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Antonio Bienvenida

Nombre completo Antonio Mejías Jiménez
Descripción Torero español
Fecha de nacimiento 25-06-1922
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 07-10-1975
Nacionalidad España
Ocupaciones torero, matador
Idiomas español
HermanosManolo Bienvenida
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Antonio Bienvenida, cuyo nombre de pila era Antonio Mejías Jiménez, emergió como una de las figuras más influyentes del toreo en la España de los años cincuenta. Nacido el 25 de junio de 1922 en Caracas y criado entre Sevilla y Madrid, su trayectoria quedó marcada por triunfos rotundos, numerosas apariciones por la conocida Puerta Grande de Las Ventas y un estilo que dejó una huella indeleble en los aficionados. Su vida terminó en la capital española, Madrid, el 7 de octubre de 1975, dejando tras de sí un legado que todavía se recuerda en los tendidos.

Antonio Bienvenida — Imagen principal

Antonio Bienvenida, cuyo nombre de pila era Antonio Mejías Jiménez, emergió como una de las figuras más influyentes del toreo en la España de los años cincuenta. Nacido el 25 de junio de 1922 en Caracas y criado entre Sevilla y Madrid, su trayectoria quedó marcada por triunfos rotundos, numerosas apariciones por la conocida Puerta Grande de Las Ventas y un estilo que dejó una huella indeleble en los aficionados. Su vida terminó en la capital española, Madrid, el 7 de octubre de 1975, dejando tras de sí un legado que todavía se recuerda en los tendidos.

Biografía

Hijo de Manuel Mejías Rapela Bienvenida, apodado «El Papa Negro», Antonio nació en la ciudad caribeña debido a la labor taurina de su padre y, poco después, la familia trasladó su hogar a Sevilla, para luego afincarse en Madrid. Su bautismo tuvo lugar en la capital, y desde muy joven mostró una afinidad natural por el manejo del capote y la muleta. A los cinco años lidió su primer becerro, y ya en 1936 inició su andadura como becerrista, debutando en la plaza de Madrid en agosto de 1939, enfrentando novillos de Terrones.

En la primavera de 1941, logró cuatro triunfos de cinco tardes en Sevilla, presagiando una ascensión imparable. El siguiente hito llegó el 18 de septiembre de ese mismo año, cuando se consagró en Las Ventas, compartiendo cartel con figuras como Joselito de la Cal y Rafael Ortega. Su faena al novillo Naranjito, de la ganadería de Antonio Pérez, quedó marcada por la historia como la de los “tres pases cambiados” y convirtió aquella jornada en una referencia de su estilo. A partir de entonces, sería considerado el torero de Madrid por excelencia.

El camino hacia la alternativa se abrió el 9 de abril de 1942, cuando recibió la alternativa de su hermano Pepote en la misma plaza, lidiando toros de la ganadería Miura. Unos meses después, el 26 de julio, recibió en la Monumental de Barcelona una cornada grave durante un pase cambiado, lesión que lo mantuvo fuera de los ruedos por más de dos meses. A pesar de contratiempos, las imágenes de su juventud anticipaban una carrera de larga duración y brillo.

El periodo de consolidación continuó con altibajos; en 1944 dio la alternativa en Las Ventas en la corrida que lo vinculó de forma definitiva a la afición madrileña, al tiempo que siguió explorando plazas mexicanas durante la siguiente temporada. En esa época, su popularidad se expandía por tierras americanas, con una temporada en México y una presencia destacada en el Toreo de La Condesa. Sin embargo, no tardaron en aparecer los dilemas que marcaron su carrera: fracasos puntuales y momentos de enorme aplauso se alternaban en su trayectoria.

Al margen de la crítica, Bienvenida fue ganando prestigio con gestos y episodios que mostraban su temple en la plaza. En 1948, cuando un toro le derribó, logró levantarse sin perder la dignidad y ejecutó un quite desde el suelo, señal inequívoca de su dominio para el público. En esos años se desempeñó como Presidente del Montepío de toreros y promovió numerosas corridas benéficas, reflejo de su compromiso con la gente de la profesión. A partir de 1952, su voz se alzó contra el fraude del afeitado, una polémica que generó amistades y antagonismos por igual, y que condicionó gran parte de su relación con aficionados y colegas.

Entre 1953 y 1957 vivió cinco temporadas de gran resonancia, seguidas de un periodo de menor brillo. En la tarde histórica del 3 de julio de 1955, ofreció una corrida gratuita para ayudar a sus compañeros desafectos y finalmente estoqueó seis toros de Francisco Galache en Madrid, en un momento en el que su honradez y generosidad fueron elogiadas por la crítica. Ese año recibió la Oreja de Oro de la Asociación de la Prensa y, además, ingresó en la Orden Civil de Beneficencia, recibiendo la Cruz de Beneficencia por su labor altruista como presidente del Montepío de Toreros. A esas alturas, ya había sufrido quince cornadas de consideración, lo que él mismo definía como “quince pequeñas muertes”.

La década siguiente estuvo marcada por nuevas pruebas: una fractura de pierna durante una lidia benéfica para damnificados de una gran inundación en Valencia (1957) y un segundo impacto grave al cuello por el toro Cubitoso, de Sánchez Cobaleda (1958). El 18 de mayo de 1959 ofreció una de sus tardes más recordadas, acompañado por Pepe Luis Vázquez y Julio Aparicio; los tres salieron a hombros. En ese festejo, Bienvenida rindió homenaje a Conchita Cintrón, a quien dedicó su toro, y fue descrita por ella misma como “esencia de señorío en gestos de torero”. En palabras de críticos y biógrafos, aquella tarde abrió un capítulo fundamental en la historia de Las Ventas, de San Isidro y de su propia biografía.

Durante la década de los sesenta, su figura atravesó momentos de crítica y admiración en igual medida. En 1963 dio la alternativa a Manuel Benítez, conocido como El Cordobés, en una ceremonia que reforzó su estatus de referente. Un año después, en San Sebastián de los Reyes, realizó una faena en la que muchos valoraron lo que sería, para algunos, la mejor de su vida. Con 44 años, anunció su retirada en 1966 y, en octubre de ese año, su hermano Pepe le cortó la coleta ante la presencia de Ángel Luis Bienvenida, un símbolo de la continuidad de la saga familiar. No obstante, la actividad torera continuó en festivales hasta 1971, cuando volvió a Las Ventas para confirmar la alternativa de Curro Rivera, y, poco después, formó parte de una famosa corrida en Valencia junto a Dominguín y César Girón. Su retirada definitiva llegaría el 5 de octubre de 1974 en la plaza de Vista Alegre, tras una carrera de 775 corridas y 54 novilladas, con 113 novillos y 1.628 toros estoqueados a lo largo de casi tres décadas en los ruedos.

El giro final de su vida ocurrió el 4 de octubre de 1975, jornada en la que acudió a una misa en Colmenar Viejo para conmemorar a su padre. Tras la ceremonia, la familia se desplazó a la finca de El Escorial para tentar vaquillas, donde, sin previo aviso, una vaquilla conocida como Conocida giró y, al embestirle, provocó lesiones que lo llevaron a morir tres días después en el hospital de La Paz, con 53 años. Su sepelio mostró la estima de numerosos amigos y colegas que cargaron con su féretro en la plaza de Las Ventas, entre ellos Ángel Peralta, Paco Camino, Curro Romero, Francisco Rivera Paquirri y Palomo Linares.

Homenajes

La figura de Antonio Bienvenida ha dejado un sello perdurable en la memoria de Sevilla y de la tauromaquia en general. Una de las calles más emblemáticas de la Feria de Sevilla lleva su nombre, como homenaje a su aportación al mundo taurino y a la ciudad que lo vio crecer en medio de una época dorada. En años posteriores, la tauromaquia rindió tributo al torero con la creación de un conjunto escultórico frente a Las Ventas, un homenaje obra de Luis Sanguino que se erigió para recordar su trayectoria y su impacto humano.

La herencia de la saga Bienvenida quedó recogida en diversas iniciativas de reconocimiento. Don Juan Murillo de Saavedra, vizconde de Burguillos, donó al Club Taurino Extremeño los elementos que atestiguan la historia de Antonio Bienvenida y de su linaje, consolidando una memoria colectiva que se transmite entre aficionados y especialistas. Más adelante, la Corrida de la Beneficencia de 2022 recibió un guiño especial en honor de Antonio Bienvenida, como parte de un programa que busca conservar la memoria de los grandes nombres de la fiesta. Desde 2003, el Círculo Taurino de Amigos de la Dinastía Bienvenida otorga los Premios Bienvenida para reconocer valores humanos entre quienes trabajan en el mundo de la tauromaquia.

Filmografía

Además de su labor en la arena, Antonio Bienvenida llevó su presencia a la pantalla en varias producciones de la época, con papeles que solían realzar su imagen de torero y figura popular. Entre sus participaciones cinematográficas destacan las siguientes producciones:

  • Aquel viejo molino (1946): una película dirigida por Ignacio Iquino, en la que compartió pantalla con Adriano Rimoldi y otros intérpretes de la época.
  • Tarde de toros (1956): comedia dirigida por Ladislao Vajda, junto a Domingo Ortega, Félix Dafauce, Manolo Morán, María Asquerino y Pepe Isbert.
  • La becerrada (1963): comedia dirigida por José María Forqué, con Fernando Fernán Gómez, Amparo Soler Leal y otros intérpretes de la época, en la que también participó Antonio.
  • Yo he visto la muerte (1965): título en el que compartió escena con Álvaro Domecq Díez, Andrés Vázquez y Luis Miguel Dominguín, llevando la imagen de torero a la pantalla.

Vida privada

Antonio Bienvenida fue el cuarto hijo de Manuel Mejías Rapela, conocido como Papa Negro, y de Carmen Jiménez, formando parte de una saga familiar integrada por varios hermanos también dedicados al toreo: Manolo, Pepote, Rafael, Ángel Luis y Juanito. Su hermana Carmen Pilar es la única descendiente directa viva de Manuel Mejías Rapela en la actualidad. En su vida personal, contrajo matrimonio con María Luisa Gutiérrez el 15 de noviembre de 1948, con la que procreó cuatro hijos, y su trayectoria se vinculó a Sevilla por su pertenencia a la Hermandad de la Esperanza Macarena y al Opus Dei.

Bienvenida, fiel a una tradición familiar, se sumó a las filas de la Hermandad de la Esperanza Macarena de Sevilla y militó durante años en el Opus Dei. En 1969 ingresó en calidad de supernumerario en la mencionada institución, fortaleciendo su relación con José María Escrivá de Balaguer, a quien consideró un referente espiritual de gran trascendencia. A lo largo de su vida, dos encuentros con Escrivá se erigieron como hitos personales que marcó como momentos decisivos y luminosos.

Imágenes de Antonio Bienvenida