Dámaso González
| Nombre completo | Dámaso González |
|---|---|
| Descripción | Torero español |
| Fecha de nacimiento | 11-09-1947 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 26-08-2017 |
| Nacionalidad | España |
| Ocupaciones | matador, torero |
| Idiomas | español |
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Dámaso González Carrasco (Albacete, 11 de septiembre de 1948 – Madrid, 26 de agosto de 2017) fue un torero español que dejó una marca indeleble en la historia de la tauromaquia. A lo largo de una trayectoria larga y llena de giros, irguiéndose entre la crítica inicial y el reconocimiento popular, consiguió afianzar su personalidad en el ruedo y demostrar dominio en diversas suertes ante ganaderías exigentes. Su vida artística estuvo marcada por momentos de gloria, caídas y regresos, hasta cerrar un ciclo que dejó huella en varias generaciones de aficionados.
Dámaso González Carrasco (Albacete, 11 de septiembre de 1948 – Madrid, 26 de agosto de 2017) fue un torero español que dejó una marca indeleble en la historia de la tauromaquia. A lo largo de una trayectoria larga y llena de giros, irguiéndose entre la crítica inicial y el reconocimiento popular, consiguió afianzar su personalidad en el ruedo y demostrar dominio en diversas suertes ante ganaderías exigentes. Su vida artística estuvo marcada por momentos de gloria, caídas y regresos, hasta cerrar un ciclo que dejó huella en varias generaciones de aficionados.
Biografía
Novillero
Procedente de una familia vinculada a la ganadería, Dámaso inició su andadura entre capeas y recovecos de La Mancha, siguiendo una trayectoria que lo condujo desde la motivación juvenil hacia escenarios cada vez más serios. En 1965 dio un salto notable al participar en los llamados espectáculos cómico-taurinos conocidos como Galas de Arte, El Bombero Torero y Toros y Claveles, donde empezó a perfilar su estilo frente al toro y a la gente. Estas apariciones tempranas le sirvieron para ganarse miradas y aprender el lenguaje de las plazas con menos luces pero con mucho oficio en los movimientos.
La primera tarde con luces completas llegó el 27 de agosto de 1966, en un festejo menor celebrado en Albacete, donde ejerció como sobresaliente de espada y dejó constancia de su temple a pesar de la inexperiencia. Estos iniciosSeverity fueron el preludio de una carrera que se iría intensificando con cada actuación y con cada maestro que hallara en su camino. En el año siguiente, concretamente el 10 de agosto de 1967, participó en una becerrada en Alcalá del Júcar, donde salió a hombros tras una actuación que dejó claro que su ambición iba más allá de las pruebas menores.
Los primeros años de novillero se desarrollaron en diversos pueblos de España, y durante esa etapa empezó a ser conocido con el alias de Curro de Alba, apodo que acompañó sus primeros pasos como novillero y que no tardaría en convertirse en una firma popular entre el público. En esa fase, sus actuaciones se centraron en experiencias en las que aún no había logrado consolidar la ejecución definitiva de las suertes, pero sí mostraba una voluntad férrea y una actitud valiente frente a la clase de toro que le salía al paso.
La irrupción de 1969 marcó un punto de inflexión dentro de su recorrido como novillero. El 19 de marzo de ese año obtuvo una de sus primeras grandes resonancias al presentarse en la Monumental de Barcelona, donde logró cortar cuatro orejas y un rabo, resultado que le abrió las puertas para ser anunciado en varias tardes más en la misma plaza. Un par de meses después, el 1 de junio, hizo su debut en Las Ventas de Madrid y dejó una impresión agradable a pesar de sus errores al rematar las actuaciones. El cierre de esa etapa novilleril llegó el 21 de junio, en Valencia, en un festejo en el que apareció como único espada y logró un contundente balance de siete orejas y un rabo.
Consolidación hacia la alternativa
Matador de toros
La alternativa le llegó en Alicante el 24 de junio de 1969, con Miguel Mateo Salcedo “Miguelín” de maestro, y Paquirri como testigo, ante toros de Flores Cubero. Este acto marcó la transición formal de novillero a torero de pleno derecho, sellada con la aceptación de nuevos compromisos y con la expectativa de ampliar su presencia en ruedos tanto nacionales como internacionales. Después de presentarse ante una veintena de festejos en España, viajó a América, donde consiguió varios trofeos que reforzaron su prestigio en la tauromaquia hispanoamericana.
Éxitos en Hispanoamérica y la confirmación en Madrid Tras numerosos festejos por tierras españolas, Dámaso se lanzó a Latinoamérica y allí cosechó distinciones, entre las que destacó el reconocimiento de San Cristóbal en Venezuela y la obtención del Rosario de Oro en Maracaibo, así como la victoria en la feria de San Cristóbal. En Madrid, el 14 de mayo de 1970, confirmó la alternativa con El Viti como padrino y Miguel Márquez como testigo, toreando reses de Francisco Galache de Hernandinos. Aunque no logró hacer punto final en la ejecución de todos sus capotes, ese día dejó claro su potencial para brillar ante un público exigente.
Primeras grandes superficies En 1970, su volumen de actuaciones en España alcanzó la cifra de cuarenta y cinco paseíllos, un ingreso notable para un torero aún en plena fase de afirmación. Luego volvió a Hispanoamérica, donde recibió galardones en Maracaibo y San Cristóbal, y el 20 de diciembre se confirmó su alternativa en la Plaza México, con Manolo Martínez Ancira como padrino y Eloy Cavazos como testigo, ante toros de Flores Cubero. Esta etapa consolidó su presencia en el panorama internacional del toro y abrió la puerta a una nueva corriente de actuaciones a lo largo de la década siguiente.
La década de los setenta estuvo marcada por altibajos, obstáculos y una intensa actividad. En 1971 recibió varias cornadas de gravedad, hecho que le obligó a replantearse algunos contratos y a reorganizar su calendario, sin que ello impidiera sumar un total de cincuenta y siete corridas en ese año. El siguiente año traerá una de las cogidas más graves de su carrera, a inicios de 1972 en Almansa, en el Triángulo de Scarpa izquierdo, que frenó su ritmo de actuaciones, aunque esa temporada cerró con setenta y seis festejos celebrados en España, una cifra que ya mostraba su capacidad de recuperación y de continuar a plena intensidad a lo largo de los próximos años.
Etapas de madurez y resultados variados En 1973 lidió sesenta y cinco festejos en España, con participaciones destacadas en Colombia y Venezuela. En los años siguientes, su presencia siguió oscilando entre cuarenta y cincuenta actos anuales, con picos como 64 en 1975 o 56 en 1986, y con triunfos relevantes en plazas importantes de España y del extranjero. A lo largo de esa era, sus críticos destacaron su valor suficiente para enfrentarse a las corridas más complejas, mientras que otros traducían su estilo en una entrega constante que, si bien some veces generaba debates, acababa imponiéndose ante el público en muchas tardes.
Temporadas de los ochenta Durante 1980, su presencia obtuvo un reflejo destacado, situándose en la parte más alta de la clasificación y registrando 70 paseíllos, con una faena especialmente celebrada el 9 de agosto en Alicante, donde recibió cuatro orejas. Un año después, el 21 de mayo de 1981, volvió a salir a hombros en Las Ventas tras cortar una oreja a cada toro de la ganadería de Torrestrella; ese mismo año logró dos orejas en Valencia y acumuló 62 festejos en total. Su trayectoria en esos años también incluyó actuaciones en Perú, Colombia, Venezuela y Ecuador, con momentos especialmente memorables en Cali, donde obtuvo varias orejas y mostró su capacidad de triunfar en escenarios variados.
La década siguiente y el retorno a la actividad En 1982 añadió nuevos triunfos en Santander y Salamanca, y en 1983 continuó dejando huella en ferias clave como Asprona en Albacete y Santander, además de mantener su presencia en mercados como Perú y Colombia. En 1984 sumó sesenta paseíllos y logró múltiples actos destacables en Lorca, Alicante, Albacete, Alcalá de Henares y Hellín, donde obtuvo plazas que le permitieron reafirmar su estatura entre los toreros de su generación. En 1985, después de recibir una cogida de cierta gravedad en Castellón, volvió a exhibir su capacidad en Benidorm, Béziers, Murcia y otras plazas, con un balance de cuarenta y cinco corridas y un regreso constante a las plazas exigentes. En 1986 consolidó su presencia con un nuevo volumen de festejos y logros en figuras como Figueras y Murcia, además de un triunfo destacado en la plaza de Cali entre otras actuaciones en América.
La sombra de la retirada y el resurgir A finales de los ochenta, cuando estaba próximo a cumplir cuarenta años en una carrera que ya llevaba dos décadas en activo, comenzaron los rumores sobre su posible retirada. A pesar de ello, una grave cogida en Málaga y otros contratiempos no llegaron a doblar su determinación y continuó toreando, con una presencia notable en Córdoba, Castro Urdiales y Valladolid durante 1988, donde cerró ese año con un balance de algunas actuaciones y la sensación de que aún podía ofrecer grandes tardes.
Un nuevo capítulo en Nimes y el regreso a las plazas En 1991, un torero albaceteño, Manuel Caballero, logró convencer a Dámaso para que regresara a vestirse de luces en Nimes, donde obtuvo tres orejas y salió a hombros, un episodio decisivo que dio lugar a una suerte nueva de continuidad en su carrera. En 1992 volvió a actuar con asiduidad en Castellón de la Plana y Madrid, donde su participación en la Feria de San Isidro fue notable aunque sin lograr los trofeos que esperaban algunos carteles, lo que no impidió que se mantuviera entre los que podían disputarse los puestos de honor en ferias de alto nivel.
Apogeo tardío y desafíos Su regreso culminó con un triunfo notable el 21 de julio en Valencia, donde se abrió paso entre un toro de Victorino Martín y otro de manejo complejo, saliendo de la plaza por la puerta grande. A partir de entonces, siguió sumando actuaciones de alto nivel en Santander, Saint-Vincent de Tyrosse, Bayona y San Martín de Valdeiglesias, entre otras, con presencia constante en Lorca y otras plazas que le permitían demostrar que aún tenía el temple y la torería necesarias para competir al máximo nivel, antes de cerrar la temporada de ese tramo en Madrid con la programación de la Feria de Otoño y otras citas en su calendario.
Un capítulo singular en la temporada de 1993 Esa temporada dejó momentos que se quedaron grabados en la memoria de los aficionados, con una crítica elogiosa que decía que Dámaso era realmente grande, especialmente en una tarde de la Feria de San Isidro en la que recibió pitos de la crítica por la ejecución de algunas faenas, pero que logró coronar en Valencia con toros de Torrestrella y con una nota de indulto que desató una oleada de emoción entre el público. En ese año, además, obtuvo triunfos en Albacete y Saint Vincent de Tyrosse, y también mostró su capacidad de lidiar con reses complicadas en Cali y en otras plazas de América. La temporada culminó con una de sus tardes más recordadas en Valencia, donde su actuación fue destacada por la crítica y el público, y, como colofón, terminó con la tarde de Palma de Mallorca a finales de octubre.
La temporada de 1994 y la despedida anunciada En ese año se anunció que sería la despedida oficial de los ruedos. Aun así, disputó veinticuatro novilladas, con un inicio en Castellón y presentándose en San Isidro sin llegar a los actos de mayor relieve, aunque consiguió salir a hombros en Albacete en la corrida de Asprona y en Valencia en julio. Se programaron actuaciones para la Feria de Albacete, y la despedida definitiva se fijó para el 16 de septiembre, en la que compartió cartel con Espartaco y José Mari Manzanares. En esa tarde, dio una de las despedidas más sentidas de la época al cortar las dos orejas al último toro y salir de la plaza con el reconocimiento unánime del público.
La última etapa y el adiós definitivo En la década de los noventa y principios de los dos mil, Dámaso González optó por un regreso limitado, con apariciones puntuales en festivales y encuentros de pequeña entidad. En 2000 regresó a la arena para la tradicional corrida de Asprona en Albacete y, aunque fue un episodio de reaparición puntual, dejó entrever que mantenía ciertas ganas de continuar ligado a las plazas. En 2002, participó en un festival en Quito, y el 2003 marcó su retorno a la actividad de forma más consciente, con un testimonio claro de que seguía siendo capaz de sostener un nivel notable. Esa temporada incluyó una oreja en Valencia durante las Fallas y cerró con su despedida definitiva en la plaza de Albacete, el 16 de septiembre, para, al día siguiente, hacer su último paseíllo en Murcia. A partir de ahí, su presencia quedo reducida a festivales y actos conmemorativos, manteniendo siempre la figura de referência en la memoria de la afición.
Fallecimiento y legado El 26 de agosto de 2017 falleció tras una enfermedad de desarrollo rápido, dejando tras de sí una estela de simpatía y respeto entre taurinos y público en general. Su figura perdura como símbolo de un torero que supo enfrentarse a los retos de una era compleja, combinando valentía y técnica para construir una carrera amplísima y de gran impacto, tanto en España como en América, con una presencia constante en carteles y ferias de primera magnitud.
Distinciones
Reconocimientos a la trayectoria En 2017 recibió a título póstumo la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes, reconocimiento que selló la valoración institucional de su labor en la tauromaquia y subrayó la importancia de su aportación al arte de torear. Este galardón se sumó a la memoria de una carrera que, pese a sus altibajos, dejó una impronta indeleble en la historia del toro y el público que lo observó a lo largo de varias generaciones.