William Schuman
| Nombre completo | William Schuman |
|---|---|
| Nombre nativo | William Schuman |
| Descripción | Compositor americano |
| Fecha de nacimiento | 04-08-1910 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 15-02-1992 |
| Nacionalidad | Estados Unidos |
| Ocupaciones | director de orquesta, compositor de música clásica, musicólogo, profesor de música, profesor universitario, compositor |
| Géneros | ópera, sinfonía |
| Grupos | Academia Estadounidense de las Artes y las Letras, Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias |
| Idiomas | inglés |
Ayúdanos a mejorar VidaIcónica escribiéndonos desde la página de contacto.
William Howard Schuman emergió como una fuerza clave en la música de Estados Unidos, combinando la labor creativa de compositor con la habilidad para gestionar instituciones culturales de alto nivel. Nacido en el Bronx a principios del siglo XX y fallecido en 1992, su trayectoria abarcó desde la creación musical hasta la dirección de grandes escenarios y academias. Su legado persiste en obras emblemáticas, en la forma de dirigir y en la visión que impulsó al Lincoln Center y a Juilliard.
William Howard Schuman emergió como una fuerza clave en la música de Estados Unidos, combinando la labor creativa de compositor con la habilidad para gestionar instituciones culturales de alto nivel. Nacido en el Bronx a principios del siglo XX y fallecido en 1992, su trayectoria abarcó desde la creación musical hasta la dirección de grandes escenarios y academias. Su legado persiste en obras emblemáticas, en la forma de dirigir y en la visión que impulsó al Lincoln Center y a Juilliard.
Biografía
Creció en el Bronx, en una familia que le dio un nombre que resonaría más allá de su infancia, pues fue escogido en honor al presidente Taft, el 27º mandatario de los Estados Unidos, aunque sus padres preferían llamarlo simplemente Bill. Su talento temprano se manifestó en el violín y el banjo, instrumentos que acompañaron su infancia, mientras que su auténtica pasión de juventud fue el béisbol. En esa época fundó una banda de baile llamada “Billy Schuman and his Alamo Society Orchestra”, que tocaba en bodas y en locales nocturnos, donde Schuman aportaba el contrabajo como base rítmica de la agrupación.
En 1928 ingresó a la Escuela de Comercio de la Universidad de Nueva York, para estudiar una carrera orientada a los negocios, y simultáneamente trabajó en una agencia de publicidad. Durante esos años colaboró con Frank Loesser, con quien escribió cerca de cuarenta canciones. En esa etapa su talento ya cruzaba fronteras con la relación profesional que nació entre Schuman y Loesser, incluso su primera canción publicada para Loesser le reconoce plenamente la autoría musical.
El 13 de abril de 1930, acompañando a su hermana mayor, Audry, acudió a un recital en Carnegie Hall (del recinto de la Filarmónica de Nueva York) que dirigía Arturo Toscanini. En el programa aparecían piezas de Wagner, Kodály y Schumann. Aquella experiencia dejó en Schuman una impresión imborrable: dijo haber quedado deslumbrado por la inmensidad de la sección de cuerda y por el momento en que todos los arcos se movían sincronizados. A partir de ese día, aseguró, decidió dedicar su vida a la composición.
Dejó sus estudios formales para entregarse por completo al estudio de la música, buscando maestros privados en composición clásica. Uno de sus mentores fue Roy Harris, quien a su vez lo acercó a otros ojos influyentes del circuito musical. Fue así como el consejero Serge Koussevitzky —un impulsor de muchas carreras jóvenes— comenzó a respaldar varias de sus obras y proyectos.
En 1943 Schuman logró el primer Premio Pulitzer de música gracias a su cantata A Free Song, basada en textos de Walt Whitman. Paralelamente a su actividad creativa, ejerció la enseñanza de composición en la Sarah Lawrence College entre 1935 y 1945, compartiendo su experiencia con la siguiente generación de compositores.
En 1945 asumió la presidencia de la Juilliard School of Music, una etapa que coincide con la fundación del Juilliard String Quartet durante su mandato. Su gestión marcó un punto de inflexión para la institución, y en 1961 dejó Juilliard para asumir la dirección del Lincoln Center, con la responsabilidad de convertirlo en un epicentro de artes escénicas de primer orden.
A lo largo de su carrera, Schuman dejó un notable acopio de obras, que han sido consideradas entre las piezas centrales del repertorio estadounidense. Entre sus proyectos destacan las ocho sinfonías numeradas por él mismo como concesiones de la serie, de las que las dos primeras fueron retiradas posteriormente, y un concierto para violín que debutó en 1947 y fue revisado en 1959. Su música ha sido aclamada por su potencia expresiva y su capacidad de dialogar con la orquesta como un diálogo robusto.
Así mismo, compuso piezas de corte orquestal y escénico que resonaron con diferentes públicos. El New England Triptych (1956), basado en melodías de William Billings, y la Overtura de un Festival Americano (1939) se suman a un repertorio que abarca ballet, ópera y música de cámara. Entre sus colaboraciones figura el ballet Undertow (1945) y la obra Judith (1949) escrita para la bailarina Martha Graham. También destacan piezas como Mail Order Madrigals (1972), que toma textos de un catálogo de la Sears Roebuck de 1897, y dos óperas, The Mighty Casey (1953) inspirada en el poema Casey at the Bat, reflejo de su amor por el béisbol, y A Question of Taste (1989) basada en un relato de Roald Dahl.
Entre sus aportes instrumentales figura la versión para órgano de la obra de Charles Ives, Variations on “America”, en una versión orquestal que se consolidó como la versión más reconocida. Una de sus obras de fuerte proyección popular es la George Washington Bridge (1952), compuesta para banda de concierto y ampliamente difundida en su época.
Curiosidades
Schuman hizo una aparición inaugural en la cadena CBS durante el programa What’s My Line? el 30 de septiembre de 1962 (episodio 632). Su notoriedad lo llevó a que el panel de jueces quedara ciego para intentar adivinar su identidad. En la tarjeta de identificación oficial se le describía como “Compositor y Presidente del Lincoln Center for the Performing Arts (New York City)”.
Con ese ingenio que lo caracterizaba, Schuman respondió con agudeza a las preguntas del jurado. Tras agotar varias categorías, la presentadora Dorothy Kilgallen preguntó por la música, a lo que él respondió con una frase célebre: “¿Y qué hay de la música?” Luego añadió, con su habitual picardía, que Leonard Bernstein era “un amigo” y, ante la duda de si era Rudolf Bing, repitió la misma aclaración. Cuando alguien preguntó si alguna vez había cantado en la Ópera del Met, afirmó que le había gustado la idea, aunque nunca recibió invitación.
El momento de la revelación final llegó cuando el presentador John Charles Daly terminó de desenmascarar las tarjetas. Daly anunció que la Sinfonía No. 8 sería interpretada en el Auditorio de la Filarmónica la semana siguiente, fecha que marcó el estreno público de la pieza. Cinco días después, la Filarmónica de Nueva York, bajo la batuta de Leonard Bernstein, llevó la obra a un registro audiovisual para la discográfica Columbia Masterworks, consolidando así su presencia en el repertorio de orquesta estadounidense.
La vida de Schuman no solo fue un conjunto de composiciones; fue un testimonio de la capacidad de un músico para fundar instituciones que sostienen la cultura musical de un país. Su paso por Juilliard y su liderazgo en Lincoln Center dejaron una huella indeleble, inspirando a generaciones de intérpretes y creadores a mirar hacia una experiencia musical más integrada y ambiciosa. En cada una de sus obras, en cada decisión profesional, se percibe esa mezcla de rigor, innovación y afecto por la tradición estadounidense que definió su tiempo y continúa informando la historia de la música.