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Ataúlfo Argenta

Nombre completo Ataúlfo Argenta
Descripción Pianista y director de orquesta español
Fecha de nacimiento 19-11-1913
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 20-01-1958
Nacionalidad España
Ocupaciones director de orquesta, pianista, compositor
Géneros música clásica
Idiomas español
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Ataúlfo Exuperio Martín de Argenta Maza nació en Castro-Urdiales en 1913 y falleció prematuramente en Los Molinos en 1958. Reconocido pianista y director de orquesta español, su vida fusionó una formación precoz y una labor pedagógica con una carrera directorial que dejó huellas tanto en España como en el extranjero. A lo largo de su trayectoria, combinó un rigor técnico impecable con una sensibilidad romántica que buscó acercar la grandeza de la música nacional al público mundial.

Ataúlfo Argenta — Imagen principal

Ataúlfo Exuperio Martín de Argenta Maza nació en Castro-Urdiales en 1913 y falleció prematuramente en Los Molinos en 1958. Reconocido pianista y director de orquesta español, su vida fusionó una formación precoz y una labor pedagógica con una carrera directorial que dejó huellas tanto en España como en el extranjero. A lo largo de su trayectoria, combinó un rigor técnico impecable con una sensibilidad romántica que buscó acercar la grandeza de la música nacional al público mundial.

Biografía

Con apenas un talento notable para el solfeo, el piano y el violín empezó en el Círculo Católico de su ciudad natal. En 1925, toda su familia se trasladó a Madrid y la educación musical se intensificó en el Real Conservatorio de Madrid, donde brilló como pianista desde temprano, estudiando bajo la guía de Manuel Fernández Alberdi. Tras la muerte de su padre, asumió la responsabilidad de sostener económicamente a su familia cuando apenas tenía 17 años, combinando actuaciones en locales con el deseo de continuar su formación académica. En ese periodo breve dejó los estudios para trabajar en una oficina de los Ferrocarriles del Estado, y luego retomó las lecciones, ampliándolas en Bélgica bajo la tutela del maestro Armand Marsick en el prestigioso Conservatorio de Lieja.

De regreso a España, la Guerra Civil interrumpió su desarrollo y, durante una gira, se trasladó a Segovia para acercarse a la capital. En esa ciudad fue movilizado por el bando nacional y llegó a permanecer retenido y a punto de ser ejecutado por cargos de espionaje; durante la contienda, contraería tifus. En ese periodo, contrajo matrimonio con una antigua alumna del Conservatorio, Juana Pallarés Guisasola, y para sobrevivir recurrió a actuaciones en teatros y formaciones orquestales menores.

Con la llegada de su segundo hijo y, meses más tarde, la noticia de otra pérdida familiar, continuó tocando mientras la vida familiar se tambaleaba. En Oviedo, durante un descanso de un recital, recibió la noticia de la muerte de ese hijo recién nacido. Interpretó las Escenas infantiles de Schumann con el dolor reflejado en su expresión, pero mantuvo la disciplina escénica y la concentración musical que lo caracterizaban.

En mayo de 1941 obtuvo una beca para estudiar en Alemania, viajando al Conservatorio de Kassel para estudiar con el destacado Carl Schuricht. Allí llegó a convertirse en profesor y, luego, en catedrático. Su esposa y las dos primeras hijas se unieron a él en Alemania, pero la amenaza de la Segunda Guerra Mundial les obligó a regresar a España a finales de 1943. En 1945 ya contaba con cuatro hijos y continuaba su incansable actividad musical.

Carrera

Con la creación de la Orquesta de Radio Nacional, Argenta inició su trayectoria como director de orquesta, presentando conciertos casi a diario. La formación se disolvió cuando él rechazó participar en una purga política de la plantilla, manteniéndose fiel a principios artísticos y éticos. Gracias al apoyo de Luis Urquijo, marqués de Bolarque, surgió la Orquesta de Cámara de Madrid, que llevó su música a escenarios de toda España con un sello de excelencia y precisión.

El 1 de enero de 1947, un Boletín Oficial del Estado anunció la creación de la Orquesta Nacional de España; poco después se confirmó a Bartolomé Pérez Casas como director titular, mientras Argenta asumía el mismo rango en un periodo de coexistencia de dirección entre 1947 y 1949. Su prestigio también lo llevó a dirigir como invitado la Orquesta Nacional de Francia, ampliando su reconocimiento internacional. Años después se vio obligado a apartarse unos meses por un ataque de tuberculosis intestinal, que le obligó a descansar y recuperarse.

Sus contemporáneos resaltaron su profundo saber de la música romántica alemana y su ferviente interés por la música española, con una especial predilección por Manuel de Falla. Entre sus interpretaciones más destacadas figuran Rapsodie espagnole de Maurice Ravel y las Danzas españolas de Moritz Moszkowski, trabajos en los que se aprecian su rigor técnico y su sobriedad interpretativa. Sus colegas lo recuerdan como un profesional exigente, seco en la escena y enormemente metódico en el ensayo y la ejecución.

Su talento para la dirección le abrió puertas en varias orquestas extranjeras, generando numerosas ofertas para impulsar su carrera fuera de nuestras fronteras. Poco antes de su muerte, estuvo a punto de aceptar una gira estadounidense con la Suisse Romande, oportunidad que habría consolidado aún más su proyección internacional. fue pionero de las grabaciones en formato estéreo, adelantándose a su tiempo en el estudio de las posibilidades técnicas del sonido.

En los últimos años de su vida, Argenta logró uno de los hitos más resonantes de su trayectoria, al dirigir en Barcelona, en el Palacio de la Música Catalana, y más tarde en Madrid, la obertura del oratorio El Mesías de Georg Friedrich Händel, un recital que dejó al público en silencio y a la crítica conmovida ante la precisión de su lectura y la contundencia expresiva de su interpretación.

Fallecimiento

Argenta murió en 1958, con sólo 44 años, en su domicilio de Los Molinos, una localidad de Madrid. En una noche fría de invierno, se reunió en secreto con su alumna francesa Sylvie Mercier, para pasar la velada; por la nieve encendió la chimenea y, al regresar al coche en el garaje, el humo de la combustión provocó una intoxicación por monóxido de carbono. Sylvie Mercier sobrevivió, pero quedó afectada de modo permanente y se apartó de la vida musical, aceptando un nuevo destino profesional en Francia.

Apenas unos días después de su pérdida, la Orquesta Nacional ofreció su primera actuación sin director: los músicos, en pie, interpretaron en silencio el coral final de la Cantata 140 de Johann Sebastian Bach, en un homenaje sobrio y contundente a su memoria.

Descansó en el Cementerio de La Almudena de Madrid. La viuda, Juana Pallarés, nunca recibió la pensión que habitualmente correspondía a la figura de Argenta al frente de aquella agrupación emblemática del país.

Reconocimientos

  • Condecoración de Cruz de la Orden de Isabel la Católica.
  • Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio, otorgada póstumamente.
  • Miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando desde 1956.
  • Monumento en su memoria erigido en Castro-Urdiales en 1961, obra de Rafael Huerta.
  • Auditorio de conciertos en Castro-Urdiales inaugurado el 28 de junio de 2013.
  • Una calle en Santander lleva su nombre desde 2013.
  • El Conservatorio Profesional Municipal Ataúlfo Argenta se halla en Santander.
  • La principal sala del Palacio de Festivales de Cantabria, en Santander, lleva el nombre Sala Argenta.

Grabaciones

En 1952 inició su actividad grabadora con discos de 78 rpm que recogían preludios e intermedios, mostrando ya su gusto por la interpretación de un repertorio amplio y variado. En 1954 migró a cintas de microsurco para continuar documentando su labor, y, durante esos años, llevó al disco numerosas zarzuelas que consolidaron su presencia en el sello nacional. Sus registros sinfónicos, aunque menos abundantes, aparecieron en ediciones de Decca y otras casas de prestigio de la época, así como en grabaciones grabadas para radio y posteriormente reeditadas en CD.

Sus colaboraciones discográficas abarcaron tanto respaldos orquestales como trabajos específicos para la zarzuela, con una huella que, pese a la limitación de medios, se proyectó como una guía de interpretación para generaciones futuras. Las grabaciones conservadas muestran su enfoque serio, su precisión técnica y su voluntad de hacer del estudio de la afinación, el tempo y el color tonal un elemento esencial del control musical.

Grabaciones sinfónicas

Las documentación de su obra sinfónica resulta más dispersa, pero conserva trazos de su lectura de partituras complejas y su capacidad para equilibrar las secciones de una orquesta amplia. En estos registros se aprecia su interés por obras del repertorio romántico germánico y el acento que ponía en el color orquestal y la claridad de líneas.

Grabaciones de zarzuela

El legado discográfico en este ámbito es más visible: una colección considerables de zarzuelas, grabadas con diversas compañías, que permiten apreciar su visión de la música escénica española y su habilidad para dotar de teatralidad y presente musical a cada escena.