó una impresión profunda en el pensamiento de la época, y su martirio, más que su obra escrita, habría sido la chispa que inspiró a algunos de los más grandes pensadores de Ámsterdam.

Exemplar humanae vitae constituye el testimonio autobiográfico que Da Costa escribió en latín poco antes de su muerte. Durante largo tiempo, esta obra recibió desinterés o condena. En España, Menéndez Pelayo realizó la primera traducción al castellano de la autobiografía, incluyéndola en su Historia de los heterodoxos españoles, donde se analizan las voces disidentes que desafiaron las corrientes oficiales de la fe.

Impacto y memoria de la historia de Da Costa trasciende la biografía para situarse en la discusión sobre la libertad de conciencia y la crítica a la institución religiosa. Su caso, marcado por el dilema entre integridad personal y pertenencia comunitaria, ha sido utilizado para explorar la tensión entre fe, razón y ética social. Aunque su figura no alcance la profundidad filosófica de Spinoza, su ejemplo humano y su duelo interior aportaron una densidad moral que siguió resonando en debates posteriores sobre la tolerancia y la exégesis de la tradición religiosa.

  • 1580 nacimiento en Oporto, Portugal.
  • Décadas de 1620s–30s sedimentación de ideas y controversias dentro de la comunidad sefardí de Ámsterdam.
  • 1640–1645 episodio de renuncia pública, azotes y rehabilitación en la sinagoga, seguido por años de marginación.
  • Suicidio en Ámsterdam, con un conflicto final entre vida y creencia.
  • Exemplar humanae vitae y su posterior traducción y difusión en España.